martes, 02 de noviembre de 2010

Ernesto Sábato, Sobre héores y tumbas, 1961

EL SUFRIMIENTO QUE ENGENDRA A LA MUSICA

Se oyó una música patética y tumultuosa.

Luego, bruscamente, quitó el disco.

-Bah -dijo-, ahora no la puedo oír.

Siguió preparando el café.

-Cuando lo estrenaron, Brahms mismo tocaba el piano. ¿Sabés lo que pasó?

-No.

-Lo silbaron. ¿Te das cuenta lo que es la humanidad?

-Bueno, quizá...

-¡Cómo quizá! -gritó Alejandra-, ¿acaso creés que la humanidad no es una pura chanchada?

-Pero este músico también es la humanidad...

-Mirá, Martín -comentó mientras echaba el café en la taza- ésos son los que sufren por el resto. Y el resto son nada más que hinchapelotas, hijos de puta o cretinos, ¿sabés?

Trajo el café.

Se sentó en el borde de la cama y se quedó pensativa. Luego volvió a poner el disco un minuto.

-Oí, oí lo que es esto.

Nuevamente se oyeron los compases del primer movimiento.

-¿Te das cuenta, Martín, la cantidad de sufrimiento que ha tenido que producirse en el mundo para que haya hecho música así?

           


Tags: Sobre héores y tumbas, 19, Ernesto Sábato

Publicado por carmenlobo @ 23:53  | Literatura
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