Lunes, 24 de octubre de 2011

¿Por qué hacer tanta alboroto por un milagro?

Sólo conozco milagros, ya sea que camine por las calles de Manhattan,

o mire hacia el cielo por encima de los techos,

o camine por la playa al borde del mar,

o permanezca de pie debajo de los árboles del bosque...

U observe a las abejas volando en torno de la colmena en el verano,

o a los animales que pastan en las praderas,

o a las aves

o a los maravillosos insectos que vuelan por el aire,

o la maravilla del atardecer,

o de las estrellas que brillan en la noche, mudas y resplandecientes,

o la exquisita curva delicada de la luna nueva en primavera.

Estos y los demás, todos, son milagros para mí.

Todo está vinculado y, sin embargo, cada cosa es diferente y ocupa su propio lugar.

Para mí, cada hora de luz y oscuridad es un milagro,

cada centímetro cúbico de espacio es un milagro,

cada metro cuadrado de la superficie de la tierra contiene lo mismo;

cada fragmento de su interior bulle con lo mismo.

Para mí el mar s un milagro continuo, los peces que nadan,

las rocas, el movimiento de las olas, los barcos y sus navegantes.

¿Es que existen milagros más extraños?


Foto: Jerry Uelsmann


Tags: Milagros, Walt Whitman, Jerry Uelsmann

Publicado por carmenlobo @ 20:17  | Literatura
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