sábado, 15 de enero de 2011

Juan Larrea (Bilbao, 1895 - Córdoba, Argentina, 1980) fue un poeta y ensayista español. Se le considera una de las figuras mayores de la poesía vanguardista española.

Nace el 13 de marzo de 1895 en Bilbao (España). A través de Gerardo Diego y Vicente Huidobro, el joven Larrea queda fascinado por la poesía, en la que busca una salida a la realidad mediocre que le rodea. Aunque tiene una vida relativamente desahogada como archivero y bibliotecario, su descontento con el entorno y consigo mismo le lleva a emprender una doble huida: primero a París, donde abandona el español como lengua de creación y adopta el francés. Crea allí, junto a su amigo César Vallejo, la revista Favorables París Poema. La segunda fase de su huida le llevará al Nuevo Mundo, cuyas culturas precolombinas estudia con fervor. En 1932 abandona la creación poética. Tras la Guerra Civil española, se exilia definitivamente en América y emprende una obra ensayística de gran calado, en la que destacan sus estudios sobre César Vallejo, Vicente Huidobro, el surrealismo, el Guernica dePicasso y Machu Picchu.

La vida de Larrea es una sucesión de coincidencias significativas, al modo del azar objetivo surrealista. Interpretó los accidentes de la misma (y de la sociedad en su conjunto) como la manifestación de una voluntad o necesidad superior, que hacía necesaria una enorme crisis material y espiritual (manifestada en las vanguardias y las dos Guerras Mundiales). Tras sus convulsiones emergería un Nuevo Mundo espiritual (identificado en buena medida con el Nuevo Mundo físico: América), del que varios artistas (Rubén Darío, Vicente Huidobro, él mismo) habían sido, conscientemente o no, profetas.

Como poeta, su popularidad ha sufrido un sino singular: tras un inicio prometedor (su amigo Gerardo Diego le otorgó un puesto destacado en su Antología, divulgando así unos poemas notables pero escasos), su exilio hizo de él un práctico desconocido en España. Sin embargo, a finales de los años 60 un nuevo interés por el surrealismo y las vanguardias lleva a la publicación de la obra poética completa de Larrea (traducida en su mayor parte del francés), primero en Italia y luego en España, con el título de Versión celeste.

Se redescubre así a Larrea, a quien muchos críticos proclaman entonces el mayor poeta de vanguardia español. Por la audacia de sus imágenes, estudiosos como Vittorio Bodini intentan adscribirlo al surrealismo, movimiento de cuyos presupuestos teóricos se siente, sin embargo, muy lejano. Tampoco prospera la tentativa de incluirle en la Generación del 27, pues no tuvo contacto con la mayoría de sus integrantes. En opinión del propio Larrea, la etiqueta que mejor le cuadra es la genérica de ultraísta, pues su trayectoria fue un intento constante de ir ultra ("más allá") del entorno vital y social que le oprimía.

El mar en persona

He aquí el mar alzado en un abrir y cerrar de ojos de pastor 
He aquí el mar sin sueño como un gran miedo de tréboles en flor 
y en postura de tierra sumisa al parecer 
Ya se van con sus lanas de evidencia su nube y su labor 
A la sombra de un olmo nunca hay tiempo que perder 

Crédula exquisita la oscuridad sale a mi encuentro 
Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro 
cortado a pico sobre un pájaro inseguro 

Y así me alejo bajo la acción del piano 
que me cose a las plantas precursoras del mar 
Un ciervo de otoño baja a lamer la luna de tu mano 
Y ahora a mi orilla el mundo se empieza a desnudar 
para morirse de árboles al fondo de mis ojos. 

Mis cabellos se llenan de peces de penumbra 
y de esqueletos de navíos forzosos 

Sin ir más lejos 
tú eres fría como el hacha que derriba el silencio 
en la lucha entre el paisaje y su golpe de vista 

Mas cuando el cielo exporta sus célebres pianistas 
y la lluvia el olor de mi persona 
cómo tu hermoso corazón se traiciona

 

Montoncitos de desnudez

Islotes de soledad puños de paraíso cerrado
el azul del cielo alumbra mejor que ningún otro síntoma
las relaciones que existen entre mis ojos y los brotes de mujer
cuando la sombra desella el ave que cifra la esperanza del mundo

Pero tú controversia en el verdor
provisto de brazos para vencer la repugnancia de los soñadores
reloj que dosifica el viento de las aventuras
separada de mi cuerpo por una antigua victoria
coronada de rosas iniciativas
por qué piensas que nunca es demasiado tarde
cuando las playas vacilan entre el cielo y sus menudos quehaceres

 

http://www.facebook.com/Articulosparapensar


Tags: Juan Larrea, Montoncitos de desnudez, El mar en persona, la poesía vanguardista

Publicado por carmenlobo @ 16:02  | Literatura
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios