Jueves, 28 de abril de 2011

El mundo de la fantas?a

El mundo de nuestra fantas?a

JENNY MOIX??24/04/2011

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V?lvula de escape, de liberaci?n. La mente imagina situaciones y lugares en el terreno afectivo, sexual y laboral. ?Debemos sentirnos culpables por ciertos pensamientos?

Estaba lloviendo espesamente, pero para Esther aquella terraza salpicada donde se encontraba no perd?a un ?pice de su encanto. Y es que Par?s es muy rom?ntico. Mientras miraba, sin ver, esa cortina de agua, tuvo la absoluta certeza de que Juan coger?a un avi?n y se presentar?a. Quiz? con un ramo de rosas rojas. Ve?a la escena a todo color en su mente. Al otro lado de los Pirineos, en Barcelona, Juan estaba en una maldita reuni?n y ni pensaba en Esther, de hecho ni siquiera recordaba su nombre (el nombre de esa chica nueva que hab?a empezado a trabajar hac?a solo un mes en su despacho).

"Nos podemos sentir infieles mentalmente. Pero las fantas?as se encuentran en un mundo muy aparte, en otra dimensi?n"

"Las personas m?s indecisas, las que postergan las decisiones y las actuaciones, son las que fantasean en mayor medida"

El cerebro de Esther se las apa?? durante un rato para hacer factible esta historia. Sus neuronas practicaron mil piruetas para que se creyera sin dificultad que un hombre a quien casi no conoc?a estaba locamente enamorado de ella, hab?a conseguido averiguar d?nde se encontraba y lo hab?a dejado todo para ir a su b?squeda. Esta ficci?n dur? solo unos minutos porque, despu?s de un largo suspiro, Esther, que goza de una buena salud mental, volvi? a lo que ella sabe que es la realidad.

Las fantas?as son un producto natural de nuestra mente. Cuando nuestro cerebro no est? ocupado en una actividad que requiere nuestra atenci?n, empieza a divagar. De hecho, Malia F. Mason y su equipo de la Facultad de Medicina de Harvard han descubierto las regiones cerebrales del c?rtex dedicadas a ese pensamiento errabundo. Existe una red cortical que se conecta o desconecta dependiendo de si estamos fantaseando o atentos a una tarea determinada.

Amor, sexo, venganza...

"El beso es el contacto de

dos epidermis y la fusi?n

de dos fantas?as"

(Louis Charles Alfred de Musset)

Las fantas?as se definen como un guion imaginario en el que se halla presente la persona que las genera. Las tem?ticas pueden ser de lo m?s variadas, igual que las pel?culas cinematogr?ficas. Cuando estamos enamorados, sobre todo las mujeres, las rom?nticas inundan nuestro cerebro.

Las fantas?as m?s estudiadas son las sexuales. Un alto porcentaje tanto de hombres como de mujeres al masturbarse o practicar el sexo en compa??a suelen utilizar las fantas?as para aumentar su excitaci?n. Esas creaciones pueden representar escenas habituales o constituir una alarde de imaginaci?n extravagante. En algunos casos, tanto ellas como ellos pueden sencillamente recordar escenas pasadas con su pareja. Aunque el objeto de sus fantas?as tambi?n pueden ser otros hombres o mujeres. Y por ello pueden traer consigo la culpa. Nos podemos sentir infieles mentalmente. Hemos de saber que las fantas?as se encuentran en un mundo muy aparte, en otra dimensi?n. Que los protagonistas de nuestras fantas?as no sean nuestra pareja no significa que forzosamente queramos acostarnos con otro, ni que esa fantas?a traspase al mundo real. Tambi?n se puede dar el caso de mujeres que imaginen sexo l?sbico o de hombres que mentalmente disfruten de compa?eros varones. Eso tampoco tiene que poner en duda obligatoriamente nuestra tendencia sexual.

Existen diferencias entre las pel?culas mentales masculinas y las femeninas. En la mente de los hombres podemos encontrar m?s argumentos donde ellos sean agresivos o dominantes, mientras en las mujeres una fantas?a bastante habitual es la de ser raptada y forzada. Existen diferentes estudios al respecto. Jenny Birona y Joseph Critelly, en una investigaci?n llevada a cabo con 355 estudiantes femeninas, comprobaron que un 62% ten?a este tipo de fantas?as una media de cuatro veces al a?o.

Las fantas?as son como una v?lvula de escape, una grieta en las gruesas paredes de la l?gica que nos permite expandirnos. Y muchas veces nos liberamos, bien liberados. ?Cu?ntos jefes deben estar siendo asesinados en este momento en la cabeza de millones de trabajadores? Y es que cuando sentimos ira o frustraci?n, cuando nos sentimos tratados injustamente, es muy dif?cil frenar este tipo de fantas?as. Incluso con gente que queremos. Despu?s de una tremenda discusi?n con nuestra pareja, a nuestras neuronas les puede dar por inventarse una historia donde muere y nosotros nos quedamos dichosamente anchos. El problema viene despu?s, cuando la culpa empieza a invadirnos. Todos aceptamos sin problema que no podemos controlar lo que so?amos bajo las s?banas, pues no dejar escapar de la cabeza nuestras enso?aciones diurnas tambi?n suele resultar imposible.

Luces y sombras

"La imaginaci?n sirve para

viajar y cuesta menos"

(George William Curtis)

Las fantas?as nos permiten evadirnos de la realidad, realizar nuestros deseos, ser creativos... La existencia sin ellas ser?a realmente aburrida, insoportable. Sin embargo, tambi?n tienen sus sombras.

Existen imaginaciones catastrofistas. Nuestro hijo no llega a casa a la hora prevista y todo nuestro mecanismo mental se pone r?pidamente en marcha fabricando un argumento en el que no falta un accidente y, en el peor de los casos, la muerte. Podemos sufrir a chorro cuando estas im?genes cruzan nuestra mente. Y el peligro es que la repetici?n puede convertir las fantas?as en verdades para nosotros. Podemos llegar a cre?rnoslas. Si empezamos a confundir, la patolog?a mental nos abrir? sus puertas.

?Qui?n no ha fantaseado que le tocar? la loter?a? Lo imaginamos a conciencia. En qu? nos gastaremos el dinero, con qui?n lo repartiremos, c?mo lo celebraremos, c?mo invertiremos... ?Es tan divertido imaginarlo por un rato! Lo malo es cuando la imaginaci?n se pone en un plan tan convincente que estamos impacientes de que llegue el d?a porque sabemos a ciencia cierta que nos tocar?. En los d?as de sorteo, el bar?metro de terribles decepciones se?ala muy alto.

Fantasear repetida e intensamente sobre un tema nos puede empujar a querer protagonizar nuestra pel?cula en la realidad. Edward A. Selby, de la Universidad de Florida, ha estudiado detenidamente el comportamiento de los suicidas. Un alto porcentaje ha experimentado con fantas?as antes de llevar a cabo el suicidio. Normalmente recrean escenas en su mente sobre el m?todo que emplear?n, sobre c?mo van a reaccionar los dem?s, incluso sobre c?mo va a ser su funeral. En algunos casos, esos montajes mentales tienen cierto halo de romanticismo. Es dif?cil escudri?ar el camino de nuestras intenciones m?s profundas. Podemos suponer que estas personas primero sintieron la necesidad de suicidarse, empezaron a fantasear y finalmente lo consumaron. ?Qu? papel impulsor tienen aqu? las fantas?as? Quiz? el barniz que las fantas?as pusieron a su idea la convirti? en m?s atractiva. Su imaginaci?n quiz? desempe?? el papel de trampol?n.

Ya hemos visto dos inconvenientes que en algunas ocasiones pueden conllevar ciertos tipos de fantas?as recurrentes: cre?rnoslas y realizarlas. Existe otra trampa. ?Constituye una conducta insana ir al cine? En principio no, solemos disfrutar, evadirnos de nuestro d?a a d?a. Sin embargo, si vamos tanto al cine que no podemos atender las obligaciones, podr?a empezar a constituir un problema. En el caso de las fantas?as ocurre lo mismo. En la vida debemos afrontar problemas, actuar; unas dosis de evasi?n pueden ayudarnos a coger fuerzas, pero cuando la fuga de la realidad se convierte en nuestra principal estrategia de afrontamiento es cuando todo se complica. J. S. Harriot y su equipo publicaron un estudio en?Journal of Social Behavior and Personality?donde administraron a 107 sujetos un cuestionario de indecisi?n y otro para evaluar las enso?aciones diurnas. Concluyeron que las personas m?s indecisas, las que postergan m?s las decisiones y las actuaciones, son las que fantasean en mayor medida.

Somos expertos guionistas

"La imaginaci?n abre a veces

unas alas grandes como el cielo

en una c?rcel grande como la

mano" (Louis Charles Alfred de Musset)

Las fantas?as saltan a nuestra pantalla mental normalmente sin que nosotros les hayamos dado permiso. Pero una vez all?, podemos tomar conciencia y recrearnos en ellas, retocarlas y perfeccionarlas hasta que las dejamos dignas de ser galardonadas para los Oscar. Pensemos si no en las conversaciones imaginarias. En algunos casos est?n basadas en alg?n di?logo real perteneciente al pasado. Nuestra mente lo rescata y le da unas pinceladas para que quede patente nuestra brillante elocuencia. En otros casos se trata de alguna conversaci?n que nos gustar?a mantener con nuestro jefe en la que dejamos claro qui?nes somos, o con nuestra pareja, a quien le confesamos nuestros sentimientos de una manera que por fin nos entiende.

Lo rid?culo o, seg?n como se mire, entra?ablemente humano es que en nuestras fantas?as tambi?n tenemos problemas. Imaginemos que esta tarde vamos a la presentaci?n de un libro de nuestro autor favorito, no lo conocemos y estamos realmente ilusionados. La mente se dispara y empieza a elucubrar algo ingenioso para decirle mientras nos firma el libro. Obvio que en nuestra pel?cula se nos ocurre una frase brillante, y m?s obvio todav?a es que a ?l le vamos a caer estupendamente. Pero, claro, le gustamos tanto que nos invita a cenar. ?Qu? hacemos? ?Aceptamos o no? ?Qu? dir? nuestra pareja...? Igual nuestras sinapsis pueden pasarse trabajando a todo gas 10 minutos para solucionar este dilema.

De repente lo veo clar?simo. Este art?culo va a gustar mucho. La gente, muy entusiasmada, lo va a recomendar a sus amigos... S?, incluso me van a invitar a dar una conferencia para hablar del tema... ?En las islas Fiji! Ahora que lo pienso, no s? qu? me voy a poner. No tengo nada adecuado en el armario. ?Me compro algo? Bueno, ya lo solucionar?... ?Y la persona que va a presentar mi ponencia ser? un hombre muy atractivo...! Benditas fantas?as.


PARA IMAGINAR Y SO?AR

PEL?CULAS

- 'American beauty', de Sam Mendes.

- 'El laberinto del fauno', de Guillermo del Toro.

- 'R?quiem por un sue?o', de Darren Aronofski.

LIBROS

Dos libros imprescindibles donde la realidad y la fantas?a juegan a desvelarse mutuamente:

- 'La loca de la casa', de Rosa Montero (Alfaguara, 2003).

- 'El mundo', de Juan Jos? Mill?s (Planeta, 2007).

OTROS LIBROS

Para saber m?s sobre fantas?as sexuales:

- 'Tu sexo es tuyo', de Sylvia de Bejar (Planeta, 2011).

- 'El mundo ?ntimo de las fantas?as sexuales femeninas', de Wendy Maltz y Suzie Boss (Paid?s, 1998).

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Tags: El mundo de nuestra fanta, JENNY MOIX, PSICOLOGÍA, el pais

Publicado por carmenlobo @ 13:04  | Psico - Filo
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