Domingo, 12 de febrero de 2012

Der Einsame, el solitario, al leerlo, hemos visto al viajero Rilke en la época en que
se desplaza a Italia -tras haber sido secretario de Auguste Rodin enParís- y busca un ideal estético por
medio de la intensa observación, a la que debió de contribuir la fascinación que
sobre los autores centroeuropeos ejercieron las obras de los uedutisti, italianos o extranjeros
seguidores de la originalidad vanvitelliana.

Pero, al mismo tiempo, hemos visto la soledad del traductor y la adquisición de conocimientos por
parte de éste a través del contacto directo con otras culturas, y con los múltiples paisajes conocidos
e imaginados, y hemos recreado el placer de la contemplación de vedute, de ese género pictórico que
representa un paisaje, una ciudad, una plaza, una calle, un rincón especialmente
significativo, y que refleja u na realidad reconocible, visible y vivida por el pintor, o vivible por nosotros.
Esa realidad que tanto ayuda al viajero traductor.

EL SOLITARIO
Como alguien que por mares exóticos viajó
soy para los que nunca se han movido de casa;
está sobre sus mesas cuanto llena sus días,
A mi, en cambio, me atrae lo lejano.


En mi rostro penetra un universo,
tal vez deshabitado lo mismo que una luna;
ellos no dejan solo ni un sentimiento,en cambio
y todas sus palabras resultan habitadas.


Las cosas que conmigo traje desde lejos
resultan,comparadas con las suyas,muy raras-:
allá, en su patria enorme, ellas son fieras,
aquí ni a respirarse atreven, de vergüenza. 


DER EINSAME
Wie einer, der auf fremden Meeren fuhr,
so bin ich bei den ewig Einheimischen;
die vollen Tage stehn auf ihren Tischen,
mir aber ist die Ferne voll Figur.
In mein Gesicht reicht eine Welt herein,
die villeicht unbewohnt ist wie ein Mond,
sie aber lassen kein Gefühl allein,
und alle ihre Worte sind bewohnt.
Die Dinge, die ich weither mit mir nahm,
sehn selten aus, gehalten an das Ihre-:
in ihrer großen Heimat sind sie Tiere,
hier halten sie den Atem an vor Scham.


“The Solitary”, in The Book of Image

“I’m like one who’s traveled foreign oceans
among these so eternally at home;
the full days stand rote at their tables:
for me the distant roils with dreams.

Deep inside my face a world reaches,
maybe uninhabited like the moon;
but they leave no feeling unexplored,
and all their words are taken.”


Publicado por carmenlobo @ 20:30  | Rilke, Rainer Maria
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