Domingo, 24 de octubre de 2010

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Patente de corso

Te lo voy a explicar en corto, chaval. Sin irnos por las ramas.Esa maestra, profesora, docente o como quieras llamarla, es imb?cil. Tonta del culo, vaya. En el mejor de los casos ?suponiendo que no prevarique a sabiendas, prisionera del qu? dir?n?, une a su ignorancia el triste af?n de lo pol?ticamente correcto. La cuesti?n no es que te haya reprendido en clase de Historia por utilizar la palabra moros al hablar de la Reconquista, y exija que la sustituyas por andalus?es, magreb?es, norteafricanos o musulmanes. Lo grave es que a una profesora as? le encomienden la educaci?n hist?rica de chicos de ambos sexos de catorce o quince a?os. Que la visi?n de Espa?a y lo espa?ol que muchachos de tu generaci?n tengan el resto de su vida dependa de cantama?anas como ?sa. Tienes dos opciones. La primera, que desaconsejo, es tu suicidio escolar. Ma?ana, en clase, dile que no tiene ni puta idea de moros, ni de Historia, ni de lengua espa?ola, ni de la madre que la pari?. Te quedar?s a gusto, desde luego; y las churris te pondr?n ojitos por chulo y por malote. Pero en lo que se refiere a esa asignatura y al curso, puedes ir d?ndote por jodido. As? que lo aconsejable es no complicarte la vida. ?sa es la opci?n que recomiendo.

Tu maestra, por muy est?pida que sea, tiene la sart?n por el mango. As? que traga, colega, mientras no haya otro remedio; que ya tendr?s ocasi?n, en el futuro ?todos pasan tarde o temprano por delante de la escopeta? de ajustar cuentas, real o figuradamente. As? que agacha las orejas y llama a los moros como a ella le salga del chichi. Paciencia y barajar. Por lo dem?s, duerme tranquilo. Por muy maestra que sea, eres t? quien tiene raz?n. No ella. En primer lugar, porque el habla la determinan quienes la usan. Y no hay nadie en Espa?a, en conversaci?n normal, excepto que sea pol?tico o sea gilipollas ?a menudo se trata de un pol?tico que adem?s es gilipollas?, que no llame moros a los moros. Ellos nos llaman a los cristianos arumes o rum?s, y nada malo hay en ello. Lo despectivo no est? en las palabras, sino en la intenci?n con que ?stas se utilizan. La buena o mala leche del usuario. Lo que va, por ejemplo, de decir espa?ol a decir espa?ol de mierda. La palabra moro, que tiene diversas acepciones en el diccionario de la Real Academia, pero ninguna es peyorativa, se usa generalmente para nombrar al individuo natural del norte de ?frica que profesa la religi?n de Mahoma; y es fundamental para identificar a los musulmanes que habitaron en Espa?a desde el siglo VIII hasta el XV. Desterrarla de nuestra lengua ser?a mutilar a ?sta de una antiqu?sima tradici?n con m?ltiples significados: desde las fiestas de moros y cristianos de Levante hasta el apellido Matamoros, y mil ejemplos m?s. As? que ya lo sabes. Fuera de clase, usa moro sin cortarte un pelo. Como espa?ol, est?s en tu derecho. Aparte del habla usual, te respaldan millones de presencias de esa palabra en textos escritos.

Originalmente se refiere a los naturales de la antigua regi?n norteafricana de Mauretania, que invadieron la pen?nsula ib?rica en tiempos de los visigodos. Viene del lat?n maurus, nada menos, y se usa con diversos sentidos. Caballo moro, por ejemplo, se aplica a uno de pelaje negro. En la acepci?n no bautizado se extiende incluso a cosas ?vino moro? o personas de otros lugares ?los moros de Filipinas?. Hasta Gonzalo de Berceo aplicaba la palabra a los romanos de la Antig?edad para oponerlos a jud?os y a cristianos. De manera que basta echar cuentas: la primera aparici?n en un texto escrito data de hace exactamente mil ochenta y dos a?os, y despu?s se usa en abundancia. ?Castellos de fronteras de mauros?, dice el testamento de Ramiro I, en 1061. Por no hablar de su continuo uso en el Poema de M?o Cid, escrito a mediados del siglo XII: ?Los moros yazen muertos, de bivos pocos veo; los moros e las moras vender non los podremos?. Y de ah? en adelante, ni te cuento. ?Las moras no se dejan ver de ning?n moro ni turco?, escribi? Cervantes en el Quijote. La palabra moro est? tan vinculada a nuestra historia, nuestra sociedad, nuestra geograf?a, nuestra literatura, que raro es el texto, relaci?n, documento jur?dico antiguo u obra literaria cl?sica espa?ola donde no figura. Tambi?n la usaron G?ngora, Quevedo, Calder?n, Lope de Vega y Morat?n, entre otros autores innumerables. Y tan vinculada est? a lo que fuimos y somos, y a lo que seremos, que sin ella ser?a imposible explicar este lugar, antiqu?sima plaza p?blica cruce de pueblos, naciones y lenguas, al que llamamos Espa?a. Imag?nate, en consecuencia, la imb?cil osad?a de tu profesora. El atrevimiento inaudito de pretender cargarse de un plumazo, por el art?culo catorce y porque a ella le suena mal, toda esa compleja tradici?n y toda esa memoria.


Tags: los moros de la prof, arturo pérez réverte, Patente de corso

Publicado por carmenlobo @ 19:33  | P?rez-Reverte, Arturo
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