
Un acontecimiento que conmovió a todos los argentinos, algunos de diferente manera.
Adiós Néstor Kirchner
Ni siquiera fui con zapatillas sino con botas para estar más arreglada. Hice once horas de cola, ubicándome en principio a las 16 por Bmé. Mitre y Florida y luego al dar la vuelta en U por Avda. de Mayo y Lima. De ahí a la Rosada, donde ingresé, acompañada por Francis y Daniel que habían ido de Quilmes, a las tres y cuarto de la mañana.
He ido por otros motivos a grandes concentraciones pero esta era auténticamente peronista, con algunos agregados como yo. No sé cuanta había, para mi eran centenares de miles. Aguanté porque estaba acompañada, de a ratos sentándome en el cordón de la vereda, apretujada, con el grito constante de una inmensa cantidad de gente de poco más de veinte años que cantó y gritó todo el tiempo.
Colores de Esteban Echeverría y Florencio Varela, huecos en los dientes, ropa sencilla, y docentes y amas de casa y viejos de baston y padres con nenes y bebés, en una fila interminable de todos los orígenes mezclada. Era constante el “que se vaya Cobos” (con otras palabras) el darse aliento con la marchita, trozos del himno, vivas a las madres y todo, todo el tiempo, “que nadie toque a Cristina” “fuerza presidenta” “acá estamos para defenderla”…… en el medio y siendo parte nunca había vivido algo igual. Mucho obrero, mucha gente gastada y mucha sin gastar y de todas partes del país.
Cuando ya enfilamos para la Casa Rosada, tres de la mañana, bien encolumnados, donde te hacían dejar afuera todo lo que llevaras, flores, banderas el que las tenía o llevarlas arrolladas, se hacía un silencio penoso y al entrar al salón donde estaba el féretro una explosión de llantos y promesas y miedo también, auténticamente peronista. No se puede explicar, fueron segundos en los que pasamos por delante del cajón, Francis enre lágrimas se despidió “ gracias compañero gracias… fuerza señora presidente” yo no acerté a decir nada más que a saludar. Toda la explanada de la rosada de ambos lados era un mar de coronas, flores sueltas, cartas de amor, carteles, todo tipo de recuerdos.
Me trajeron ellos en camioneta a casa, apenas me tenía en pie. Ahora me acabo de levantar, son las once y media y la cola sigue y sigue y sigue y Cristina está ahí, serena, saludando, de vez en cuando rompiendo filas y abrazando a la gente. La salida fue fantasmagórica, todo el mundo lloraba y los que faltaban para entrar eran veinte cuadras más. Inexplicable.
Me queda claro que la embestida va a ser fulera pero les debe quedar claro el mensaje de que la vaca se les va a hacer toro de ir contra esta mujer.
Si me lo explican no lo entiendo. Pero estuve ahí…
Graciela Fernandez





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Tags: Adios Néstor Kirchner, Graciela Fernandez, Cristina Kirchner, Adiós Néstor Kirchner, 29 octubre 2010, Cristina Fernández