Viernes, 27 de mayo de 2011

Bob Dylan cumple 70 a?os

Carlos REVIRIEGO | Publicado
el 24/05/2011



?Entonces era demasiado viejo, ahora soy m?s joven?, cantaba Bob Dylan en My
Back Pages. Es uno de esos temas cl?sicos que el trovador de Minessota sigue
interpretando en su Never Ending Tour, la gira de no menos de cien conciertos
anuales en la que lleva recorriendo los escenarios del mundo desde 1989. A sus
setenta a?os, que cumple hoy (naci? en el pueblo minero de Duluth un 24 de mayo
de 1941), su arte y su figura, sublimadas a car?cter de leyenda, siguen
generando pasiones inextinguibles en todas las generaciones.



La efem?ride ha provocado una cascada de celebraciones, en forma de libros,
fiestas, conciertos y documentales. El C?rculo de Bellas Artes de Madrid ha
hecho coincidir la celebraci?n esta noche de un concierto homenaje al cantante
-precedido de un ciclo de conferencias- con la programaci?n
de un ciclo con las principales pel?culas dirigidas, interpretadas,
escritas o musicadas por Dylan. Sin duda, la relaci?n del autor de Like a
Rolling Stone
con el cine es una las facetas menos reivindicadas pero

tambi?n m?s fascinantes del mito dylaniano. Dylan inaugur? el ‘direct
cinema' con Dont Look Back de Pennebaker y sedujo a Martin Scorsese en
dos pel?culas fundamentales (The Last Waltz y No Direction Home),
actu? y compuso la banda sonora del trascendental western de Sam Peckinpah Pat
Garret y Billy The Kid
, y hasta dirigi? un documental (Eat the Document)

y un exc?ntrico largometraje de cuatro horas (Renaldo y Clara) que hoy
opositan entre las rarezas m?s preciadas del universo rock y cinematogr?fico.



En este art?culo, Carlos Reviriego desgrana el recorrido que han hecho juntos a
lo largo de medio siglo, en un fascinante juego de espejos y de
representaciones, Bob Dylan y el cine. O el cine y Bob Dylan.


Las m?scaras del mito

Bob Dylan a trav?s del cine


Pionero ejemplar de la cultura moderna y el universo pop, Bob Dylan ha forjado
su leyenda tanto con su obra musical como con su imagen. ?El cine debe detener
el tiempo?, dijo en una ocasi?n, hermanando as? su vertiente cinematogr?fica
con su gran aspiraci?n como artista, que no es otra que la promesa de la
eternidad. Una de las primeras im?genes en movimiento que se conoce de Dylan
nos traslada a sus d?as de bohemia en el Greenwich Village neoyorquino. Como un
gato callejero o un ?ngel ca?do, un imberbe de mirada hambrienta desciende
desde la parte superior del plano a una calle donde descansa una guitarra en su
funda. Martin Scorsese ?sacraliza? ese momento en su can?nico documental

Bob Dylan: No Direction Home (2005). El
magnetismo que ha ejercido su aspecto fue, de hecho, antes que su m?sica, el
motivo por el cual D. A. Pennebaker acept? la propuesta de seguir a Dylan
durante su gira brit?nica en 1965. De aquella primavera saldr?a una de las
piezas fundacionales del Direct Cinema, Dont
Look Back
, retrato del joven artista que ha ejercido una enorme

influencia desde entonces, y en cuyo arranque musical con

Subterranean Homesick Blues qued? determinado
el nacimiento del video-clip bajo la bendici?n de Allen Ginsberg. Dylan
se lanz? poco despu?s a su primera tentativa tras la c?mara.



Filmada con el mismo ?equipo Pennebaker? de Dont Look Back, al que Dylan
bautiz? como ‘The Eye' -?fuera donde fuera, hiciera lo que hiciera, siempre los ten?a en
mis talones?-, Eat The Document es la
respuesta de Dylan a la cadena ABC cuando le dio carta blanca para grabar su
gira europea de 1966. ?Si quieren la verdad, la tendr?n?, pens? Dylan, y el
filme arranca presentando sus credenciales: un plano bastante obvio de que Bob
Dylan y Richard Manuel acaban de esnifar coca?na encima de un piano. Como si
fuera el positivado en color de Dont Look Back, el filme es un arrebato
de cortes y de im?genes de la gira en un montaje tan convulso como el per?odo
que retrata, cuya estructura aparentemente an?rquica y su molde abstracto merecen
un lugar nada desde?able en la tradici?n del underground experimental
norteamericano. Adem?s de abrirnos la puerta al asiento trasero de un coche que
pasea por las calles del swinging London con John Lennon manteniendo la
compostura frente a un Bob Dylan desfallecido.



Pero la traducci?n en im?genes de su visi?n musical, ?nica para ensamblar sin
fricci?n lo narrativo y lo conceptual, quedar? perfectamente ilustrada en su monumental
experiencia cinematogr?fica Renaldo y Clara
(1978). Pel?cula semiimprovisada a lo largo de la multitudinaria gira Rolling
Thunder Review, en ella Dylan da rienda suelta a su lado m?s bohemio en un
recorrido por Estados Unidos con una trompee de amigos entre los que se
cuentan Allen Ginsberg, Joan Baez y Sam Shepard, a quien contrata para escribir
el gui?n del filme. Tomando como ?nico punto de partida las dos pel?culas
preferidas de Dylan (Les Enfants du Paradis, de Marcel Carn? y Tirad
sobre el pianista
, de Fran?ois Truffaut), Renaldo y Clara avanza

debati?ndose entre la ficci?n y el documental, con un Dylan interpretado por el
sosias Ronnie Hawkins mientras ?l se oculta bajo la m?scara de Renaldo y se
confronta a s? mismo con su mujer Sara Lownds y su amante Joan Baez, encarnadas
en I'm Not There por Charlotte Gainsbourgh y Julianne Moore
respectivamente. ?Esto se est? convirtiendo o bien en el peor melodrama del
mundo o en la mejor confesi?n cara a cara que se ha filmado nunca?
,

escribi? Sam Shepard en su diario de aquella gira y aquella pel?cula. Entre la comedia
dell'arte
y el western musical, excesiva, abstrusa, circense,

fascinante, engorrosa, pero absolutamente honesta, el montaje inicial de cuatro
horas de Renaldo y Clara, un absoluto fracaso comercial, ha adquirido
tintes de culto cinematogr?fico que, junto a Eat the Document, se cuenta
entre las rarezas f?lmicas m?s deseadas del universo rock.



En su papel de Alias para el western de Sam Peckinpah Pat Garret & Billy the Kid (1973), Bob
Dylan ya hab?a configurado algo de la est?tica Renaldo. ??C?mo te llamas??,
le pregunta Garret/Coburn en un momento de esta insuperable eleg?a al viejo
Oeste americano. ?Esa es una buena pregunta?, contesta Alias/Dylan. Y es
que la identidad dylaniana ha sido la gran pesquisa de todo aquel que se ha
enfrentado al estudio de su poli?drica obra. Sobre esa identidad m?ltiple y
fragmentada se estructura I'm Not There,
probablemente la mejor pel?cula posible. Desde los primeros instantes del
filme, cuando la c?mara reemplaza a Bob Dylan caminando hacia el escenario, el
magn?fico filme de Todd Haynes toma por prop?sito inmiscuirnos en el caos y la
genialidad que palpitan bajo la piel de Robert Zimmerman.



M?s all? del excelente empleo de la m?sica para puntuar los significados
sumergidos de cada tema (algunos como Positively 4th Street, Ballad of a
Thin Man, Moonshiner y Blind Willie McTell
recuperan su sentido preciso en

yuxtaposici?n con las im?genes), I'm Not There en realidad no trata en
ning?n momento de ahondar en el proceso creativo del artista, sino en su
pesquisa de una identidad abstracta, elusiva y camale?nica. Es decir, en las
m?scaras que Dylan ha ido coloc?ndose a lo largo de su carrera para que no
vi?ramos a Zimmerman. Bien como el impostor de Woody Guthrie (Marcus Carl
Franklin) o el esp?ritu reencarnado de Arthur Rimbaud (Ben Whishaw), bien como
profeta, trovador y predicador del alma (Christian Bale), como outlaw
solitario (Richard Gere), marido imposible o estrella medi?tica (Heath Ledger),
la identidad inaprensible del artista es el gran tema dylaniano y por tanto el
n?cleo del filme de Haynes, un versado dylan?filo. Con buen criterio, el
objetivo que se propone Haynes no pasa por simplificar esa complejidad y
retratar la vida y milagros del ?hombre detr?s de su m?sica?, sino por ponerla
en evidencia tomando la forma de un criptograma audiovisual con im?genes que
recrean, reescriben, reinventan, comentan o remiten a otras im?genes firmemente
ancladas en el imaginario visual dylaniano.



Cuesta pensar que el mismo Dylan que puso m?sica y rostro a la obra maestra de
Peckinpah Pat Garret y Billy the Kid tambi?n lo hiciera quince a?os
despu?s en Hearts of Fire (1987), un
producto sonrojantemente ochentero dirigido por Richard Marquand en el
comparti? plano con Fionna y Ruppert Everett. Su inter?s a d?a de hoy (si es
que alguien puede encontrar la pel?cula) puede hallarse en el juego de espejos
que propone, con Dylan coloc?ndose en la curtida piel de una estrella del rock
retirada que se ve a s? mismo en el famoso concierto
de Bangladesh
, la pel?cula auspiciada por George Harrison cuya

intepretaci?n de Dylan (su regreso a los escenarios tras el accidente de moto
con el que abre Todd Haynes su filme) compite en intensidad y magnetismo con la
registrada por Scorsese en el imprescindible El
?ltimo Vals
(1978), donde seg?n Robert Robertson aparec?a sobre el

escenario como ?un Jesucristo con sombrero blanco?.



Dylan tambi?n interpretar?a a una vieja gloria musical, sarc?stica y
enmudecida, en la inclasificable Masked and
Anonymous
(2003), una excentricidad escrita por el propio Bob Dylan

y por Larry Charles, director de la cinta. Dylan se parapeta bajo el seud?nimo
Sergei Petrov (un actor del cine mudo), mientras Charles, viejo guionista de Seinfield,
lo hace bajo el falso nombre de Rene Fontaine. El gui?o al bizarro destino que
Dylan introduce en el filme queda inscrito en el nombre de su personaje, Jack
Fate, quien al arrancar la historia es liberado de una mugrienta c?rcel de una
simb?lica rep?blica bananera para encabezar el cartel de un concierto ben?fico
organizado por una viperina promotora (Jessica Lange) y un conspicuo y sudoroso
manager (Johnnie Goodman).



Aparte de varias interpretaciones intensas y radiantes (de Dixie, de Cold
Irons Bond
), esta f?bula sobre la m?stica de Dylan le permite organizar el

en?simo enmascaramiento de su leyenda, especialmente en una estrafalaria escena
en la que el m?sico se retrata a s? mismo como una estatua silente ante las
preguntas del agresivo periodista Jeff Bridges. A pesar de su cultivado
misticismo, de la disparatada relaci?n con la prensa que ha mantenido a lo
largo de su carrera (v?anse la entrevista con el periodista de Time incluida en
el Dont Look Back o la memorable rueda de prensa en San Francisco,
3.12.1965, que Cate Blanchett estudi? a fondo para componer su avatar de Dylan
en I'm Not There) por entonces Martin Scorsese s? logr? arrancarle
cuatro palabras para Bob Dylan: No Direction Home (2003), pel?cula que
viene a legitimar la condici?n de Dylan como h?roe popular americano. Dylan
concedi? una entrevista de diez horas para el cineasta (aunque en realidad se
la dio a Jef Rosen, su manager y productor de la pel?cula) en la que se prest?
a rememorar los explosivos inicios de su carrera, entre ellos el m?tico grito
de ?Judas! en el concierto de Manchester, un hasta entonces in?dito documento
videogr?fico que, para sorpresa de todos, se saca Scorsese de la chistera. Sin
embargo, las respuestas y relatos de Dylan en la sesi?n de entrevistas, no iban
desde luego encaminadas a destruir el mito, sino a imprimir una vez m?s la
leyenda.



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Tags: Bob Dylan

Publicado por carmenlobo @ 9:43  | Cultura
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