Domingo, 08 de mayo de 2011

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Qu? significa pensar (1951)

por MARTIN HEIDEGGER
Versi?n castellana de H. Kahmemam, Buenos Aires, Nova.

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QUINTA LECCI?N.??

?el aprender no se puede lograr a fuerza de rega?os. Y sin embargo, en ocasiones uno tiene que alzar la voz mientras est? ense?ando. Hasta tiene que gritar y gritar, aun donde se trata de hacer aprender un asunto tan silencioso como es el pensar. Nietzsche que era uno de los hombres m?s silencioso y retra?dos, sab?a de esta necesidad. Sufri? el tormento de tener que gritar. En un d?cada en que la opini?n p?blica no sab?a todav?a nada de guerras mundiales, en que la fe en el ?progreso? casi se estaba haciendo la religi?n de los pueblos y estado civilizados, Nietzsche lanz? el grito: ?El desierto est? creciendo...?
Este grito escrito de su pensamiento es el libro que intitul?: As? habl? Zaratustra. Esta obra de Nietzsche piensa el ?nico pensamiento de este pensador: el pensamiento del eterno retorno de lo Mismo. Cada pensador piensa solamente un ?nico pensamiento.

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?As? hablo Zaratustra. Un libro para todos y ninguno?. ?Que inquietante es la forma en que este subt?tulo de la obra se ha verificado en los setenta a?os que han pasado desde su aparici?n -pero en el sentido exactamente inverso! Lleg? a ser un libro para cualquiera, y no asoma ning?n pensante que est? a la altura del pensamiento fundamental de este libro y de su oscuridad. En la cuarta y ?ltima parte de este libro, escribi? Nietzsche la palabra: ?El desierto est? creciendo...?, escribiendo en esta palabra todo cuanto sab?a. Porque esta palabra es el t?tulo de un canto que escribi? Nietzsche cuando estaba m?s alejado que nunca de la vieja Europa nubosa, h?meda y melanc?lica. La palabra completa dice as?: ?El desierto est? creciendo: ?ay del que alberga desiertos!? ?A qui?n va dirigido este ??ay!?? ?Pens? Nietzsche aqu? es s? mismo? ?Y qu? si hubiera sabido que precisamente su pensar hab?a de acarrear primero una devastaci?n en medio de la cual alguna vez, y procedente de otra parte, nacer?an aqu? y all? oasis y brotar?an manantiales? ?Y qu? si hubiera sabido que ?l hab?a de ser una transici?n provisional que se?ala tanto hacia el porvenir como hacia el pasado, siendo por esto ambigua en todas sus partes, hasta en la forma y el sentido de la misma transici?n? Todo lo indica as?, como el mismo Nietzsche lo sab?a y lo cual por esta raz?n, expreso a menudo en palabras enigm?ticas. ?sta es tambi?n la raz?n por la que un di?logo pensante con ?l se va trasponiendo de continuo a otras dimensiones. Por eso, frente a su pensar fracasan en un sentido especial todas las f?rmulas y t?tulos. Esto no quiere decir en manera alguna que el pensar de Nietzsche no sea m?s que un juego con im?genes y signos del que pueda uno desdecirse y retirar lo dicho en cualquier momento. Lo pensado de su pensamiento es un?voco si lo hubo; pero lo un?voco es pluridimensional, en dimensiones que ensamblan unas con otras. Una de las razones que para ello hay est? en que en los pensamientos de Nietzsche est?n reunidos convenientemente, aunque transformados sin excepci?n, todos los motivos del pensamiento occidental.?

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En su pensamiento se traduce al lenguaje lo que es, o m?s precisamente, lo que todav?a ha de venir al ser. Porque la ??poca moderna? no ha tocado a su fin en manera alguna. Por el contrario, est? entrando reci?n en los comienzos de su consumaci?n que presumiblemente ha de ser de larga duraci?n. ?Y el pensamiento de Nietzsche? Es parte de lo que da que pensar que a?n no ha sido hallado. Es parte de lo que por antonomasia incita a pensar el que no estemos preparados en lo m?s m?nimo para perder en verdad lo hallado, en lugar de s?lo pasarlo por alto y esquivarlo. Este esquivarlo se realiza a menudo en forma inocua, a saber, presentando una exposici?n completa de la filosof?a de Nietzsche. Como si pudiese haber una exposici?n que no deba ser necesariamente, y hasta en los ?ltimos resquicios, una interpretaci?n. Como si pudiese haber interpretaci?n alguna que se salva de ser una toma de posici?n, cuando no, por su punto de partida, ya un t?cito rechazo y refutaci?n. Pero nunca ser? posible superar a un pensador refut?ndolo y amontonando en torno a ?l una literatura refutatoria. Lo pensado por un pensador solamente puede superarse reduciendo lo impensado de su pensamiento a una verdad esencial.?

SEXTA LECCI?N?

?un momento hist?rico que Nietzsche fue el primero en comprender claramente, siendo tambi?n el ?nico hasta el momento que meditase metaf?sicamente sobre todos su alcances. Es el momento en que el hombre se apresta a asumir el poder sobre la tierra en su totalidad.
Nietzsche es el primero que se plantea la pregunta: ?el hombre en cuanto hombre con su esencia tal como ?sta ha sido hasta el presente, est? preparado para la asunci?n del poder? Y de no ser as?, ?qu? deber? producirse en el hombre tal como ha sido hasta el presente, para que pueda ?someter? a la tierra, dando cumplimiento de esta manera a una palabra del Antiguo Testamento? Dentro del horizonte de su pensamiento, Nietzsche llama a este hombre tal como ha sido hasta el momento, ?el ?ltimo hombre?. El ?ltimo hombre es aquel que ya no es capaz de ver m?s all? de s? mismo y de ascender antes que nada por encima de s? mismo hasta el ?mbito de su misi?n, para hacerse cargo de la misma, conforme a su esencia. Nietzsche aclara: esta esencia del hombre todav?a no ha sido definida, es decir, no ha sido hallada ni determinada. Por esto dice Nietzsche : ?El hombre es el animal a?n no definido?. Esta afirmaci?n suena extra?a. Sin embargo, no hace sino pronunciar lo que el pensamiento occidental pens? en todo momento acerca del hombre. El hombre es el ?animal rationale?, el animal racional. Por la raz?n el hombre se eleva sobre el animal, pero de tal manera que en todo momento tiene que mirar hacia abajo a la altura del animal, para someterlo, para dominarlo. Si tomamos lo animal como lo sensible, y la raz?n como lo no sensible y suprasensible, entonces aparece el hombre, el animal rationale como el ser sensible-suprasensible. Si, de acuerdo a la tradici?n denominamos lo sensible como lo f?sico, entonces la raz?n, lo suprasensible se muestra como algo que trasciende lo sensible lo f?sico. M?s all? se dice en griego met?; met? ta fysic?: m?s all? de lo f?sico, sensible, lo suprasensible, en su m?s all? de lo f?sico es lo metaf?sico. El hombre en cuanto se lo representa como animal rationale, es lo f?sico en la superaci?n de lo f?sico; dicho en una palabra: en la esencia del hombre como animal rationale se congrega el m?s-all?-de lo f?sico hacia lo no-f?sico: de esta manera el hombre es lo metaf?sico mismo.

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El hombre tal como es hasta el presente es el ?ltimo hombre, en el sentido de que no es capaz, y esto equivale a decir que no quiere someterse a s? mismo y despreciar lo despreciable de su manera de ser hasta ahora. Por esto hay que buscar para el hombre la transici?n hacia el m?s all? de s? mismo; por esto hay que encontrar el puente que conduce a la esencia en virtud, de la cual el hombre tal como fue hasta ahora puede ser el vencedor de la esencia que ha sido hasta el presente, y que es la ultima. Nietzsche llama al hombre que va m?s all? del que existi? hasta ahora, el ?super-hombre?. Lo que Nietzsche precisamente no quiere decir con este nombre es un hombre tal como ha sido hasta ahora y solamente superdimensionado. Tampoco designa una especie de hombre que desecha lo ?humano?, entronizando el arbitrio como ley y haciendo una regla del delirio tit?nico. El superhombre es aquel que traspone la esencia del hombre que ha sido hasta ahora, a su verdad, incorpor?ndose esta ?ltima. El hombre que ha sido hasta ahora determinado as? en su esencia, ha de ponerse en condiciones, por este medio, de ser en el futuro el amo de la tierra, es decir, de administrar las posibilidades que ad-vienen al hombre futuro a partir de la esencia de la trasformaci?n t?cnica de la tierra y de la acci?n humana. Pero jam?s debemos buscar la figura de la esencia del superhombre en aquellos personajes que son promovidos como altos funcionarios de una voluntad de poder superficial y mal interpretada a los puestos cumbres de las diversas formas de organizaci?n de aqu?lla.

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??El desierto est? creciendo, desventurado el que alberga desiertos!? ?A qui?n se dirige este ?desventurado?? Es el superhombre: porque el transe?nte ha de ser un decadente; el camino del superhombre se inicia en su ocaso.

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El superhombre va m?s all? del hombre cual ha sido hasta ahora y que por esto, es el ?ltimo hombre. De no quedarse estancado en la especie del hombre cual ha sido hasta ahora, el hombre es una transici?n: es un puente: es ?una cuerda tendida entre el animal y el superhombre?. Zaratustra no es todav?a el mismo superhombre, sino el primero absolutamente que transita hacia aqu?l, o sea, que es el que se est? haciendo superhombre.

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Nietzsche caracteriza al ?ltimo hombre como el que ha sido hasta ahora, el que, por as? decirlo, consolida en s? mismo la esencia del hombre tal cual existe hasta el presente. Por esto es precisamente el ?ltimo hombre quien se mantiene m?s alejado de la posibilidad de pasar m?s all? de s? mismo. Debido a la manera de ser del ?ltimo hombre, la raz?n, el representar tienen en consecuencia que perecer de un modo peculiar, y por as? decirlo, obstruirse en s? mismo. El representar acaba entonces por atenerse solamente a lo que le sea yuxta-puesto o pro-puesto, y esto en calidad de tal, cuya proposici?n queda regulada por el manejo y el arbitrio del representar humano y que por mutuo convenio se ajusta a la comprensibilidad y conveniencia generales. Todo lo que es, llega a manifestarse solamente en la medida que merced a este representar t?citamente convenido se propone como objeto o un estado de cosas, obteniendo de esta manera su licencia de admisi?n. El ?ltimo hombre, la especie definitiva del hombre tal cual ha sido hasta ahora se confiere en general as? mismo y todo lo que es, la estabilidad, por medio de una manera especial de representar.?


TRANSITO DE LA SEXTA LECCI?N A LA S?PTIMA??

El hombre actual no est? preparado para la formaci?n y asunci?n de un gobierno de la tierra; porque el hombre actual no solamente aqu? y all?, sino en toda su manera de ser, est? cojeando rezagado de un modo extra?o detr?s de lo que hace mucho que es. Pero lo que propiamente es el ser que predetermina todo ente, no se deja nunca circunscribir registrando hechos, ni invocando circunstancias especiales. La sana raz?n, tantas veces y tan sol?citamente ?citada? con ocasi?n de semejantes tentativas, no es tan sana ni tan natural como suele aparentar. Sobre todo, no es tan absoluta como se presenta, sino que es el producto superficial de aquella manera de representar que caracterizaba finalmente la ?poca de las luces en el siglo XVIII. La sana raz?n queda amoldada a una determinada concepci?n de lo que es, debe ser y se permite que sea.

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A ?ste [al superhombre] empero, no le encontraremos jam?s mientras vayamos a buscarle en los lugares de la opini?n publica teleguiada y en las ferias del comercio cultural, donde es siempre y s?lo el ?ltimo hombre quien maneja el mecanismo. El superhombre no aparece nunca en los ruidosos desfiles de supuestos poderosos, ni en los encuentros convenientemente arreglados de los estadistas. La aparici?n del superhombre queda tambi?n inaccesible para los telerregistradores y los cables de los corresponsales que suministran, es decir, pre-sentan los acontecimientos a la opini?n p?blica, aun antes de haber acontecido. Estas formas del re-presentar con arreglos y mise-en-sc?ne, falsifican lo que propiamente es. Tal falsificaci?n no ocurre al margen, sino obedeciendo el principio de una manera de ver las cosas uniformemente imperante. Esta clase de representaci?n falsificadora tiene siempre de su lado la sana raz?n. Es el ya famoso ?hombre de la calle? quien se hace presente hoy d?a en todos los sectores, tambi?n el del comercio literario.


?Cu?l es el esp?ritu de este representar? ?De que ?ndole es el pensar del hombre tal como ha sido hasta el presente?La respuesta que Nietzsche da a nuestra pregunta sobre ese representar que predomina de antemano en todo el parpadeo del ultimo hombre, est? escrito en el p?rrafo antepen?ltimo de la segunda parte de As? habl? Zaratustra (1883). Tiene por titulo las palabras ?De la redenci?n?, y dice as?:?El esp?ritu de la venganza: amigos m?os, esto ha sido hasta ahora lo mejor a donde lleg? el pensar de los hombres, y donde hab?a sufrimiento, all? deb?a estar siempre el castigo?


Venganza, vengar, wreken, urgere, significan: empujar, aguijonear, perseguir, acechar. El pensar, el re-presentar de hombre tal como ha sido hasta ahora, est? determinado por la venganza, el acechar.?En qu? piensa Nietzsche al buscar este puente, para llegar del ?ltimo hombre al super-hombre???Pues que el hombre sea redimido de la venganza: esto es para m? el puente hacia la suprema esperanza y un arco iris al cabo de muchas tormentas??


NOVENA LECCI?N

El pensamiento de Nietzsche est? dedicado a la redenci?n del esp?ritu de la venganza. En la dimensi?n de la libertad de la venganza Nietzsche ve la esencia del superhombre. Hacia esta dimensi?n se va encaminando el transe?nte -el superhombre- ?C?sar con el alma de Cristo?.


Desde un principio debemos situar el pensamiento de Nietzsche sobre la venganza y la redenci?n de la venganza en el m?s amplio ?mbito de la metaf?sica, m?s a?n , en el mismo centro de este ?mbito.


Para percatarnos de que, y en qu? medida, Nietzsche piensa desde un principio metaf?sico la venganza y la redenci?n de la venganza, es decir, a partir del ser que define todo ente, es menester que consideremos con qu? car?cter esencial se manifiesta el ser del ente en la ?poca moderna. El aludido car?cter esencial del ser sale a la luz en forma cl?sica con una pocas frases que Schelling dej? estampadas en el a?o de 1809 en sus Investigaciones filos?ficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados. Las siguientes frases est?n apartadas expresamente en el texto original por un gui?n respecto de lo que antecede, destac?ndose as? de prop?sito su significaci?n fundamental. Dicen as?:


?En ?ltima y suprema instancia no hay otro ser alguno sino el querer. Querer es el ser primigenio y solamente a ?ste [a saber el querer], le cuadran todos los predicados del mismo [a saber del ser primigenio]: ser-sin-fondo, eternidad, independencia del tiempo, autoafirmaci?n. Toda la filosof?a no tiende sino a encontrar esta expresi?n suprema?

Para la metaf?sica moderna el ser del ente aparece como voluntad. Ahora bien: en la medida que el hombre, seg?n su esencia como el animal pensante, se refiere por v?a de representaci?n al ente en su ser y, consecuentemente, a este ultimo, siendo por esto determinado a partir del ser en esta medida y de acuerdo con esta relaci?n del ser (que ahora es la voluntad) con la esencia del hombre, debe aparecer el ser-hombre de manera expresa como querer.


?C?mo piensa, pues, Nietzsche la esencia de la venganza al pensarla metaf?sicamente? Aclaremos esta pregunta por la siguiente: ?Cu?l es la esencia de la venganza si determina a toda representaci?n como acechanza? El re-presentar propone lo que es. Determina y establece lo que puede tener vigencia como ente. As? pues, la definici?n de lo que es se halla en cierto modo bajo el yugo de un representar que acecha a todas las cosas para establecerlas a su manera y mantenerlas en este estado.


El representar y su querer choca contra el ?fu?. Frente a lo que fu?, el querer ya no puede hacer nada. Ante todo lo que ?fu? el querer ya no tiene nada que hacer. Este ?fu? se subleva contra el querer de la mencionada voluntad. El ?fu? llega a ser la piedra de esc?ndalo para todo querer. Es aquella piedra que la voluntad yo no logra remover. De esta manera, el ?fu? se va haciendo una pesadumbre y un rechinar de dientes de todo querer que como tal, siempre quiere avanzar; y es esto justamente lo que no puede hacer frente a lo que est? ya determinado y dejado atr?s en calidad de pasado. As?, pues el ?fu? es la contrariedad para todo querer. De ah? que, en presencia de esta contrariedad, surja en la misma voluntad la repugnancia contra el ?fu?. Pero debido a esta repugnancia, la contrariedad se va anidando en el mismo querer. la voluntad sufre por si misma. El querer aparece ante s? mismo como este sufrimiento por el ?fu?, como sufrimiento por el pasado. Mas el pasado tiene su origen en el pasar. En cuanto la voluntad sufre por el pasar, siendo ella misma lo que es precisamente como tal sufrimiento, a saber la voluntad, en tato la voluntad queda entregada en su querer al pasar. Es as? como la misma voluntad quiere el pasar, queriendo en esto el pasar de su sufrimiento y consecuentemente, el pasar de s? misma. La repugnancia contra todo ?fu? aparece como voluntad de pasar, la cual quiere que todo lo que es, valga que perezca. De esta manera la repugnancia que surge en la voluntad es la voluntad en contra de todo lo que va pasando. As? pues, la voluntad es un representar que, en el fondo acecha a todo cuanto pasa, subsiste y adviene, para degradarlo en su subsistencia y finalmente desintegrarlo. Esta repugnancia dentro de la misma voluntad, es, seg?n Nietzsche, la esencia de la venganza.


?Esto, si, esto solo es la venganza misma: la repugnancia de la voluntad contra el tiempo y su ?fu?. (As? habl? Zaratustra, parte 2?, De la redenci?n)
Pero la venganza jam?s se llama a s? misma por su propio nombre, y menos all? donde est? veng?ndose. La venganza se llama ?castigo?. As? le da una aureola de justicia a su esencia hostil; encubre su esencia impugnadora por la apariencia de dar a cada uno su merecido.?Pues la venganza se llama a s? misma ?castigo?: con una palabra mentirosa est? fingiendo una conciencia tranquila? (l. c.)?

?D?CIMA LECCI?N?

?Qu? hay de entitativo en el tiempo? Tan pronto como el pensar metaf?sico plantea esta pregunta, ya queda decidido para este pensar lo que entiende por ?entitativo? (seiend) y en qu? sentido piensa la palabra ?ser?. ?Entitativo? significa: presente. Lo que es siendo, es tanto m?s entitativo cuanto m?s presente est?. Se hace cada vez m?s presente cuanto m?s permanentemente permanezca, cuanto m?s duradero sea el permanecer. ?Qu? hay de presente y, consecuentemente de actual en el tiempo? Actual en el tiempo es solamente el ?ahora?. Lo futuro es el ?todav?a no?; lo pasado es el ?ya no?. Lo futuro es lo todav?a ausente, lo pasado es lo ya ausente. Siendo: es decir, presente en el tiempo es en cada caso solamente el estrecho filo del fugaz ?ahora? respectivo que, acerc?ndose desde el ?todav?a no? se aleja hacia el ?ya no?.


Aqu? la esencia del tiempo es representada a partir del ser y, ati?ndase bien, de una interpretaci?n enteramente especial del ?ser?, a saber, como presencia. Esta interpretaci?n del ser hace mucho se nos ha hecho la m?s com?n y sobreentendida. Por significar el ser, desde los comienzos del pensar occidental, para toda metaf?sica: presencia, el ser, si quiere pens?rselo en ?ltima instancia, tiene que pensarse como el puro estar presente, es decir, como la presencia presente, como la actualidad permanente, como el constante y est?tico ?ahora?.


La venganza es para Nietzsche la repugnancia de la voluntad contra el pasar y su pasado, contra el tiempo y su ?fu?. La renuencia no se dirige contra el mero pasar, sino contra el pasar en cuanto hace ser nada m?s que pasado lo que pas?, dej?ndolo congelarse en esta rigidez de algo definitivo. La repugnancia de la venganza se dirige contra el tiempo en cuanto deja disolverse todo en el ?fu? La repugnancia de la venganza queda encadenada a este ?fue?; as? como tambi?n el odio se oculta en la m?s abismal dependencia de aquello de lo cual el odio quisiera, en el fondo independizarse, sin lograrlo jam?s y tanto menos cuanto mayor sea su odio.


?M?s que es entonces la redenci?n de la venganza, siendo as? que la venganza encadena al hombre al pasado consolidado? La redenci?n es el desprenderse de lo que contrar?a a la repugnancia de la venganza. La redenci?n de la venganza no es liberarse de la voluntad simplemente. En este caso la redenci?n como disoluci?n del querer conduce a la nada f?til, como quiera que la voluntad es el ser. La redenci?n de la venganza es la liberaci?n de lo que contraria a la voluntad, a fin de que pueda ser voluntad m?s que nunca.


?desaparece lo que contrar?a a la voluntad cuando lo pasado deja de petrificarse en un mero ?fue?, fijando como tal su mirada helada e inm?vil en el querer. Lo que contrar?a desaparece en cuanto el pasar ya no sea un mero pasar que hace hundirse lo pasado en un mero ?fue?. La voluntad queda libertada de lo que la contraria, al quedar libre como voluntad, es decir, libre para el transcurrir en el pasar, pero por un transcurrir tal que no se sustrae a la voluntad sino que retorna trayendo de vuelta lo transcurrido. La voluntad queda libre de la repugnancia contra el tiempo, contra su mero pasado, cuando quiere constantemente el ir y venir, el transcurrir y retornar de todas las cosas. La voluntad queda libre de lo que la contraria en el ?fue? cuando quiere el constante retorno de todo ?fue?. La voluntad queda redimida de la repugnancia cuando quiere el constante retorno de lo mismo. De esta manera la voluntad quiere la eternidad de lo querido. La voluntad quiere la eternidad de s? misma. La voluntad es el ser primigenio. El sublime producto del ser primigenio es la eternidad. El ser primigenio del ente es la voluntad en cuanto querer eternamente retornante del retorno eterno de lo mismo. El eterno retorno de lo mismo, es el supremo triunfo de la metaf?sica de la voluntad que quiere eternamente su propio querer. La redenci?n de la venganza es la transici?n de la repugnancia de la voluntad contra el tiempo y su ?fue? a la voluntad que ?quiere eternamente el retorno de lo mismo, queriendo en este querer a s? misma como raz?n de s? misma. La redenci?n de la venganza es la transici?n al ser primigenio de todo ente.
Hay una anotaci?n que, seg?n el manuscrito del a?o 1885, se remonta a lo sumo a principios de 1886, y que lleva el titulo subrayado de ?Recapitulaci?n?. Este resumen se encuentra en La voluntad de poder como n? 617, donde se dice: ?El que todo retorna es la extrema aproximaci?n de un mundo del devenir al mundo del ser: cumbre de la meditaci?n?
Pero esta cumbre no se yergue con claros y firmes contornos en la claridad del ?ter trasparente. Esta cumbre queda envuelta en pesadas nubes -no s?lo para nosotros, sino tambi?n para el propio pensar de Nietzsche. El asunto mismo, mencionado bajo el titulo ?El eterno retorno de lo mismo?, est? envuelto en una oscuridad ante la cual hasta un Nietzsche tuvo que retroceder espantado.
El pensamiento del eterno retorno de lo mismo permanece velado -no solamente por un velo. Pero lo oscuro de este ?ltimo pensamiento de la metaf?sica no debe inducirnos a eludirlo mediante subterfugios.??por lo que se refiere al primer subterfugio, seg?n el cual el pensamiento de Nietzsche del eterno retorno de lo mismo es una m?stica fant?stica, es de creer que el tiempo venidero, cuando salga a la luz la esencia de la t?cnica moderna, es decir: el retorno de lo mismo en constante rotaci?n, habr? de ense?ar al hombre que los pensamientos esenciales de los pensadores nada pierden de su verdad por el hecho de que se omita pensarlos.?


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Publicado por carmenlobo @ 22:07  | Psico - Filo
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