Lunes, 26 de julio de 2010

Lo duro y lo blando

En verano hay mucho personal desenterrando cosas. Cuando la gente normal est? en la playa, entregada al hedonismo y a las drogas para olvidarse de qui?nes son, los paleont?logos desentierran cad?veres de hace cinco millones de a?os para averiguar qui?nes fuimos. Le? una entrevista con Juan Luis Arsuaga, el director de Atapuerca, en la que hablaba con pasi?n de la pelvis de Lola (la mujer de Elvis), que todav?a no ha logrado encontrar, aunque l?gicamente deber?a de estar cerca de la de su marido. O no tan l?gicamente: la pelvis de mi abuela y la de mi abuelo tampoco est?n juntas. Fue la ?ltima voluntad de los dos vivir toda la muerte separados, porque cuando fallecieron todav?a no estaba autorizado el divorcio. Pero lo que yo quer?a decir es que si desenterrando cad?veres de hace cinco millones de a?os averiguamos tantas cosas de nosotros, qu? no aprender?amos desenterrando a mi abuela, que debe de estar en mejor estado. ?No les sirve la pelvis de mi abuela, que adem?s da la casualidad de que se llamaba Lola, como la de Arsuaga?
Quiz? no, entre otras cosas porque lo interesante de mi abuela eran sus partes blandas. ?ste es el drama de la paleontolog?a: que busca lo que ya no est?. Es cierto que de los huesos se puede deducir la carne. Pero una deducci?n no es lo mismo que un m?sculo. Las cuencas vac?as de una calavera no nos dicen nada de la mirada de su propietario. Tampoco una botella vac?a puede darnos informaci?n sobre la calidad del vino que contuvo.
Cuando nos ponemos a escarbar en la memoria, sin embargo, s?lo encontramos objetos blandos. El tiempo, en la memoria, descompone lo duro, lo r?gido, y deja en perfecto estado de conservaci?n lo blando. Por eso la gente s?lo tiene buenos recuerdos de la mili, de su infancia o de su profesor de matem?ticas, aunque fuera un hueso. Ahora bien, de las partes blandas tambi?n es muy dif?cil deducir c?mo fueron las duras. De hecho, no hay manera. O sea, que siempre nos quedamos a medias. Mi abuela, en la memoria de sus hijos, logr? quedar como un ?ngel, pero su esqueleto era el de un sargento de caballer?a. ?A qui?n hacer caso??

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Tags: Juan José Millas

Publicado por carmenlobo @ 10:29  | Millas, Juan Jose
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