Domingo, 25 de julio de 2010

?Denuncias o confesiones?

Y mientras el poder ense?a impunidad, esos grandes medios, y sobre todo la televisi?n, difunden mensajes de violencia y de consumismo obligatorio. Una reciente investigaci?n universitaria revel? que los ni?os de Buenos Aires ven, cada d?a, cuarenta escenas de violencia en la pantalla chica. ?Cu?ntas escenas de consumismo ven? ?A cu?ntos ejemplos de despilfarro y ostentaci?n asistencada d?a? ?Cu?ntas ?rdenes de comprar reciben los que poco o nada pueden comprar? ?Cu?ntas veces por d?a se les taladra la cabeza para convencerlos de que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Parad?jicamente, la televisi?n suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras la misma televisi?n imparte educaci?n alas nuevas generaciones derramando en cada casa oc?anos de sangre y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podr?a decirse que sus propios mensajes est?n confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia.

Las f?bricas de opini?n p?blica echan le?a a la hoguera de la histeria colectiva, y mucho contribuyen a convertir la seguridad p?blica en obsesi?n p?blica. Cada vez tienen m?s ecos los gritos de alarma que se pronuncian en nombre de la poblaci?n indefensa ante el acoso del crimen. Se multiplican los asustados, y los asustados pueden ser m?s peligrosos que el peligro que los asusta. Para acabar con la falta de garant?as de los ciudadanos, se exigen leyes que suprimen las garant?as que quedan; y para dar m?s libertad a los polic?as, se exigen leyes que sacrifican la libertad de todos los dem?s -incluso en pa?ses como el Uruguay, donde las estad?sticas confiesan que los polic?as son, en proporci?n, los ciudadanos que m?s delitos cometen.

No s?lo los vividores de la abundancia se sienten amenazados. Tambi?n la clase media, y tambi?n numerosos sobrevivientes de la escasez: pobres que sufren el asalto de otros pobres m?s pobres o m?s desesperados. En sociedades que prefieren el orden a la justicia, hay cada vez m?s gente queaplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden: hay cada vez m?s gente convencida deque no hay ley que valga ante la invasi?n de los fuera de la ley. Hay un clamor creciente por la pena de muerte en la opini?n p?blica de varios pa?ses latinoamericanos; y las matanzas de ni?os por los escuadrones para policiales de la muerte en Bogot?, R?o de Janeiro o la ciudad de Guatemala son p?blica o secretamente aplaudidas por un sector considerable de la sociedad. Se considera normal la tortura del delincuente com?n, o de quien tenga cara de; y llama la atenci?n el silencio de algunos organismos de derechos humanos, en pa?ses donde la polic?a tiene la costumbre de arrancar confesiones mediante m?todos de tortura id?nticos a los que las dictaduras militares aplican contra los presos pol?ticos.


Tags: ¿Denuncias o confesiones?, Eduardo Galeano

Publicado por carmenlobo @ 19:31  | Galeano, Eduardo
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