Jueves, 29 de diciembre de 2011

Gilles Deleuze:

“Agenciamiento Colectivo y Rizomas”:

Lo primero que hay en un agenciamiento es algo así como dos caras o dos cabezas. Estados de cosas, estados de cuerpos; pero también enunciados, regímenes de enunciados.

La variable fundamental del agenciamiento es la consigna, el mandato social, la orden. 

El campo social agencia signos y cuerpos como piezas heterogéneas de una misma máquina. En la producción de enunciados no hay sujetos, siempre hay agentes colectivos.



En una sociedad, quienes la conducen son los que brindan el marco organizativo y de estructuración del mundo en donde se sitúa la mayoría de los ciudadanos que la integran. Vivir en sociedad es la condición mínima necesaria para que la intersubjetividad de la enunciación se haga presente.

El agenciamiento colectivo es la presencia del discurso indirecto en los actos y en los cuerpos. Es por ello que la variable de contenido enunciativa del agenciamiento supone, ineludiblemente las transformaciones incorporales de las sustancias, desde el momento en que se asume que existe un  complejo redundante dado por la dupla acto/palabra.  Un agenciamiento comporta componentes heterogéneos de orden biológico, social, maquínico, gnoseológico o imaginario. 

Los medios masivos de comunicación instalan formas de acción, de agenciamientos, difunden modas o inducen a cierto tipo de consumo de “consignas”.

El agenciamiento colectivo es básicamente una redundancia, que se define como la capacidad inutilizada de un código semiótico subyacente.

Las máquinas semióticas constituyen  un phylum comparable a los de las especies vivientes. Se engendran en forma recíproca, se seleccionan, se eliminan, haciendo aparecer nuevas líneas de potencialidad. 

El deseo es el sustrato de la desterritorialización de las consignas. Las máquinas semióticas son virtuales y reales a la vez. Y ellas permiten que el agenciamiento colectivo se actualice de una u otra forma, obrando de estructura profunda de la pluralidad de mandatos y órdenes leves, es decir, de consignas.

Los flujos de deseo proceden por efectos y devenires, independientemente del hecho de que ellos puedan ser o no atribuidos a personas, imágenes, identificaciones. Así, un individuo, antropológicamente etiquetado de masculino, puede estar atravesado de devenires múltiples y, en apariencia, contradictorios. Ser es devenir rizomático.



En un rizoma hallamos eslabones semióticos de cualquier naturaleza que se conectan en él con formas de codificación muy diversas. De este modo, los agenciamientos colectivos de enunciación actúan directamente en los agenciamientos maquínicos, no pudiendo ser establecido un corte entre los regímenes de signos y sus objetos, un rizoma no cesaría de conectar eslabones semióticos, organizaciones de poder, circunstancias relacionadas con las artes, las ciencias, las luchas sociales. Además, las multiplicidades son rizomáticas y denuncian pseudomultiplicidades arborescentes. Las multiplicidades se definen por el afuera: la línea abstracta, de fuga o de desterritorialización según la cual cambian de naturaleza por medio de su conexión con otras. Así, el afuera de todas las multiplicidades recibe el nombre de plan de consistencia. Se trata de un afuera carente de imagen, significación y subjetividad, vale decir de una  ruptura asignificante. Finalmente, los rizomas se caracterizan por no responder a modelo estructural o generativo alguno, pues el rizoma no es calco, sino mapa. 



Tags: Gilles Deleuze, Agenciamiento Colectivo y

Publicado por carmenlobo @ 17:45  | Psico - Filo
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