Mi?rcoles, 14 de diciembre de 2011

Al final…
(Traducción de Adolfo Montejo Navas)

Al final, la mejor manera de viajar es sentir. 
Sentir todo de todas las maneras. 
sentir todo excesivamente, 
porque todas las cosas son, en verdad, excesivas 
y toda la realidad es un exceso, una violencia, 
una alucinación extraordinariamente nítida 
que vivimos todos en común con la furia de las almas, 
el centro hacia el cual tienden las extrañas fuerzas centrífugas 
que son las psiques humanas en su acuerdo de sentidos. 

Cuanto más sienta, cuanto más sienta como varias personas, 
cuanto más personalidades tenga, 
cuanto más intensamente, estridentemente las tenga, 
cuanto más simultáneamente sienta como todas ellas, 
cuanto más unificadamente diverso, dispersadamente atento, 
esté, sienta, viva, sea, 
más poseeré la existencia total del universo, 
más completo seré por el espacio entero afuera. 
más análogo seré a Dios, sea él quien sea, 
porque, sea él quien sea, con certeza es Todo, 
y fuera de Él sólo hay Él, y Todo para Él es poco. 

Cada alma es una escalera hacia Dios, 
cada alma es un pasillo-Universo hacia Dios, 
cada alma es un río corriendo por márgenes de Externo 
hacia Dios y en Dios con un susurro taciturno. 

¡Sursum corda! ¡Erguid las almas! ¡Toda la Materia es Espíritu, 
porque Materia y Espíritu son apenas nombres confusos 
dados a la gran sombra que empapa lo Exterior en sueño 
y funde en Noche y Misterio el Universo Excesivo! 
¡Sursum corda! En la noche me despierto, el silencio es grande, 
las cosas, de brazos cruzados sobre el pecho, observan 
con una tristeza noble mis ojos abiertos 
que las ven como vagos bultos nocturnos en la noche negra. 
¡Sursum corda! Despierto en la noche y me siento diverso. 
todo el Mundo con su forma visible de costumbre 
yace en el fondo de un pozo y hace un ruido confuso, 
lo escucho, y en mi corazón un gran pasmo solloza. 

¡Sursum corda! ¡Oh Terra, jardín suspenso, cuna 
que mece el Alma dispersa de la humanidad excesiva! 
Madre verde y florida todos los años reciente, 
todos los años vernal, estival, otoñal, hiemal, 
todos los años celebrando a manos llenas las fiestas de Adonis 
en un rito anterior a todas las significaciones, 
en un gran culto en tumulto por las montañas y los valles! 
¡Gran corazón latiendo en el pecho desnudo de los volcanes, 
gran voz despertando en cataratas y mares, 
gran bacante ebria del Movimiento y de la Mudanza, 
en celo de vegetación y florescencia rompiendo 
tu propio cuerpo de tierra y rocas, tu cuerpo sumiso 
tu propia voluntad trastornadora y eterna! 
Madre cariñosa y unánime de los vientos, de los mares, de los prados, 
vertiginosa madre de los vendavales y ciclones, 
madre caprichosa que hace vegetar y secar, 
que perturba las propias estaciones y confunde 
en un beso inmaterial los soles y las lluvias y los vientos! 

¡Sursum corda! ¡Te observo y todo yo soy un himno! 
Todo en mí como un satélite de tu dinámica intima 
gira serpenteando, quedando como un anillo 
nebuloso, de sensaciones remanescidas y vagas, 
alrededor de tu figura interna, túrgida y fervorosa. 

¡Ocupa con toda tu fuerza y todo tu poder ardiente 
mi corazón a ti abierto! 
Como una espada, traspasando mi ser erguido y extático, 
intersecciona con mi sangre, con mi piel y mis nervios, 
tu movimiento continuo, contiguo a ti misma siempre, 

Soy un monte confuso de fuerzas llenas de infinito 
tendiendo en todas las direcciones a todos los lados del espacio, 
la Vida, esa cosa enorme, es la que prende todo y todo une 
y hace que todas las fuerzas que pugnan dentro de mí 
no pasen de mí, ni quiebren mi ser, no partan mi cuerpo, 
no me arrojen, como una bomba de Espíritu que estalla 
en sangre y carne y alma espiritualizados hacia entre las estrellas, 
más allá de los soles de otros sistemas y de los astros remotos. 

Todo lo que hay dentro de mí tiende a volver a ser todo. 
Todo lo que hay dentro de mí tiende a deshacerme en el suelo, 
en el vasto suelo supremo que no está encima ni abajo 
sino sobre las estrellas y los soles, sobre las almas y los cuerpos 
por una oblicua posesión de nuestros sentidos intelectuales. 

Soy una llama ascendiendo, mas asciendo hacia abajo y hacia arriba, 
asciendo para todos los lados al mismo tiempo, soy un globo 
de llamas explosivas buscando a Dios y quemando 
la corteza de mis sentidos, el muro de mi lógica, 
mi inteligencia limitadora y helada. 

Soy una gran máquina movida por grandes correas 
de la que sólo veo la parte unida a mis cilindros, 
el resto va más allá de los astros, pasa más allá de los soles, 
y nunca parece llegar al cilindro de donde parte ... 

Mi cuerpo es un centro de un volante estupendo e infinito 
en marcha siempre vertiginosamente en torno de sí, 
cruzándose en todas las direcciones con otros volantes, 
que se interpenetran y mezclan, porque esto no es en el espacio 
sino en no sé qué dónde espacial de otra manera-Dios. 

Dentro de mí están presos y atados al suelo 
todos los movimientos que componen el universo, 
la furia minuciosa y de los átomos, 
la furia de todas las llamas, la ira de todos los vientos, 
la espuma furiosa de todos los ríos, que se precipitan, 
la lluvia como piedras arrojadas de catapultas 
de enormes ejércitos de enanos escondidos en el cielo. 

Soy un formidable dinamismo obligado al equilibrio 
de estar dentro de mi cuerpo, de no rebosar mi alma. 
¡Ruge, estalla, vence, quiebra, estruenda, sacude, 
brama, tiembla, espumarea, sopla, viola, explota, 
piérdete, trasciéndete, circúndate, vívete, rompe y huye, 
sé con todo mi cuerpo todo el universo y la vida, 
arde con todo mi ser todos las lumbres y luces, 
marca con toda mi alma todos los relámpagos y fuegos, 
sobrevíveme en mi vida en todas las direcciones! 


Fernando Pessoa: Poemas de Álvaro de Campos III. No, no es cansancio y otros poemas sin fecha. Hiperión, Madrid, 1998.


After all, the best way to travel is to feel.
To feel everything in every way.
To feel everything excessively
Because all things are, in truth, excessive
And all reality is an excess, a violence,
An extremely vivid hallucination
That we all live in common with the fury of the souls,
The center to which tend the strange centrifugal forces
That are human psyches in their harmony of senses.

*(from here to the end, translate by Google )
The more I feel, the more I feel like many people,
The more personality I have,
The more intensely, stridently I have them,
The more simultaneously to feel with all of them,
The more unified diverse, sparsely attentive,
Are, feel, live, be,
Longer I’ll get the total existence of the universe,
More complete I’ll be by the entire space outside.
More analogous to God I will be, whoever could he be,
Because, whoever could he be, surely is Everything,
And outside Him there’s only Him, and All for him is little (less).

Every soul is a ladder to God,
Every soul is a corridor-Universe to God,
Every soul is a river running through the margins of External
For God and in God with a grim whisper.

Sursum corda![1] Lift up your souls! All Matter is Spirit,

Because Matter and Spirit are just confusing names
Data to the large shadow that soaks the Exterior into dreams
And fuze in Night and Mystery the Excessive Universe!
Sursum corda! In night I wake, the silence is great,
Things, with crossed arms on their chest, observe

With a noble sadness to my open eyes
Which sees them as vague nocturnal shapes in the black night.
Sursum corda! I wake in the night and feel different.
All the World with its visible form of custom (as usual)
Lying at the bottom of a well and makes a confused noise,

I hear it, and in my heart a great stupefaction sobs.

Sursum corda! O Earth, hanging garden, home
That soothes the scattered soul of successive humanity!
Mother green and flowered all recent years,
Every year, vernal, summer, autumn, hiemalis
Every year celebrating with handfuls the festival of Adonis
In a ritual before all the meanings,
In a large cult in turmoil over the mountains and valleys!
Great heart beating in the nude chest of volcanoes,
Great voice awakening on cataracts and seas,
Great drunken bacchante of the Movement for Change,
In the heat of vegetation and florescence breaking
Your own body of sand and rocks, your submissive body
Your own will unsettled and eternal!
Lovely and unanimous mother of the winds, seas, meadows,
Vertiginous mother of gales and cyclones,
Capricious mother who makes vegetate and dry
That disturbs the stations themselves and confuses
In a immaterial kiss the suns and the rains and the winds!

Sursum corda! Repair for you and all I is a hiymn!
Everything in me as a satellite of your dynamic intimate   Returning snaking, standing as one ring
Foggy, of reminesced sensations and vague,
Around to your internal figure, turgid and fervent.
Deals with all your strength and with all thy power hot
My open heart to you!
Like a sword piercing my being lifted and ecstatic,
Intersects with my blood, with my skin and my nerves,
Your continuous movement, contiguous to yourself always,

I’m a lot of confused forces full of infinite
Tending in all directions in all sides of space,
Life, this huge thing, is that holds everything and everything unites
And makes that all the forces that rage inside of me
Do not pass me, neither break my being, not part my body,
Do not toss me, like a bomb of Spirit that crashes
In flesh and blood and soul spiritualized to among the stars,
Beyond the suns of other systems and remote stars.

All that’s inside of me tends to be re-everything.
All that’s inside of me tends to dump me on the floor,
In the supreme vast ground that is not upon neither below
But under the stars and suns, under the souls and bodies
For an oblique possession of our intellectuals senses.

I am a flame ascending, but ascending up and down,
Ascending to all sides at the same time, I’m a globe
Of explosives flames searching of God and burning
The crust of my senses, the wall of my logic,
My limiting and cold intelligence.

I’m a huge machine driven by large belts
That I see only the part that gets on my drums,
The rest goes beyond the stars, goes through the suns,
And never seems to get to the drum that where it left …

My body is a center of a volant estupendous and infinite
Always agoing vertiginously around himself,
Crossing in all directions with other volants,
Which interpenetrate and mix, because it is not in the space
But /not knowing space / in another way – God.

Inside me are locked and tied to the ground
All the movements that make up the universe,
The thorough fury and of the atoms,
The fury of all flames, the rage of all winds,
The furious foam of all rivers, that rushes,

The rain with stones thrown from catapults
Of huge armies of dwarfs hidden in the sky.

I am a formidable dynamism obliged to the balance
To remain inside my body, to not overflow of my soul.
Roars, bursts, wins, cracks, rumbles, shakes,
Quivers, trembles, foam, blows, violates, explodes,
Lose yourself, transcend yourself, circle yourself, live yourself, disrupt and flee,
Be with my whole body all the universe and life,
Burns with all my being all lights and lamps,
Scratch with all my soul all the lightning and fires,
Survives me in my life in all directions!

[1] The Sursum Corda (Latin for “Lift up your hearts&rdquoGui?o is the opening dialogue to the Preface of the Eucharistic Prayer or Anaphora in the liturgies of the Christian Church, dating back to the third century and the Anaphora of Hippolytus. The phrase “Sursum Corda” is generally translated as “lift up your hearts”, but the Latin literally just says “Up hearts” and the Greek version Ἄνω σχῶμεν τὰς καρδἰας means “Let us lift up our hearts.”



Tags: Fernando Pessoa, Ã?lvaro de Campos, al final

Publicado por carmenlobo @ 18:33  | Literatura
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