Mi?rcoles, 27 de octubre de 2010

Un tal Lucas

Julio Cortazar

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En vista de que la Tota le ha pedido que baje a comprar una caja de f?sforos, Lucas sale en piyama porque la can?cula impera en la metr?poli, y se constituye en el caf? del gordo Muzzio donde antes de comprar los f?sforos decide mandarse un aperital con soda. Va por la mitad de este noble digestivo cuando su amigo Ju?rez entra tambi?n en piyama y al verlo prorrumpe que tiene a su hermana con la otitis aguda y el boticario no quiere venderle las gotas calmantes porque la receta non aparece y las gotas son una especie de alucin?geno que ya ha electroecutado a m?s de cuatro hippies del barrio. A vos te conoce bien y te las vender?, ven? en seguida, la Rosita se retuerce que no la puedo mirar.
Lucas paga, se olvida de comprar los f?sforos y va con Ju?rez a la farmacia donde el viejo Olivetti dice que no es cosa, que nada, que se vayan a otro lado, y en ese momento su se?ora sale de la trastienda con una k?dak en la mano y usted, se?or Lucas, seguro que sabe c?mo se la carga, estamos de cumplea?os de la nena y d?se cuenta justo se nos acaba el rollo, se nos acaba. Es que tengo que llevarle f?sforos a la Tota, dice Lucas antes que Juarez le pise un pie y Lucas se comida a cargar la k?dak al comprender que el viejo Olivetti le va a retribuir con las gotas ominosas, Ju?rez se deshace en gratitud y sale echando putas mientras la se?ora agarra a Lucas y lo mete toda contenta en el cumplea?os, no se va a ir sin probar la torta de manteca que hizo do?a Luisa, que los cumplas muy felices dice Lucas a la nena que le contesta con un borborigmo a trav?s de la quinta tajada de torta. Todos cantan el apio verde tuy? y otro brindis con naranjada, pero la se?ora tiene una cervecita bien helada para el se?or Lucas que adem?s va a sacar las fotos porque ah? no tienen mucha cancha, y Lucas atenti al pajarito, ?sta con flash y ?esta en el patio porque la nena quiere que tambi?n salga el jilguero, quiere.
- Bueno - dice Lucas - yo voy a tener que irme porque resulta que la Tota.
Frase eternamente inconclusa puesto que en la farmacia cunden alaridos y toda clase de instrucciones y contra?rdenes, Lucas corre a ver y de paso a rajar, y se encuentra con el sector masculino de la familia Salinsky y en el medio el viejo Salinsky que se ha ca?do de la silla y lo traen porque viven al lado y no es cosa de molestar al doctor si no tiene fractura de coxis o algo peor. El petiso Salinsky que es como fierro con Lucas se le agarra del piyama y le dice que el viejo es duro pero que el p?rlan del patio es peor, raz?n por la cual no ser?a de excluir una fractura fatal m?xime cuando el viejo se ha puesto verde y ni siquiera atina a frotarse el culo como es su costumbre habitual. Este detalle contradictorio no se le ha escapado al viejo Olivetti que pone a su se?ora al tel?fono y en menos de cuatro minutos hay una ambulancia y dos camilleros, Lucas ayuda a subir al viejo que vaya a saber por qu? le ha pasado los brazos por el pescuezo ignorando por completo a sus hijos, y cuando Lucas va a bajarse de la ambulancia los camilleros se la cierran en la cara porque est?n discutiendo lo de Boca versus River el domingo y no es cosa de distraerse con parentescos, total que Lucas va a parar al suelo con el arranque supers?nico y el viejo Salinsky desde la camilla j?dete, pibe, ahora vas a saber c?mo duele.
En el hospital que queda en la otra punta del ovillo, Lucas tiene que explicar el fato, pero eso es algo que lleva su tiempo en un nosocomio y usted es de la familia, no, en realidad yo, pero entonces qu?, espere que le voy a explicar lo que pas?, est? bien pero muestre sus documentos, es que estoy en piyama, doctor, su piyama tiene dos bolsillos, de acuerdo pero resulta que la Tota, no me va a decir que este viejo se llama Tota, quiero decir que yo ten?a que comprarle una caja de f?sforos a la Tota y en eso viene Ju?rez y. Est? bien, suspira el m?dico, bajale los calzoncillos al viejo, Morgada, usted se puede ir. Me quedo hasta que llegue la familia y me dan plata para un taxi, dice Lucas, as? no voy a tomar el colectivo. Depende, dice el m?dico, ahora se usan indumentos de alta fantas?a, la moda es tan vers?til, hacele una radio de c?bito, Morgada.
Cuando los Salinsky desembocan de un taxi Lucas les da las noticias y el petiso le larga la guita justa pero eso s? le agradece cinco minutos la solidaridad y el compa?erismo, de golpe no hay taxis por ninguna parte y Lucas que ya no puede m?s se larga calle abajo pero es raro andar en piyama fuera del barrio, nunca se le hab?a ocurrido que es propio como estar en pelotas, para peor ni siquiera un colectivo rasposo hasta que el final el 128 y Lucas parado entre dos chicas que lo miran estupefactas, despu?s una vieja que desde su asiento le va subiendo los ojos por las rayas del piyama como para apreciar el grado de decencia de esa vestimenta que poco disimula las protuberancias, Santa Fe y Canning no llegan nunca y con raz?n porque Lucas ha tomado el colectivo que va a Saavedra, entonces bajarse y esperar en una especie de potrero con dos arbolitos y un peine roto, la Tota debe estar como una pantera en un lavarropas, una hora y media madre querida y cu?ndo carajo va a venir el colectivo.
A lo mejor ya no viene nunca se dice Lucas con una especie de siniestra iluminaci?n, a lo mejor esto es algo as? como el alejamiento de Almot?sim, piensa Lucas culto. Casi no ve llegar a la viejita desdentada que se le arrima de a poco para preguntarle si por casualidad no tiene un f?sforo.

? Julio Cortazar
Un tal Lucas - 1979


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Publicado por carmenlobo @ 10:15  | Cortazar, Julio
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