Domingo, 17 de octubre de 2010



Balada de Pablo de Rokha

Yo canto, canto sin querer, necesariamente, irremediablemente, fatalmente, al azar de los sucesos, como quien come,?
bebe o anda y porque s?; morir?a si no cantase, morir?a si no cantase; el acontecimiento popular del poema estimula mis nervios sonantes, no puedo hablar, entono, pienso en canciones, no puedo hablar, no puedo hablar; las ruidosas, trascendentales?
epopeyas me definen, e ignoro el sentido de mi flauta; aprend? a cantar siendo nebulosa, odio, odio las utilitarias labores erradas, cuotidianas, prosaicas, y amo la ociosidad ilustre de lo bello; cantar, cantar, cantar...? he ah? lo ?nico que sabes, Pablo de Rokha...?

Los sofismas universales, las c?smicas, subterr?neas leyes din?micas, me rigen, mi canci?n natural, polif?nica se abre m?s all?
del esp?ritu, la ancha belleza subconciente, tr?gica, matem?tica, f?nebre, gu?a mis pasos en la obscura claridad; cruzo las ?pocas cantando como un gran sue?o deforme, mi verdad es la verdadera verdad, el coraz?n orquestal, musical, orquestal, dionis?aco, flota en la augusta, perfecta, la eximia resonancia un?nime, los fen?menos convergen a ?l, y agrandan su sonora sonoridad sonora, sonora; y estas fatales manos van, son?mbulas, apartando la vida externa, ?conceptos, f?rmulas, costumbres, apariencias-; mi intuici?n sigue los caminos de las cosas, vidente, iluminada y feliz, porque todo se hace canto en mis huesos, todo se hace canto en mis huesos.?

Pus, llanto y nieblas l?gubres, dolor, solo dolor mamo en los ro?osos pechos de la vida, no tengo casa y mi vestido es pobre; sin embargo, mis cantares dram?ticos-in?ditos, modest?simos suman el pensamiento, todo el pensamiento de la raza y la voz del instante; soy un pa?s hecho poeta, por la gracia de "Dios"; desprecio el determinismo de las ciencias parciales, convencionales, pues mi sabidur?a monumental surge pariendo axiomas desde lo infinito, y su elocuencia errante, fabulosa y terrible crea mundos e inventa universos continuamente; afirmo o niego, y mi pasi?n gigante atraviesa tronando el pueblo imb?cil del prejuicio, la mala aldea clerical de la rutina.?

Atardeciendo me arrodill? junto a una inmensa y gris piedra humilde, democr?tica, tr?gica, y su oratoria, su elocuencia inm?vil habl? conmigo, en aquel sordo lenguaje cosmopolita e ingenuo del ritmo universal; hoy, tendido a la sombra de los lagos, he sentido el llanto de los muertos flotando en las corolas; oigo crecer las plantas y morir los viajeros planetas degollados igual que animales, el sol se pone al fondo de mis a?os l?gubres, amarillos, amarillos, amarillos, las espigas van naci?ndome, a media noche los eternos r?os lloran a la orilla de mi tristeza y a mis dolores maximalistas se les caen las hojas... "buenos d?as, buenos d?as ?rbol", dije al reventar la ma?ana sobre las rubias cumbres chilenas, y m?s tarde clamaba: "estrellas, sois estrellas, ?oh prodigio!..."?

Mis pensamientos hacen sonar los siglos contra los siglos; voy caminando, caminando, caminando musicalmente y mis actos son himnos, c?nticos naturales, completamente naturales; las campanas del tiempo repican cuando me oyen sentirme; constituyo el principio y la raz?n primordial de todas las tonadas, el eco de mis trancos restalla en la eternidad, los tri?ngulos parad?jicos de mi actitud resumen el gesto de los gestos, el gesto, la figura del superhombre loco que balance? la cuna macabra del orbe e iba ense??ndole a hablar.?

Los cantos de mi lengua tienen ojos y pies, ojos y pies, m?sculos, alma, sensaciones, grandiosidad de h?roes y peque?as costumbres modestas, simplic?simas, m?nimas, simplic?simas de reci?n nacidos, a?llan y hacen congojas enormes, enormes, enormemente enormes, sonr?en, lloran, sonr?en, escupen al cielo infame o echan serpientes por la boca, obran, obran lo mismo que gentes o p?jaros, dignifican el reino animal, el reino vegetal, el reino mineral, y son bestias de m?rmol, bestias, bestias cuya sangre ardiendo y triste-triste, asciende a ellos desde las entra?as del globo, y cuyo ser poli?drico, m?ltiple, simult?neo est? en los quinientos horizontes geogr?ficos; florecen gozosos, redondos, sonoros en octubre, dan frutos rurales a principios de mayo o junio o a fines de agosto, maduran todo el a?o y desde nunca a desde nunca; anarquistas, estridentes, imp?vidos, crean un individuo y una gigante realidad nueva, algo que antes, antes, algo que antes no estaba en la tierra, prolongan mi anatom?a terrible hacia lo absoluto, a?n existiendo independientemente; ?tocad su cuerpo, tocad su cuerpo y os ensangrentareis los dedos miserables!...?

Ariel y Calib?n, Grecia, Egipto, Roma,? el pa?s jud?o y Chile, las polvosas naciones prehist?ricas, Jes?s de Nazareth, los cielos, las monta?as, el mar y los hombres m?s hombres, las oce?nicas multitudes, ciudades, campos, talleres, usinas, ?rboles, flores, sepulcros, sanatorios, hospicios u hospitales, brutos de piel terrosa y lejano mirar, lleno de ?glogas, insectos y aves, peque?as, armoniosas mujeres p?lidas; el cosmos idiota, maravilloso, maravilloso, maravilloso, orienta mis palabras, y rodar? sonando eternamente, como el viejo del viejo, nidal en donde anidan todos los gorjeos del mundo!...

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Pablo de Rokha?(n.?17 de octubre?de?1894?en?Licant?n,?Chile?? m.?10 de septiembre?de?1968),?poetachileno, cuyo nombre real era?Carlos D?az Loyola. Obtuvo el?Premio Nacional de Literatura?de su pa?s en 1965 y es considerado uno de?los 4 grandes de la poes?a chilena?(junto con?Pablo Neruda,Vicente Huidobro?y?Gabriela Mistral)


Tags: Pablo de Rokha, Balada de Pablo de Rokha, Carlos Díaz Loyola, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, poesía chilena

Publicado por carmenlobo @ 13:57  | Literatura
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