Lunes, 06 de septiembre de 2010

Jorge Luis Borges, autor del poema "Instantes"??

Atribuir a Louis Ferdinand C?line o a James Joyce la Imitaci?n de Cristo, ?no es una suficiente renovaci?n de esos tenues avisos espirituales? (P. Menard)

? ?Si volviera a vivir?

?Bueno... volver?a a hacer las cosas que hice. Porque uno es como es ?no?(en R. Braceli: Borges-Bioy 43)

?

El cuerpo del delito

De las innumerables versiones que ofrece el poema del que aqu? se trata, transcribo, a continuaci?n, la que parece haber merecido las mejores tintas:

Instantes?
?

?

?? ? ? ? ? ? ? ?Si pudiera vivir nuevamente mi vida.

??? ? ? ? ? ? ? ?En la pr?xima tratar?a de cometer m?s errores.

No intentar?a ser tan perfecto, me relajar?a m?s.
Ser?a m?s tonto de lo que he sido, de hecho
tomar?a muy pocas cosas con seriedad.
Ser?a menos higi ?nico.
Correr?a m?s riesgos, har?a m?s viajes, contemplar?a
m?s atardeceres, subir?a m?s monta?as, nadar?a m?s r?os.
Ir?a a m?s lugares adonde nunca he ido, comer?a
m?s helados y menos habas, tendr?a m?s problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivi? sensata y prol?ficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegr?a.
Pero si pudiera volver atr?s tratar?a de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso est? hecha la vida, s?lo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin term?metro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paraca?das;
Si pudiera volver a vivir, viajar?a m?s liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzar?a a andar descalzo a principios
de la primavera y seguir?a as? hasta concluir el oto?o.
Dar?a m?s vueltas en calesita, contemplar?a m?s amaneceres
y jugar?a con m?s ni?os, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 a?os y s ? que me estoy muriendo.

El texto citado ocupa dos p?ginas de la revista mexicana?Plural, fundada por Octavio Paz en 1971, y dirigida por el ilustre Premio Nobel hasta 1976.?Plural,?ex-revista cultural del grupo Excelsior, era considerada por algunos como una de las m?s influyentes en la vida cultural de Latinoam ?rica. Este poema aparece en las p?ginas 4 y 5 del n ?mero de mayo de 1989. En una nota titulada "Un poema a pocos pasos de la muerte", Mauricio Ciechanower lo presenta con un br?o l?rico que, convengamos, Borges (y Bioy y el acad ?mico G. Montenegro) le hubiera ciertamente envidiado. Extraigo algunos de sus conceptos:

Concebido poco tiempo antes de su desaparici?n ?la sola menci?n de sus 85 a?os de existencia, en el final del poema, as? lo acredita? remite a esa fundamentada hip?tesis sobre la fecha real de su confecci?n (...) Pieza pre?ada de un poder de s?ntesis magistral, "Instantes" refleja los pensamientos m?s ?ntimos del gestor de?Elogio de la sombra?a prop?sito del trayecto de vida que le tocara en suerte recorrer, desechando aquellos tramos existenciales a los que hubiera deseado dejar de lado y, por el contrario, incorporando aquellos otros que hubieran podido proporcionarle placer y gratificaci?n plena. Suerte de testamento sin presencia obligada de notarios prescindibles, expresi?n de deseos que acoge sumas y restas de lo que constituyera su vida total. Texto sustancial que queda al alcance de los lectores de?Plural, publicaci?n virgen en suelo mexicano, y que permite un acercamiento de neto corte humano a esta figura mayor de la literatura de todos los tiempos. (5)[1]

Con elegancia, tal vez para dejar al lector la magia del descubrimiento, el comentador se contiene de hacer notar que, en esta pieza de concepci?n tan rebelde, Borges esconde, en el verso 12, la ?ltima de sus abdicaciones, la del respeto por la sintaxis.

Tal vez de mayor prestigio a ?n, el libro de Elena Poniatowska?Todo M?xico, que contiene un cap?tulo de 45 p?ginas consagrado a una supuesta entrevista con Jorge Luis Borges. El libro es de 1990, pero la autora toma la precauci?n de fechar la entrevista en 1976.

En la p?gina 144, mientras Borges y Poniatowska hablan de Shaw y de Conrad, y antes de pasar a una abrupta pregunta por "Tolstoi y Dostoievski y Balzac y Proust", la periodista nos concede un s ?bito entreacto, durante el cual tiene el privilegio inusitado de recitarle a Borges dos poemas seguidos, sin ninguna interrupci?n por parte del poeta. El primero es nuestro "Instantes", el segundo, recitado sin transici?n, es "El remordimiento". A continuaci?n, Poniatowska decribe minuciosamente la reacci?n de Borges:

Borges escucha con incredulidad, con atenci?n, acostumbra escuchar con seriedad, no se distrae, sin el bast?n, sus dos manos sobre la colcha, se ve m?s desamparado.
Sonr?e.
? ?Qu ? puede importarme ser desdichado o ser feliz? Eso pas? hace ya tanto tiempo... Estos poemas son demasiado inmediatos, autobiogr?ficos, son remordimientos.
? ?Y Tolstoi y Dostoievski y Balzac y Proust? (145-146)

En 1976 Borges ten?a, seg ?n parece, 77 a?os, y no se ofusca de haber dicho "hace ya tanto tiempo": "Pero ya tengo 85 a?os y s ? que me estoy muriendo". Tampoco interrumpe a la recitadora para decirle, por ejemplo, "caramba, en castellano no se dice ?yo fui una de esas personas que vivi?"...

Ser?a relativamente sencillo tratar de resolver este intr?ngulis pidiendo amablemente a Elena Poniatowska que d ? a conocer las bandas grabadas de la entrevista. Pero nuestra encuesta perder?a en inter ?s lo que ganar?a en realismo y siempre es mejor someterse a la consigna de Dunraven: "la soluci?n del misterio es siempre inferior al misterio".

Cedo, pues, la palabra al profesor Rafael Olea Franco, quien, en un art?culo reciente, resume en forma sabrosa una serie de intercambios que hemos ido teniendo sobre el tema. En su texto, en primer lugar, puede verse que, a pesar de la fecha (ya anacr?nica) de 1976, que figura en el libroTodo M ?xico, Elena Poniatowska hab?a publicado su entrevista por entregas, ya en 1973, enNovedades?del 9, 10, 11 y 12 de diciembre. Y Olea Franco comenta:

El enigma que plantea el pasaje de Poniatowska se dilucida si se comparan las entregas originales de la entrevista (1973) con la versi?n de ?sta incluida en 1990 en?Todo M ?xico; adem?s de ciertas diferencias en el orden de los apartados, se encuentra que en la segunda entrega del texto original ?donde hay un di?logo sobre Conrad, Tolstoy y Dostoyevsky?, no se discute la felicidad de Borges ni se citan o mencionan poemas suyos. De aqu? deduzco que cuando Poniatowka volvi? a publicar la entrevista, no dud? (no ten?a por qu ? dudar) de la autor?a de Borges respecto de "Instantes", como tampoco lo hicieron otros much?simos lectores e incluso profesores universitarios; por ello de ning ?n modo crey? caer en una contradicci?n irresoluble si "retocaba" el texto a?adi ?ndole dos poemas del escritor que se relacionaban con el fundamental tema de la felicidad personal. (53-54)

Como si esto fuera poco, en el mismo art?culo (ir?nicamente precedido, en la?Gaceta del Fondo de Cultura Econ?mica, por un texto de Poniatowska sobre Borges y Reyes), Olea Franco, con la amabilidad que lo caracteriza, da la estocada fatal a la hip?tesis Poniatowska, relevando un infranqueable anacronismo que obliga a descartar, esta vez, tambi ?n el segundo de los poemas le?dos:

Como dije, la entrevista se efectu? en 1973, seg ?n lo comprueban numerosos datos: el Premio Alfonso Reyes, la preocupaci?n del escritor por la salud de su madre (muerta en 1975), el nombre de su ayudante en ese primer viaje a M ?xico (Claudine Hornos de Acevedo). La fecha es clave, pues "El remordimiento" se public? por vez primera el 21 de septiembre de 1975, en el peri?dico bonaerense?La Naci?n, por lo que es imposible que Poniatowska haya podido citarlo en 1973. (53)

Inquietud: Elena Poniatowsa, ?autora de Jorge Luis Borges?

El comienzo de la indignaci?n

En el pr?logo del volumen?Borges en la Revista Multicolor?(1995) ‑libro improvisado, que contiene algunos textos de Borges y otros a ?l atribuidos con dudosa metodolog?a‑ Mar?a Kodama, editora de las obras del poeta, vuelve sobre un asunto que ya la hab?a llevado a obtener condenas y retractaciones p ?blicas:

Lo m?s notable es comprobar que esa misma gente que no aprueba la publicaci?n de las tres obras mencionadas[El tama?o de mi esperanza, El idioma de los argentinos, Inquisiciones], frente al poema "Instantes" o "Momentos" de la escritora norteamericana Nadine Stair, atribuido falsamente ?quiero creer que por ignorancia? a Borges, esa gente, repito, nada dijo ni del estilo ni del contenido de esos versos. Aunque resulte infantil el lenguaje empleado y totalmente contradictorio el mensaje transmitido por el poema, con respecto a los principios que Borges sustent? hasta el fin de su vida.
Se lleg? al horror de leer y ense?ar en instituciones oficiales, y atribuy ?ndolo siempre a Borges, ese poema sin valor literario. (16)

Nace, entonces, una segunda pista: la escritora norteamericana Nadine Stair.

En el diario?El Pa?s?del 9 de mayo de 1999, Francisco Peregil publica una nota intitulada "El poema que Borges nunca escribi?", en la que, sin m?s argumentos que su justificada indignaci?n, remacha la teor?a de Kodama:

Craso error, porque la verdadera autora del ap?crifo es una desconocida poetisa norteamericana llamada Nadine Stair, que lo public? en 1978, ocho a?os antes de que Borges muriera en Ginebra, a los 86 a?os.

El problema es que la cr?tica literaria no obedece a la l?gica binaria: poder afirmar que un texto no es de Borges no es haber probado que su autor es Nadine Stair. As?, los "stairistas" no han mostrado mayor rigor intelectual que los "borgistas".

Nadine Stair, originaria de Louisville, Kentucky, fallecida el 1988 a la edad de 86 a?os, probablemente no ha existido nunca, al menos con ese nombre y ese apellido. El primer testimonio de autor?a de este extraordinario personaje borgesiano remonta a 1978 (es, pues, dos a?os posterior a la supuesta entrevista de Poniatowska con Borges...) y aparece en la p?gina 99 de?Family Circus?del 27 de marzo (cf. Benjamin Rossen). El texto, que de revista parroquial en?T-shirts,?ha ido sufriendo innumerables adaptaciones, es el siguiente:

If I Had My Life to Live Over

I'd dare to make more mistakes next time. I'd relax, I would limber up. I would be sillier than I have been this trip. I would take fewer things seriously. I would take more chances. I would climb more mountains and swim more rivers. I would eat more ice cream and less beans. I would perhaps have more actual troubles, but I'd have fewer imaginary ones.

You see, I'm one of those people who live sensibly and sanely, hour after hour, day after day. Oh, I've had my moments, and if I had to do it over again, I'd have more of them. In fact, I'd try to have nothing else. Just moments, one after another, instead of living so many years ahead of each day. I've been one of those persons who never goes anywhere without a thermometer, a hot water bottle, a raincoat and a parachute. If I had to do it again, I would travel lighter than I have.

If I had my life to live over, I would start barefoot earlier in the spring and stay that way later in the fall. I would go to more dances. I would ride more merry-go-rounds. I would pick more daisies.

Nadine Stair
85 years old?
Louisville, Kentucky

Esta versi?n nos produce ya un primer alivio, el de confirmar las sospechas de que se trataba de una prosa.

M?s bien forzado por las circunstancias que por un verdadero placer de sabueso, he debido rastrear durante a?os los pasos de esta escritora, pariente lejana, sin duda, de Herbert Quain. La mayor?a de las pistas conduc?an a los medios de espiritualidad gerontol?gica. El texto parec?a ser la simple respuesta de una anciana a la pregunta " ?qu ? har?a usted si le fuera dado volver a vivir?". En un cierto momento me pareci? que llegaba a la fuente verdadera: alguien citaba el best-seller?Peace, Love & Healing?del Doctor Bernie S. Siegel, el geront?logo m?s le?do de los Estados Unidos. Tragu ? la verg ?enza que implicaba encargar y recibir un libro con ese t?tulo, cuando se cree ser profesor de epistemolog?a. Suspir ? de alivio al descubrir, en la p?gina 285, el texto que buscaba. La decepci?n fue brusca. Por una parte, la forma era de nuevo la de un poema y, por otra, las referencias que daba el cient?fico estadounidense cab?an en estas pocas l?neas:

Some wise words on the subject of living in the moment came from an eighty-five-year-old woman named Nadine Stair, who was confronting death. I?ve seen several slightly different versions of this poem, but the one I like best is this. (285)

Vemos que el "eminente facultativo" elige, como criterio de selecci?n de sus fuentes, el de su propia sensibilidad est ?tica. Es de esperar que en el ejercicio de su profesi?n se muestre menos intuitivo.

En un documentad?simo?site?de Internet basado en Holanda, su autor, Bejamin Rossen, ha centralizado y ordenado toda la informaci?n que ha ido recabando de diferentes lugares, incluido nuestro propio Centro Borges[2]. All? aparece?in extenso?el resultado de una pesquisa realizada por la periodista Joannie Liesenfelt, especializada en b ?squeda de personas y familias perdidas. Intrigada por una antolog?a de mujeres poetas publicada por Papier Mache Press, que lleva como t?tulo un extracto de este presunto poema, Liesenfelt viaja a Kentucky y se dedica a indagar acerca de la identidad del autor. En ninguna de las cuatro familias de Kentucky que llevan el nombre Stair encuentra rastros de Nadine. Sin embargo, una de las personas contactadas, Laura Stair, le declara que, acosada por centenas de cartas, ella misma ha llevado a cabo una indagaci?n con el siguiente resultado: la persona en cuesti?n se llamar?a Nadine Strain, con la cual Laura Stair afirma haber mantenido alguna relaci?n telef?nica. Siguiendo el consejo de esta persona, Liesenfelt contin ?a la investigaci?n vali ?ndose del testimonio de Byron Crawford, periodista delLouisville Courier-Journal?y autor de varios art?culos sobre Nadine Strain. Crawford ha estado en contacto con la sobrina de esta persona, quien afirma que la verdadera ocupaci?n de su t?a era la m ?sica y que no se le conocen m?s escritos que el que Crawford menciona.

He podido leer el art?culo de Crawford en el?Louisville Courier-Journal?del 15 de junio de 1992. Con el entusiasmo del redactor de un diario de pueblo en el que se hubiera aparecido la Virgen Mar?a, Crawford afirma y celebra m?s de lo que prueba. Cito las ?ltimas palabras del art?culo:

Nadine Strain died at a nursing home in November 1988 and left her body to the University of Louisville School of Medicine. But she left little pieces of her heart and soul with all of us who have read her precious essay about eating ice cream, going barefoot, riding merry-go-rounds, picking daisies and living life.
We will not forget you Nadine Strain.

Sabemos, pues, que Nadine Strain existi?, que naci? el 1? de julio de 1892 y muri? el 20 de noviembre de 1988 en Louisville y que su sobrina est? feliz de saber que su t?a goza de una cierta celebridad. Nada sabemos, en cambio, de Nadine Stair, salvo que en esa ?poca, en Kentucky, nadie llevaba ese nombre. Pero sabemos tambi ?n que cuando ese texto aparece, firmado por Nadine Stair, el a?o en que Nadine Strain cumple los 85 a?os de edad estipulados, ya hac?a 25 a?os que circulaba otra versi?n del mismo...

L?illusion comique

El 11 de febrero de 1999, un mensaje electr?nico remitido por Ilza Carvalho me advierte de la existencia del texto "If I had My Life to Live over", firmado por el caricaturista americano Don Herold, en la revista?Reader?s Digest?de octubre de 1953 (cuando Borges ten?a 54 y Nadine 55 a?os). Mi amable interlocutora me comunica adem?s que est? en contacto telef?nico con la hija del c ?lebre caricaturista, la escritora Doris Herold Lund, quien confirma sin equ?vocos la autor?a de su padre.

No fue dif?cil conseguir en la biblioteca del?Iberoamerikanisches Institut?de Berl?n la edici?n en cuesti?n y comprobar?de visu?la exactitud de la informaci?n.

Por razones de?copyright?me est? vedado reproducir aqu? la totalidad del texto de Don Herold. Pero desde la primera frase resaltan el tono esc ?ptico y el humor negro del caricaturista, totalmente ajeno a la espiritualidad de la que se reclaman los miles de pros ?litos del texto en su versi?n Stair/Borges. Cuidadosamente censurado por las versiones espirituales, el incipit reza as?: "Por supuesto, nadie puede desfre?r un huevo, pero no hay ley que impida considerarlo" (Of course, you can't unfry an egg, but there is no law against thinking about it"). Luego viene el p?rrafo inspirador:

If I had my life to live over, I would try to make more mistakes. I would relax. I would be sillier than I have been this trip. I know of very few things that I would take seriously. I would be less hygienic. I would go more places. I would climb more mountains and swim more rivers. I would eat more ice cream and less bran.

Obs ?rvese, de paso, la evoluci?n de esta ?ltima frase, de una versi?n a otra. El viejo humorista desear?a haber comido m?s helados y menos "bran", es decir, menos "afrecho". La se?ora mayor, en cambio, hubiera preferido m?s helados y menos "beans", es decir menos alubias (frijoles o porotos). A Borges moribundo, en cambio, le hubiera gustado "comer" ( ?l hubiera dicho "tomar") m?s helados y menos "habas". Es curioso, a pesar de Mr. Kellogg, no puedo imaginarme a un americano de los a?os cincuenta comiendo exageradamente afrecho; tampoco llego a figurarme a una anciana de Kentucky quej?ndose de haber comido demasiados frijoles (y no?Kentucky Chicken & Frites), y menos, a Borges arrepinti ?ndose de haber comido tantas habas, las cuales, aunque el refr?n diga que se cuecen en todas partes, no forman parte de la comida diaria de un argentino. Sin embargo, si, como parece imponerse, se acepta la hip?tesis de que la versi?n borgista ha transitado por M ?xico, resulta natural que al pobre anciano, por misericordia, se lo haga renunciar a las habas pero nunca a los frijoles, a los que renunciaba sin pena la se?ora de Kentucky.

La conclusi?n que saca Benjamin Rossen de las docenas de versiones que compara, es que todas se sit ?an en alguna parte de un inmenso recorrido de plagio de un autor ?nico y con copyright, Don Herold. Personalmente no me atrever?a a defender tal hip?tesis hasta la muerte. Desautorizar las versiones borgistas y stairistas me parece justificado. Atestiguar la originalidad del texto de Herold y la propiedad intelectual de su autor parece igualmente imponerse. Pero es metodol?gicamente dif?cil decidir que Herold no tiene predecesores. Desde el medioevo escol?stico sabemos que es m?s f?cil demostrar una existencia que una no-existencia. Por eso no podemos descartar del todo la hip?tesis de que, a su vez, el texto del caricaturista hinque sus ra?ces en un?locus?com ?n. No por nada la expresi?n?I?d Pick More Daisies, que sirve de t?tulo a su texto, va extra?amente precedida por una frase interrumpida y entre comillas, como para citar las palabras de alg ?n otro (o de la tradici?n) : "If I Had My Life to Live Over?"

Las tribulaciones de un internauta

Entre las centenas de consultas semanales que llegan al buz?n electr?nico del Centro Borges, la pregunta por el texto de?"Instantes", de Borges, se lleva la palma de la asiduidad. En general, el pedido refleja el choque emocional de haber descubierto un poema ?nico, seguido (a veces) por la tristeza de no poder volver a encontrarlo, y de all? la consulta. Doy un ejemplo:

Por cierto, mientras buscaba en la red cosas acerca de Borges le? Instantes. Por primera vez en mi vida tuve que dejar de leer algo porque las l?grimas me imped?an continuar. Cuando consegu? acabar el texto, la ?ltima l?nea (?Pero ya veis, tengo 85 a?os y s ? que me estoy muriendo?) fue definitiva para definir mi nueva adoraci?n literaria. Despu ?s he le?do Ficciones, que me ha servido para fijarla. (Barcelona, julio del 98)

En la mitad de los casos, el interlocutor queda insatisfecho con la respuesta que atestigua una falsa autor?a. Su reacci?n (elijo una de las m?s amables) es, en general, semejante a ?sta:

Me permito informarte que el poema lo he encontrado y te lo agrego a este mensaje. Gracias por la ayuda. A pesar de lo que me coment? S? ES DE BORGES!!!! (M ?xico, febrero del 98; el ?nfasis no es m?o)

Como vemos, la proclamaci?n del indiscutible valor literario y emocional del texto va acompa?ada de otra intransigente exigencia: el texto "debe" ser de Borges. Quien lo niega comete algo pr?ximo al sacrilegio. Se decide dar cr ?dito a un rumor de la red, a condici?n de que sea "borgista", pero se recupera todo el esp?ritu cr?tico, y hasta fan?tico, frente a lo escrito, cuando se trata de rebatir una posici?n opuesta. De all? que se soliciten cadenas de solidaridad para desenmascarar a los plagiarios. Ejemplo, este mensaje que llega acompa?ado de un pedido de amplia difusi?n:

I would like to draw to your attention an example of plagiarism. Details in the following letter which was sent to []. If you know of a more appropriate place to send this letter to, please inform me. Thank you. Dear R. D., I am using your book,?Awakening to the Journey?for a Science of Miond [sic] class in meditation and treatment. I would like to bring your attention to page 5 of that book wherein appears a poem. This poem is plagiarized. This poem was written by Jorge Luis Borges and not by someone from Louisville Kentucky. I always thought if you wanted someone to come from "nowhere" it would be a place like Louisville, Kentucky. The poem is translated poorly, but yet almost thought for thought. The original poem is called Instantes and as mentioned written by Jorge Luis Borges, a famous Argentinian writer, poet and film director. It is sad that no one has mentioned or noticed this before. This is one gross example of expropriation, taking from others without compensation or thought. I hope that you acknowledge Jorge Luis Borges as the true writer of this poem and insert a correction into your book. Your reply would be appreciated. (Vieques, Puerto Rico, mayo del 99)

A veces la ternura se convierte en una suerte de patriotismo duro, de esos que despiertan la noble vocaci?n de desfacedor de entuertos, con una pizca de esp?ritu de delaci?n. Cito:

Me dirijo a Uds. a fin de solicitarles informaci?n sobre la manera de concertarme con la Sra. Mar?a Kodama ya que soy argentina pero estoy residiendo en Espa?a porque curso mi doctorado en la Universidad de [] y he escuchado y visto por la televisi?n espa?ola una propaganda que hace una compa??a de seguros de aqu? y que utiliza versos de nuestro querido escritor, Jorge Luis Borges, obviamente sin hacer ninguna menci?n a su autor?a. Yo quisiera estar bien segura de que esos versos son de un poema de Borges y por ello quiero comunicarme con Mar?a para que me asesore porque si ella me da la seguridad de que es as?, con todo gusto escribir ? a esa empresa de seguros para advertirles del plagio que est?n haciendo usando textos tan valiosos sin hacer ninguna menci?n. (Marzo del 2000)

La persona que escribe no advierte que su reacci?n tambi ?n estaba prevista por la habil?sima maniobra de la compa??a de seguros, feliz de la publicidad gratuita que le hacen sus propios detractores.

Un cuadro de dicha compa??a nos hab?a escrito un a?o antes:

La notoriedad del asunto que tratamos viene reforzada y justificada por la difusi?n masiva de una Campa?a Publicitaria de la empresa de seguros MAPFRE (por cierto, donde yo trabajo) en la que se usan los textos de la pol ?mica. (...) He encontrado material de presentaci?n de la citada Campa?a y se comprueba que la autor?a de los textos se le adjudica a Nadine Stair, nunca a Borges. (Marzo del 99)

El mismo amable interlocutor nos conf?a una pieza de antolog?a, tanto dentro del g ?nero de la indignaci?n, como del de la ex ?gesis. El peri?dico vasco?Gara, en su secci?n cartas del 22/02/99, y bajo el t?tulo "Borges y un anuncio de seguros", publica una solicitada de un indignado lector de Madrid. El texto, cuya justiciera gallard?a no se ofusca ni frente al peligro de contradecirse, es para saborear:

En un anuncio actual de TV, (del que se emiten dos versiones diferentes: una larga y otra corta, saliendo al final de ambas una fila de personas que practican?puenting) una empresa aseguradora utiliza una serie de frases extractadas estrat ?gicamente de un texto de Jorge Luis Borges, titulado "Instantes", escrito por ?ste al final de su vida. (...) Dicho anuncio comienza, aproximadamente igual que el referido escrito, con la frase "si tuviera otra vez la vida por delante", para a continuaci?n a?adir otras que se ajustan a los intereses de la compa??a: "har?a m?s viajes", "contemplar?a m?s atardeceres", "subir?a m?s monta?as", "tratar?a solamente de tener buenos momentos"... Sin embargo, se omiten algunas tan significantes como: "ser?a menos higi ?nico", "correr?a m?s riesgos", "comer?a m?s helados y menos habas", "tendr?a m?s problemas reales y menos imaginarios", etc., las cuales -como es evidente- contradicen el esp?ritu del spot pero forman parte inseparable del conjunto texto/contexto, en el que se expresa exactamente lo contrario de lo que la publicidad pretende. Ignoro si los herederos del escritor han dado el consentimiento para utilizar tan torticeramente su obra (en realidad, ni siquiera s ? si es legalmente posible consentimiento de tal naturaleza -y si lo es, debiera no serlo ya que la obra de un creador fallecido es patrimonio universal y no familiar); en cualquier caso, no deja de ser una inadmisible manipulaci?n mercantilista del pensamiento del autor argentino. Es evidente: ciertas cosas son inapreciables; otras, despreciables.

No cabe duda de que existe, con respecto a ese texto, una m?s o menos confesada voluntad compulsiva de ser enga?ado, acompa?ada de una suerte de agresividad defensiva que, curiosamente, se limita s?lo a este texto. Nadie, por ejemplo, ha puesto hasta ahora el grito en el cielo en nombre de J. Bunyan ? uno de cuyos versos Borges se permite citar sin comillas? para denunciar la "inadmisible manipulaci?n" criollista (es para hablar de Mart?n Fierro) "del pensamiento del autor ingl ?s"... S?lo debemos defender a Borges,[3]?defenderlo adem?s por un poema que no ha escrito, y defenderlo, por ?ltimo, de un delito que fue siempre, para ?l, una virtud: el plagio. Pienso que si nos fuera dado preguntar a Borges su opini?n sobre este chiste de mal gusto, optar?a tal vez por parafrasear a un autor frecuentado en sus a?os de juventud: "Postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, el poema ?Instantes?".

Coincidencias y discrepancias

Es imposible analizar en detalle las sutiles diferencias entre los tres c?dices, el?heroldista, elstairista?y el?borgista. Deteng?monos, sin embargo, en una sola expresi?n, tal vez la m?s singular.

Dice Don Herold:

Nunca voy a ninguna parte sin un term?metro, un l?quido para hacer g?rgaras [a gargle], un impermeable y un paraca?das. Si debiera recomenzar, viajar?a m?s liviano.

Corrige Nadine Stair:

Yo he sido una de esas personas que nunca van a ninguna parte sin un term?metro, una bolsa de agua caliente, un impermeable y un paraca?das. Si tuviera que hacerlo de nuevo, viajar?a m?s liviana de lo que lo he hecho.

Modifica (y versifica) Borges:

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin term?metro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paraca?das;
Si pudiera volver a vivir, viajar?a m?s liviano.

Lo primero que salta a la vista es que Herold est? definiendo su presente, mientras que Stair y Borges cuentan un pasado irrecuperable. En 1953, Herold tiene (como Borges) 54 a?os. Es decir que era un periodista adulto, algo cansado. Stair y Borges, sea cual fuere el a?o de escritura del texto respectivo, declaran, cada uno, sus 85 a?os, es decir, 31 a?os m?s.

Cuatro son los objetos que cada uno de los protagonistas se acusa de llevar o de haber llevado por doquier. S?lo dos perduran en los tres casos: el term?metro y el paraca?das. A las g?rgaras de Herold, Stair y Borges prefieren una simple bolsa de agua caliente. Al impermeable de Herold y Stair, Borges prefiere un paraguas. No se llega a entender por qu ? el paraca?das no presenta ninguna dificultad, ni que su peso pueda compararse al de un term?metro. Si cualquiera de los autores hubiera decidido liberarse s?lo del paraca?das (o si, al menos, lo hubiera abierto) hubiera viajado m?s liviano, sin necesidad de renunciar a los otros enseres.

Lo interesante, en cambio, es observar la evoluci?n de significaci?n que cobra el abandono de esos objetos en cada uno de los casos. Para Herold, el paraca?das es sin duda un rasgo hiperb?lico de su humor corrosivo. Herold es, y se declara, un corruptor de menores. La prueba es esta frase, que los otros c?dices anulan, y que sigue inmediatamente a su deseo de abandonar el paraca?das:

Puede que sea demasiado tarde para desacostumbrar a un perro de sus viejas ma?as, pero tal vez la palabra de un necio pueda ser de ayuda a la pr?xima generaci?n. Puede ayudarlos a caer en algunas de las trampas que yo he evitado.

Con lo cual el paraca?das se convierte en una suerte de ir?nica met?fora de la prudencia, como el term?metro lo es del c?lculo, el impermeable, de la previsi?n, y las g?rgaras, de las g?rgaras.

Para la virtual Nadine Stair, esos objetos del pasado cobran necesariamente nuevas significaciones. Ante todo, su distinci?n de dama del Kentucky le hace censurar la posibilidad de que sus lectores la imaginen en la sala de ba?o produciendo extra?as vibraciones gl?ticas. Por eso remplaza las g?rgaras por la bolsa de agua caliente. Podemos, sin m?s, arriesgar la interpretaci?n de que, para Nadine Stair, el term?metro es un s?mbolo sexual, la bolsa de agua caliente es un s?mbolo sexual, el impermeable es un s?mbolo sexual, y el paraca?das es un paraca?das.

De Borges, en cambio, sabemos que nunca tuvo paraca?das. Que no hay en sus poes?as la m?s m?nima menci?n al term?metro ni a la bolsa de agua caliente ni al paraguas. Es posible, pues, que el paraca?das sea una simple metonimia de la bolsa de agua caliente, metonimia a su vez del term?metro, que es una metonimia del paraguas, ?nica novedad aportada por el c?dice borgista a esa taxonom?a. La presencia del paraguas se justificar?a simplemente por razones euf?nicas: la aliteraci?n con el paraca?das.

Por ?ltimo, es posible que el pseudo Borges, al tratar ciegamente de plagiar el texto de Stair, haya ignorado que su picard?a era transitiva, y que en la fuente del plagio hab?a otro texto, firmado por Don Herold. Dicho texto contiene pasajes que, si los creadores de Nadine Stair no los hubieran cuidadosamente censurado, traer?an a la memoria m?s de una alusi?n al mundo del Borges que conocemos. Por ejemplo:

G. K. Chesterton dijo una vez: "Una caracter?stica de los grandes santos es su poder de frivolidad. Los ?ngeles pueden volar porque se toman a s? mismos a la ligera" (...) En un mundo en que pr?cticamente todos parecen consagrados a la gravedad de la situaci?n, me gustar?a llegar a glorificar la frivolidad de la situaci?n (...) Dudo, sin embargo, que me sea posible hacer mucho da?o con mi credo. La oposici?n es demasiado fuerte. Hay demasiada gente seria tratando de que todos los otros se conviertan en gente espantosamente seria.

?Interpretar?

"La verdad, cuya madre es la historia...", escribi? Pierre Menard, corrigiendo a Cervantes, que hab?a escrito "La verdad, cuya madre es la historia...". Ser?a interesante, pero tal vez desplazado, analizar, a la manera de Borges en Menard, las modificaciones que sufre el texto que consideramos, por el simple hecho de ser atribuido no ya a Herold sino a Stair, y no ya a Stair sino al mismo Borges.

En cambio parece m?s indicado el preguntarse por qu ? se ha desencadenado esa necesidad colectiva de imponer un Borges ap?crifo y de defenderlo tan belicosamente.

Ser?a injusto pretender que s?lo los que no han le?do a Borges han cre?do y divulgado la patra?a. No ha faltado el profesor universitario ni el erudito que se haya sentido impulsado a divulgar la buena nueva?[4].

El p ?blico, aun el m?s ingenuo, no necesitaba un texto m?s de esta ?ndole. Con un Paulo Coelho joven y en buena salud, todos los pa?ses de mundo disponen de una reserva de espiritualidad barata por bastante tiempo. Pero el hecho es que el texto "deb?a" ser de Borges...

Secretamente, la masa an?nima de los "creyentes" fue cumpliendo un designio que el mismo Borges hab?a urdido. En el preciso momento en que Don Herold publicaba su art?culo en?Reader?s Digest, es decir en octubre de 1953, Borges publicaba en?La Naci?n?uno de sus mejores cuentos, "El fin". Lo que all? se cuenta es la muerte de Mart?n Fierro, un Fierro que ha perdido sus h?bitos quejumbrosos, un Fierro sin ?nfasis, esc ?ptico y pac?fico, un Fierro-Borges. Ese Fierro muere, de mano de aquel Negro a quien ?l hab?a vencido en una payada siete a?os antes. Borges entiende, con ese cuento, no s?lo "darle" un fin al personaje que Hern?ndez hab?a dejado en vida, sino adem?s "ponerle" un fin al "fierrismo" dominante. Como hab?a ya hecho con la Beatriz de laCommedia, en "El Aleph", Borges se substituye una vez m?s al creador de un personaje para inventar un pasado alternativo y, en cierta medida, "lo corrige", imponi ?ndole su propia orientaci?n.

Admitamos que Borges hubiera podido contentarse con escribir cuentos propios, en torno a personajes inventados y sin pasado literario, implicados en una trama por ?l elegida. En cambio, tal vez guiado por una frustrada veneraci?n, prefiere arreglar sus cuentas con personajes de autores que ama, pero que lo dejan insatisfecho.

Puede pensarse que su propio destino de personaje de la historia literaria no fue distinto del de Fierro o del de Beatriz. Una muchedumbre an?nima ha escrito "el fin" de Borges, le ha puesto (o aspira a ponerle) un "punto final" a un cierto Borges. De la misma manera que en "El Aleph" la divina Beatriz aparece revelando pornogr?ficos secretos, al igual que, en "El fin", Fierro es el opuesto al personaje de Hern?ndez, el Borges de "Instantes" es un Borges conducido a ser su propio contrario.

El Borges de "Instantes" es un Borges que quisi ?ramos ver arrepentido. Arrepentido de ser el m?s citado de los autores sin ser comprendido por los pobres que gozan de las series televisivas o profesan los?Cultural Studies. Queremos que siga siendo Borges, pero que reniegue sus opciones y que, en vez de sus cr?pticos poemas, venga a decirnos lo que nosotros desear?amos o?r y que s?lo osan decirnos las revistas asociativas, que despreciamos. El mundo perfecto ser?a un libro de Rigoberta Mench ? firmado por Wittgenstein, la?Imitaci?n de Cristo?firmada por Joyce, la canci?n "We are the world" firmada por Mallarm ?. Queremos poder decir que el poema que m?s amamos es de aquel Borges del que quisieron apropiarse los intelectuales. Eso dice ese actor colectivo que ni siquiera podemos calificar de "lector".

?Indignarse? No creo que haya motivos. No hay que olvidar que, a pesar de todo, como lo muestra un ejemplo citado m?s arriba, hay personas a quienes la lectura de "Instantes" ha llevado a descubrir?Ficciones. Quiz? la historia de la literatura sea la historia de algunos grandes errores de lectura.

Por suerte, Borges escribi? un texto c ?lebre, llamado "Borges y yo". Nunca sabremos a cu?l de los dos le est? sucediendo esta historia. Pero podemos estar seguros de que el otro se divierte jubilosamente.

Leer mas:?http://www.borges.pitt.edu/bsol/iainst.php



Tags: Jorge Luis Borges, Nadine Stair, kodama, Instantes de Borges

Publicado por carmenlobo @ 22:24  | Literatura
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