Viernes, 25 de junio de 2010



Acabo de enterarme de que entre siete y ocho de cada diez?alumnos de los colegios espa?oles cursan la asignatura optativa de Religi?n: en Primaria por decisi?n de sus padres, y en Secundaria por iniciativa propia. Y no saben ustedes c?mo me alegro. Pero ojo. Mi gozo no estriba en el aspecto espiritual del asunto. Cualquiera que se haya asomado a esta p?gina pecadora en los ?ltimos diecisiete a?os, sabe que no es con un cardenal o un obispo con quien yo me ir?a de copas. Y que, los d?as que se me va la pinza y me levanto jacobino y cabreado, lamento que una cuchilla afilada y oportuna no aligerase un poco el paisaje de sotanas a finales del siglo XVIII, cuando el ingenioso invento del doctor Guillot?n no ten?a la mala prensa que tiene ahora.?

S? de qu? hablo. Tengo uso de raz?n, he viajado y le?do?libros. Soy, adem?s, natural de una tierra hist?ricamente enferma, con un alto porcentaje de hijos de puta por metro cuadrado. S? que aqu?, en los ?ltimos diecisiete o dieciocho siglos, siempre hubo un confesor dici?ndole a una se?ora lo que pod?a hacer con su marido, y a un rey lo que deb?a hacer con sus s?bditos. Se?alando a qui?n premiar y a qui?n dar garrote. Eso no descarta, naturalmente, a infinidad de hombres y mujeres justos: sacerdotes y monjas empe?ados en dign?simas obras sociales, misioneros que se dejan la piel. Pero la existencia de esa fiel infanter?a, tan alejada de palacios arzobispales y despachos vaticanos, no borra el estrago secular, la manipulaci?n de conciencias, la resistencia a la modernidad alentada desde los p?lpitos, el sabotaje ?sangriento, en ocasiones? de cuantos intentos hubo por airear la oscura sacrist?a en la que, durante tanto tiempo, estuvimos recluidos. Sigo creyendo que en el concilio de Trento Espa?a se equivoc? de camino: mientras la Europa moderna apostaba por un Dios pr?ctico, emprendedor, aqu? fuimos rehenes de otro Dios reaccionario y siniestro, que nos hizo caminar en direcci?n opuesta al futuro mientras sus ministros propon?an quemar, fusilar, prohibir, desterrar costumbres, libros, ideas y hombres. Mientras saboteaban constituciones, bendec?an a generales carlistas o levantaban el brazo junto a caudillos paseados bajo palio. Y ah? siguen. Mezclando a Dios con las cosas de comer. Disputando arrogantes y pertinaces, a estas alturas de Espa?a, cualquier conquista del sentido com?n, la libertad y la vida.?

Sin embargo, todo eso tambi?n nos hizo. Para bien y para mal,?la Europa que a?n responde a ese nombre no puede explicarse sin la historia del Cristianismo y la Iglesia Cat?lica. Para comprendernos, para concluir que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos, es preciso conocer la historia de tanto da?o causado; pero tambi?n la historia de lo grande y lo luminoso, la base intelectual de una civilizaci?n largamente construida sobre Grecia y Roma, la Biblia y los Evangelios, el Islam mediterr?neo, San Isidoro, la latinidad medieval, los monjes copistas y los monasterios, las bibliotecas, el Renacimiento, el apasionante camino recorrido y el papel fundamental, s?lo discutible por los sectarios y los imb?ciles, que la Iglesia tuvo en todo ello. Independientes de las creencias de quien camine bajo sus b?vedas, las catedrales europeas son museos vivos, libros de piedra con la memoria gen?tica de lo que ?algunos, todav?a? llamamos Occidente. Sobre todo, en esta Espa?a que se cuaj? a s? misma, imperfecta y violenta, precisamente en una guerra civil de ocho centurias contra el Islam, con una cruz como bandera, y que se arruin? en los siglos XVI y XVII a causa, entre otras muchas, de esa misma cruz. Por eso el s?mbolo que corona nuestras iglesias y tumbas nos explica y justifica. Sobre todo en tiempos revueltos, confusos como ?stos, de estupidez pol?tica y orfandad cultural. Conocerlo todo, familiarizarse desde ni?os con la memoria de esa vieja y rezurcida Europa a la que, pese a la globalizaci?n, la barbarie y el olvido, seguimos perteneciendo, y a la que nuevas generaciones llegan en busca de una nueva y mejor vida, es bueno para todos. Permite que un chico se eduque sabiendo qui?n es, de d?nde viene y a d?nde llega. Amuebla y explica el mundo a su alrededor.?

As? que ll?menla como quieran: Religi?n, Historia de la?Religi?n, Historia religiosa de Espa?a, o de Europa. No s?lo me alegro de que la estudien en los colegios, sino que, en mi opini?n, deber?a ser obligatoria en todo plan escolar. Pero no como asignatura relacionada con la moral cat?lica, ni la espiritualidad. El pecado, la salvaci?n del alma y otros territorios adyacentes son cosa de cada familia, o del chico mismo, si tiene edad para elegir. Del interesado en el asunto. All? cada cual con sus dioses y sus c?clopes. Yo hablo de equipaje l?cido. De cultura.


Tags: guillotinas, perez reverte

Publicado por carmenlobo @ 10:33  | P?rez-Reverte, Arturo
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