Mi?rcoles, 28 de julio de 2010

El arte de borrar huellas

Mientras tanto, crece la pobreza y crecen las ciudades y crecen los asaltos y las violaciones y loscr?menes. "La criminalidad crece mucho m?s que los recursos para combatirla", reconoce elministro del Interior del Uruguay. La explosi?n del delito se ve en las calles, aunque las estad?sticasoficiales se hagan las ciegas, y los gobiernos latinoamericanos confiesan, de alguna manera, suimpotencia. Pero el poder jam?s confiesa que est? en guerra contra los pobres que genera, enpleno combate contra las consecuencias de sus propios actos. "La delincuencia crece por culpa delnarcotr?fico", suelen decir los voceros oficiales, para exonerar de responsabilidad a un sistema quearroja cada vez m?s pobres a las calles y a las c?rceles y que condena cada vez m?s gente a ladesesperanza y la desesperaci?n.Las cumbres irradian el mal ejemplo de su impunidad. Se castiga abajo lo que se aplaude arriba. Elrobo chico es delito contra la propiedad, el robo en gran escala es derecho de los propietarios: unoes asunto del C?digo Penal, el otro pertenece a la ?rbita de la iniciativa privada. El poder, queelogia al trabajo y a los trabajadores en sus discursos pero los maldice en sus actos, sin pudoralguno recompensa la deshonestidad y la falta de escr?pulos. La respetable tarea tiene porc?mplices a los grandes medios de comunicaci?n, que mienten callando casi tanto como mientendiciendo.


Tags: Eduardo galeano

Publicado por carmenlobo @ 10:58  | Galeano, Eduardo
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