Jueves, 19 de mayo de 2011

"Tenemos que estar agradecidos?por cada momento en que la historia le deja a uno en paz"

Se ha hecho esperar, pero la pr?xima semana aparece al fin en Espa?a La conjura contra Am?rica, la novela con la que hace un a?o Philip Roth sacudi? los cimientos del mundo literario norteamericano. El eterno candidato al premio Nobel se lanza con un relato familiar de historia-ficci?n sobre qu? hubiese ocurrido si en 1942, en plena II Guerra Mundial, Roosevelt hubiese sido derrotado en las urnas por Charles Lindbergh, h?roe de la aviaci?n filonazi y aislacionista que firma un pacto de no agresi?n con Hitler. El Cultural ha conversado con el escritor sobre el libro, al tiempo que adelantamos dos fragmentos de la novela, que publica Mondadori la pr?xima semana.

??En qu? consiste ser jud?o??

?No pienso responder a esa pregunta.

??Porque no tiene respuesta?

?No, existe una respuesta. Pero habr?a que escribir un libro. Cosa que ya ha hecho mucha gente. Lea 20 ? 25 libros y trate de componer una respuesta. Eso que llamamos "jud?o" no existe en absoluto.

La actitud despectiva de Israel

?Entonces ?de qu? estamos hablando cuando hablamos de jud?os?

?Hablamos de innumerables tipos de jud?os. Estos tipos est?n muy influenciados por los pa?ses donde viven. Por ejemplo, a los israel?es les resulta dificil?simo entender la clase de vida que llevan los jud?os en Estados Unidos. La ideolog?a israel? se diferencia tanto de la de los jud?os estadounidenses que hasta los israel?es carentes de ideolog?a son incapaces de imaginarse viviendo aqu?. Incluso gente como Amos Oz o Jehoshua tienen una actitud despectiva hacia los jud?os estadounidenses. Es algo absolutamente disparatado.

??Cu?les son los rasgos distintivos de la vida jud?a en Estados Unidos?

?Su variedad. El que a la mayor?a de los jud?os estadounidenses les importa un comino el hecho de ser jud?os. Eso fastidia lo indecible a los israel?es. ?Y el ?xito! Lo que han conseguido los jud?os en EE.UU. y c?mo lo han hecho constituye uno de los logros m?s grandes de la historia del pueblo jud?o desde tiempos de los romanos. Llegaron aqu? a decenas de miles, la mayor?a entre 1890 y 1910, sin dinero, sin un idioma con el que hacerse entender y fueron capaces de lograr este ?xito colosal. Y no me estoy refiriendo a la riqueza. Fue un ?xito colosal el que los jud?os encontraran un lugar donde vivir felices. Y es un ?xito que a?n perdura.

?En La conjura contra Am?rica describe una versi?n alternativa del curso de la historia, Franklin D. Roosevelt no sale reelegido en 1940 y el nuevo presidente es Charles Lindbergh, un antisemita declarado que firma un tratado de paz con Hitler. ?En el verdadero Estados Unidos no hubo nunca el menor rastro de ese antisemitismo latente y finalmente manifiesto que usted describe con tanta precisi?n en su libro?

?Por supuesto que hab?a antisemitismo en Estados Unidos. Los a?os 30 fueron una mala ?poca para los jud?os en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, en Estados Unidos no lleg? a repetirse lo que sucedi? en Europa. ?se es el asunto que m?s me interesaba mientras escrib?a esta novela: el hecho de que aqu? no hubiera ocurrido una cat?strofe. La racha de suerte con que la historia obsequi? a los jud?os en este pa?s. Y ahora ha dado comienzo la segunda oleada de suerte: Estados Unidos ha abierto sus puertas a los hispanos y a los asi?ticos, y los jud?os han dejado de ser considerados una minor?a. La mayor?a de los estadounidenses menores de 40 a?os no son capaces de identificar como tal un nombre jud?o. Los jud?os somos ahora uno de tantos.?
?Puede imaginarse la dicha que eso representa? A lo mejor el futuro depara una tragedia al pueblo jud?o en este pa?s, pero tengo serias dudas. A los jud?os les gusta Estados Unidos y la democracia estadounidense, y a la democracia estadounidense le gustan los jud?os.

-?Cree que el nacionalsocialismo fue un fen?meno alem?n y, entre otras cosas, ?se es el motivo por lo que no pudo arraigar en Estados Unidos?

-Si est? dispuesto a pasar las tres pr?ximas horas, qu? digo horas, los tres pr?ximos d?as debatiendo, entonces podemos abordar el tema de por qu? no se produjo aqu? una cat?strofe similar a la europea. Pero perm?tame simplificar un poco la cuesti?n: si el nacionalsocialismo no lleg? a cuajar en Estados Unidos, con todas las consecuencias que eso habr?a acarreado para los jud?os, fue porque en 1932 sali? elegido presidente el dem?crata Roosevelt y no el republicano Herbert Hoover. Si los republicanos hubiesen ganado las elecciones de 1932 no habr?an hecho nada para atajar la crisis econ?mica y ?sta habr?a empeorado a?n m?s. Se habr?a producido una sublevaci?n y el ej?rcito la habr?a reprimido r?pidamente con derramamiento de sangre. Y es posible que eso hubiera abierto las puertas a la imposici?n de la ley marcial y a la implantaci?n de un r?gimen totalitario. Lo que no s? es si ?se habr?a sido o no un r?gimen antisemita. Desde luego, Hoover no era un fascista. Pero creo que los sectores antisemitas de la poblaci?n se habr?an unido a la dictadura y quiz? hubieran obtenido alguna recompensa a cambio. Pero esto es mucho especular y para eso ya est? mi novela.

Contra el victimismo jud?o

?En La conjura contra Am?rica, los jud?os son v?ctimas de la represi?n bajo el gobierno de Lindbergh. Sin embargo, los protagonistas jud?os de sus primeras novelas intentaban escapar a la desesperada al destino jud?o de convertirse en v?ctimas. ?Qu? ha sentido como escritor al probar esta nueva variante?

?Al principio me resist?a a escribir este libro precisamente porque no quer?a que todo girara en torno a una atormentada familia jud?a. La condici?n de v?ctima de los jud?os nunca ha sido un elemento integrante de mi escritura, jam?s se ha convertido en una obsesi?n personal. As? que me dije: "?Qu? demonios est?s haciendo? Si eso es lo ?ltimo sobre lo que te gustar?a escri-
bir". Pero al final transig?. Pens?: "Lim?tate a hacerlo y a ver qu? pasa". A partir de ese momento concentr? todos mis esfuerzos en presentar todo de la manera m?s realista posible. Estaba claro que ?se era uno de mis objetivos al escribir esta novela, ser tan fiel a la verdad como fuera posible. A excepci?n, naturalmente, de la ficci?n central de convertir a Lindbergh en presidente. El Newark que describo es el Newark en el que me he criado. La familia que retrato es mi familia inmersa en una situaci?n ficticia.

?En principio, las trabas que han de afrontar sus protagonistas a lo largo de la novela parecen mucho m?s inofensivas que la persecuci?n de los jud?os en Alemania.

?Ten?a que dar con la justa medida. No quer?a campos de concentraci?n. Quer?a idear una versi?n estadounidense, una versi?n en la que tambi?n hubiera lugar para la sonrisa. Y quer?a que al principio no estuviese nada claro si las acciones del gobierno de Lindbergh formaban parte de una persecuci?n planificada de los jud?os o no. Sandy, el hermano de Philip, es enviado a Kentucky a pasar las vacaciones con una familia de granjeros cristianos en el marco de un programa de actividades del Gobierno. Regresa sano y salvo, se ha divertido mucho, ha comido cerdo y le han tratado bien: ?qu? hay de antisemita en ello? El padre insiste, pero Sandy le tacha de paranoico. Quer?a describir la inseguridad que experimenta un jud?o en semejante situaci?n. Estoy seguro de que no existe un solo jud?o inteligente en todo el mundo que no se haya visto inmerso en una situaci?n como ?sta alguna vez y no haya pensado: "Eso esconde una actitud antisemita", para luego llegar a una conclusi?n distinta: "No, no y no, ha sido una reacci?n exagerada por mi parte, no deber?a ser tan susceptible".

Lindbergh el aislacionista

??Por qu? Lindbergh no dej? de ser un h?roe para los estadounidenses a pesar de su antisemitismo?

?Los ?nicos que se escandalizaron por el antisemitismo de Lindbergh fueron los propios jud?os. Por eso todav?a se le considera un h?roe en este pa?s. Pero no he pretendido cambiar esta actitud con mi libro. Mi libro es pura especulaci?n. Adem?s, bajo el Gobierno de mi presidente Lindbergh tampoco hay fascismo. Su Estados Unidos es una democracia de derechas que firma un tratado de paz con Alemania para mantener al pa?s al margen de la guerra que se est? librando en Europa. Me he cuidado mucho de convertir a Lindbergh en un fascista. Se trata de un pol?tico de derechas, un aislacionista que ha sido elegido presidente por el pueblo estadounidense.?

??Por qu? hace desaparecer a Lindbergh al final de la novela?

?Porque me gustaban las posibilidades narrativas que surg?an en cuanto Lindbergh se perd?a junto con su avi?n: su desaparici?n da pie a que la gente haga conjeturas delirantes. Yo he vivido el asesinato de Kennedy y s? lo que ocurre tras la muerte repentina de un personaje importante. Es un momento en el que todo es posible. Un momento en el que un pa?s es capaz de seguir los derroteros m?s dispares. En mi novela se responsabiliza a los jud?os de la desaparici?n de Lindbergh. Burton K. Wheeler se convierte en presidente e implanta la ley marcial y los antisemitas se sienten libres para hacer lo que siempre les ha gustado hacer. Surge una teor?a sobre una supuesta conspiraci?n que acaba teniendo consecuencias fatales. Por si todav?a no lo sab?amos, el 11-S dej? bien claro que nada m?s producirse grandes acontecimientos tr?gicos empiezan a circular miles de teor?as sobre conspiraciones.

?Siempre ha ideado historias de ficci?n, pero en este libro escribe por vez primera historia ficticia. ?Qu? le ha parecido la experiencia?

?Francamente buena. ?A usted no le gustar?a jugar con la historia universal? Desgraciadamente, la mayor?a de los cr?ticos literarios estadounidenses han malinterpretado el libro desde casi todos los puntos de vista. Entre otras cosas, han dado por supuesto que yo quer?a denunciar algo o a alguien: a Lindbergh, a Wheeler, a Estados Unidos, qu? se yo. Por supuesto, eso no es m?s que una completa bobada. Aunque en realidad no es de extra?ar que se digan semejantes necedades dado el nivel que tiene la cr?tica literaria en este pa?s. Eso demuestra una vez m?s lo bien que leen los cr?ticos los textos que rese?an. Los peores son los de "The New York Times". Y seguro que no me cree si le digo que son as? hasta donde me alcanza la memoria. Pero ?sa es otra historia.

Un caos inmenso

?Cuando leemos libros de historia, ?sta aparece como algo muy ordenado, como una sucesi?n exacta de causas y efectos. Pero el presente es un caos inmenso. ?Le molesta a usted este caos?

??Quiere decir que si yo tambi?n tengo miedo? S?. Por supuesto, no experimentamos el presente como historia. Lo experimentamos como aquello que ocurre en el momento. El momento pr?ximo es totalmente imprevisible. Trat? de este mismo hecho en La mancha humana. En La conjura... lo vuelvo a hacer: la historia entra precipitadamente en la habitaci?n de uno como un caballo desbocado. Pero se lo repito: uno no trata de arregl?rselas con la historia sino con el caballo en la habitaci?n. Uno est? completamente desamparado. La familia Roth de mi novela lleva ese desamparo hasta la desesperaci?n. Nos puede pasar lo mismo a cada uno de nosotros. En el fondo tenemos que estar agradecidos por cada momento en el que la historia le deja a uno en paz.

??En qu? medida la escritura representa para usted un medio no s?lo para inventar historias alternativas, como en esta novela, sino tambi?n autobiograf?as alternativas?

?A decir verdad, la pregunta ya contiene la respuesta. S?, una y otra vez he creado en mis novelas autobiograf?as alternativas. En esto probablemente no me diferencio demasiado de la mayor?a de escritores. Creamos mundos que no hemos visitado, crisis que no hemos vivido, peligros con los que no nos hemos enfrentado. Uno se traslada al laboratorio. En La conjura contra Am?rica, me llevo a toda mi familia. Me pregunto: "?qu? pasar?a si...?", y busco una respuesta comprensible.?

La p?rdida de memoria

?As? que su vida le proporciona la materia a su escritura. ?No teme que esa materia se agote? Tambi?n tiene una fuente limitada de experiencias.?

?La pregunta me hace estremecer. Podr?a ser. Por otra parte, no creo que sea la materia la que acabe con los escritores. M?s bien creo que esto guarda relaci?n con la p?rdida de la memoria inmediata, un fen?meno bastante frecuente en la vejez. Afortunadamente por ahora s?lo tengo dificultades para acordarme de los nombres. Pero s? de un escritor que no puede recordar lo que ha escrito el d?a anterior. Es horrible. Hay que releer las ?ltimas 50 p?ginas o m?s para reconstruir el momento al que has llegado. Por supuesto, a uno le gustar?a que saliera bien, pero el problema reside en que ya no se puede establecer la relaci?n con el todo. Uno se pierde en los instantes.

It ain"t pretty, you know. Feo, ?verdad? ?Qu? edad tiene usted??
- Treinta y uno, pero mi cerebro ya es un colador.?
- Existe un viejo dicho, se lo deber?a apuntar y colgarlo en el ordenador: You ain't seen nothing yet. Todav?a no ha visto nada.
- Si lo cuelgo en el ordenador estar? deprimido los pr?ximos cincuenta a?os.?
- No lo creo. S?lo trabajar? un poco m?s r?pido.?
- ?La muerte es algo que le preocupe?
- Oh, gee, what do you think? ?Qu? piensa entonces? ?Casi no le preocupa la muerte?
- En realidad no. Si me muero ma?ana, me muero de todas maneras, me haya preocupado hoy o no.
- Esto s?lo puede decirlo una persona de 31 a?os.?

?En La conjura contra Am?rica elabora un retrato muy preciso del Newark de los a?os 30 y 40. ?Regres? usted para esta novela al lugar de su infancia para refrescarse la memoria?

?Siempre he vuelto a visitar Newark a lo largo de los a?os. Se dio la feliz coincidencia que la revista suiza "Du" quisiera dedicarme un n?mero. Aquella gente quer?a ver la casa donde nac?, as? que organizamos una excursi?n de un d?a a Newark. Era julio y hac?a un calor infernal. Newark es hoy una de las zonas m?s peligrosas de Am?rica. Pero la calle en la que crec? volvi? a ser habitable gracias al dinero del Estado. Est? casi igual que durante mi infancia.

??Y la casa?

?Llamamos y le pregunt? a la inquilina si me daba permiso para ver el piso en el que crec?, que significaba mucho para m?. Fue muy, muy amable. Dijo que s?. Avis? al hombre que ahora vive en el piso y pude entrar. Se lo digo: fue uno de los momentos m?s bellos de mi vida. El piso estaba como lo recordaba: el suelo de parquet, el rinc?n, sobre cuyo suelo ca?a la luz del sol. La capa de pintura de las paredes, que es demasiado gruesa porque se pintaron con excesiva frecuencia. De repente, todo volv?a a estar all?. Aquello no me bastaba en absoluto, e incluso pregunt? si pod?a abrir armarios. Pero ahora ve?a a mi madre otra vez delante de m?, c?mo trasteaba all? dentro. No me quer?a ir de ninguna manera y buscaba todas las excusas imaginables para quedarme un rato m?s. Le hubiera pagado con mucho gusto al inquilino del piso y me hubiera mudado al momento. Nuestro alquiler ascend?a a 48 d?lares y supuse que el inquilino ahora no deb?a de pagar mucho m?s. Fue una experiencia espectacular.?

?As? que ?pudo usted disponer de amplios recursos para La conjura contra Am?rica??

?Lo ve?a todo muy claro. Una ?nica oportunidad para escribir esta novela. Todo suena muy sentimental, pero no creo haber transfigurado el lugar de mi infancia o mi propia infancia. Crec? realmente muy protegido. Viv?amos en un barrio estupendo, un barrio de trabajadores con buenas escuelas y vecinos amables. Ten?a amigos incre?bles y la vida de la comunidad jud?a ?en esta zona de Newark pr?cticamente s?lo viv?an jud?os? era enormemente rica. Hubo la guerra, por supuesto, pero como todos los que me rodeaban se portaban tan admirablemente, de ni?os jam?s tuvimos miedo de verdad.?

?Sin embargo, el Philip de su novela se siente tan desesperado en dos ocasiones que intenta escapar. ?M?s tarde no se atrevi? usted nunca a hacerlo?

?No. Yo era un jovencito amable, a quien le gustaba su casa, su cocina, su madre y su cama. A?n me gustar?a tener todo aquello. No, nunca pens? en escaparme. Pero cuando termin? el instituto estaba decidido a dejar aquella peque?a co-
munidad, como la mayor?a de j?venes. Durante un a?o estuve en el colegio de Newark por motivos econ?micos. Despu?s fui a un colegio en Pensilvania, y aquello fue el principio de mi independencia. Ten?a una curiosidad inaudita y empec? a leer libros en serio. Sab?a que Estados Unidos ofrec?a algo m?s que la comodidad de Newark. De Pensilvania me fui a Chicago para seguir estudiando, luego me enrol? en el ej?rcito, m?s tarde part? hacia Italia con una beca, hasta que al final aterric? en Connecticut. Lo que quer?a decir: nunca tuve la intenci?n de romper la relaci?n con mi familia o con mi pasado. Quer?a marcharme, pero por curiosidad, no por despecho.

?No ha vuelto a vivir jam?s en Newark.?

?Lo gracioso es que dej? mi casa para salir por el mundo, y despu?s he pasado el resto de mi vida escribiendo sobre mi casa.?

?Ha aclarado repetidamente que no escribi? La conjura contra Am?rica con la intenci?n de dibujar un retrato de la situaci?n pol?tica actual en Estados Unidos. Pero, ?qu? aspecto tendr?an Estados Unidos y el mundo si no hubieran ocurrido los atentados del 11-S?

?(Un silencio muy largo) No lo s?. Lo ?nico que s? es que este Gobierno, hasta el 11-S, ten?a un perfil del todo mediocre. Se esperaban cuatro aburridos a?os bajo una Administraci?n ineficaz, que hubiera concentrado toda su energ?a en hacer a?n m?s ricos a los m?s ricos de Estados Unidos y a engrandecer a?n m?s a las grandes multinacionales. Este Gobierno todav?a trabaja en ello y lo seguir? haciendo. Intenta desmontar todos los avances de la era Roosvelt, el New Deal. Intenta eliminar todo lo que recuerde ligeramente a un Estado del bienestar. Por supuesto, eso es criminal. Si no hubieran ocurrido los hechos del 11-S... pero el fascismo fundamentalista isl?mico se hubiera hecho o?r. De todas maneras, se habr?a producido un enfrentamiento entre Estados Unidos y el Islam, y entre el Islam y Europa. As? que el mundo tal vez no tenga un aspecto tan distinto.?

Afganist?n e Iraq

??Y las guerras en Afganist?n e Iraq?

?Sin el 11-S probablemente no hubi?ramos vivido ninguna guerra en Afganist?n. Evidentemente, Bush quer?a declarar la guerra a Iraq desde que empez? su mandato. Aun sin los atentados, este Gobierno hubiera encontrado pretextos para ocasionar da?os en el mundo, los que actualmente est? causando.?

SACHA VERNA
www.elcultural.es


Tags: Philip Roth

Publicado por carmenlobo @ 20:31  | Literatura
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