Mi?rcoles, 23 de junio de 2010


Patente de Corso

?

Hoy me he levantado con talante. Como despu?s de haber?publicadoEl peque?o hoplita??un cuento sobre un ni?o en las Term?pilas, que tanto debe a su magn?fico ilustrador, Fernando Vicente? le tom? el gusto a la narrativa infantil, he decidido echar un cable. Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad, Bibiana A?do, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de conseguir que los cuentos tradicionales para peque?os cabroncetes sean desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista y antifeminista. O que, expurgados y reconvertidos a lo social y pol?ticamente correcto, contribuyan, ellos tambi?n, a la formaci?n de futuras generaciones de ciudadanos y ciudadanas ejemplares y ejemplaras. Como est? mandado.?

Al principio pensaba hacerlo con el cuento de?Blancanieves?y las siete personas de crecimiento inadecuado;?que, como sostiene Bibiana, requiere, t?tulo aparte, una remodelaci?n general urgente. Pero ciertos indicios de intolerable violencia machista en la casita del bosque, como que sea una mujer quien cargue con todas las labores del hogar, o que no haya paridad de sexos en el n?mero de individuos que trabajan en la mina ?su n?mero impar complica adem?s el asunto?, me decidieron a dejarlo para m?s adelante. Lo intent? luego con?La soldadita de plomo y ploma;?y no es por echarme flores, pero lo ten?a casi resuelto. Una soldadita de plomo de la ULFF ?Unidad Legionaria Femenina Feroz?, terror de los talibanes afganos y de los piratas del ?ndico, impedida en su extremidad locomotriz por haber ca?do poco metal en el molde cuando la fund?an. O sea, incompleta f?sica de una pierna, para entendernos. O no. Lo que antes se dec?a, en jerga fascista, coja. Y que, desde su repisa en el cuarto de juegos de una ni?a, se enamora de un bailar?n de ballet de papel mach? que est? enfrente, puesto tal que as?, de puntillas, y que tiene una bonita lentejuela de plata en el prepucio. Se lo le? a mi hija por tel?fono, a ver qu? tal iba la cosa; pero al llegar a lo de la lentejuela me aconsej? dejarlo. Te van a malinterpretar, dijo. As? que al final me decid? por un cl?sico inobjetable:?Caperucita Roja.?Y est? feo que lo diga, pero la verdad es que lo he bordado. Creo.?

Caperucita Roja camina por el bosque, como suele.?Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que est? en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magreb? pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo. Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se beb?a el colacao, ?sta lo denunci? por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llev? al viejo al penal de El Puerto de Santa Mar?a, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un d?a s? y otro no, por robustos albanokosovares. Que tambi?n tienen sus necesidades y sus derechos, c?rcholis. El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en ?stas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atr?s con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj. Y le pregunta: ??D?nde vas, Caperucita??. A lo que ella responde, muy desenvuelta: ?Donde me sale del mapa del cl?toris?, y sigue su camino, impasible. ?Vaya corte?, comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia dom?stica de g?nero y g?nera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista. Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. ?Que sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya?, le dice. ?Qu? ap?ndice nasal tan fuera de lo com?n.? Etc?tera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute tambi?n, y se echa a dormir la siesta. Llegan en ?sas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compa?ero. ?No ir?s a ejercer la violencia ?dice? contra un animal de la biosfera azul. Y adem?s, con plomo contaminante y antiecol?gico. Es mejor afearle su conducta.? Se la afean, incluido lo de fumar. Malandr?n, etc?tera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos r?en y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oeneg?Lobos y Lobas sin Fronteras,subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin.


Tags: Arturo Perez Reverte, caperucita y el lobo

Publicado por carmenlobo @ 18:44  | P?rez-Reverte, Arturo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios