Mi?rcoles, 06 de octubre de 2010

Y te encuentro a ti.

Te recuerdo.
¿Quién eres?
Me estás matando.
Eres mi vida.
¿Cómo iba yo a imaginarme que esta ciudad estuviera hecha a la medida del amor?
¿Cómo iba a imaginarme que estuvieras hecho a la medida de mi cuerpo mismo?
Me gustas. Qué acontecimiento. Me gustas.
Qué lentitud, de pronto.
Qué dulzura.
Tú no puedes saber.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Tengo tiempo de sobra.
Te lo ruego.
Devórame.
Defórmame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú?
¿Por qué no tú, en esta ciudad y en esta noche tan semejante a las demás que se confunde con ellas?
Te lo ruego…

(...)


 

Te encuentro.
Me acuerdo de ti.
Esta ciudad está hecha a la medida del amor.
Tú estabas hecho a la medida de mi propio cuerpo.
¿Quién eres? Me estás matando.
Estaba hambrienta. Hambrienta de infidelidades,
de adulterios, de mentiras y de morir. Desde siempre.
Ya me imaginaba que un día tropezaría contigo.
Y te esperaba con una impaciencia sin límites, sosegada.
Devórame. Defórmame a imagen tuya para que nadie más,
después de ti, comprenda ya en absoluto la razón de tanto deseo.
Vamos a quedarnos solos, amor mío. La noche no tendrá fin.
El día no amanecerá ya para nadie. Nunca. Nunca más.
Por fin. Me estás matando. Eres mi vida.
Lloraremos al día muerto con conocimiento y buena voluntad.
No tendremos ya nada más que hacer, nada más que llorar al día muerto.
Pasará tiempo. Solamente tiempo. Y vendrá un tiempo.
Vendrá un tiempo en que ya no sabremos dar un nombre a lo que nos una.
Su nombre se irá borrando poco a poco de nuestra memoria.
Y luego, desaparecerá por completo.


Tags: Hiroshima mon amour, (Alain Resnais, 1959), Palma de Oro de Cannes en, Emmanuelle Riva, Eiji Okada, Marguerite Duras

Publicado por carmenlobo @ 22:30  | Duras, Marguerite
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