Domingo, 11 de abril de 2010


Griselda Gambaro
 (Buenos Aires, 28 de julio de 1928) es una novelista y dramaturga argentina. Una de las figuras señeras de su generación, comenzó con la narrativa y pronto la alternó con la dramaturgia. Durante la dictadura militar argentina se exilió en Barcelona, regresando luego a Argentina.

Gambaro practica un "teatro ético", donde la preocupación por la condición humana (la justicia, la dignidad, el perdón) es planteada no a través de interrogaciones abstractas sino de las relaciones humanas. En sus textos, los vínculos tradicionales de la sociedad (familia, amigos, patrones) engendran humillaciones, odios y rencores, pero también hay lugar para la esperanza.

Su novela Ganarse la muerte fue prohibida por un decreto del general Videla cuyo gobierno de facto la halló "contraria a la institución familiar y al orden social".

Decir si : Griselda Gambaro

La pasividad ideológica de los “buenos”, 
La permanencia muda de los “malos” 
En un contexto corriente dos hombres se dan a un 
encuentro definitivo…Culpables, inocentes? 
Decir Si…Por temor, por odio, por obsecuencia, 
Porque Si…

El teatro de Gambaro en el contexto histórico y teatral de la época 

Para acercarnos a la obra teatral de Griselda Gambaro, me parece oportuno analizar en primer lugar la situación que atravesaba el panorama teatral argentino, pues los factores políticos por los que irá atravesando el país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, condicionarán decisivamente las propuestas escénicas. Según Pellettieri, <<la década del sesenta es un período de modernización y a la vez germinal para nuestra cultura. Esta situación es acompañada en el plano político por dos gobiernos democráticos –el de Arturo Frondizi (1958-1962) y el de Arturo Illia (1963-1966)– que si bien, actuaron condicionadamente, lo hicieron dando lugar al auge de la clase media y de la denominada sociedad de consumo. Las tensiones sociales y políticas que los jaquearon, sólo estallaron rotundamente durante el gobierno militar que asumiera luego del golpe de Estado de 1966, a partir del “cordobazo” y de la aparición de la guerrilla>>(1).

La década de los sesenta, en la que comienza a publicar nuestra autora, supone además, un momento de constante y productiva actividad teatral en Argentina; se trata en definitiva de una época de modernización del teatro, en el que se puede hablar de dos tendencias claramente diferenciadas.

Por un lado, la que Pellettieri ha dado en denominar realismo reflexivo y, por otro, lo que denomina neovanguardia del sesenta, muy vinculada al Instituto Torcuato di Tella. Entre los autores del denominado realismo, encontramos a Ricardo Halac, autor con el que nace esta corriente, con Soledad para cuatro (1961), Fin de diciembre y Estela de madrugada (1965). En la misma línea se situarían Roberto Cossa con Nuestro fin de semana (1964), Los días de Juan Bisbal (1966) y La pata de la sota (1967); Carlos Somigliana con Amarillo (1965) y Amor de ciudad grande (1965), Germán Rozenmacher con Réquiem para un viernes a la noche (1964). Todas estas obras fueron dadas a conocer dentro del subsistema teatral del Teatro Independiente, que durante esta época asiste a una profesionalización creciente de su elenco de actores, los cuales eligen el método de Stanislavski para llevar a escena dicho realismo.

<<En estos autores, ya no hay una fidelidad absoluta por “la realidad”, sino la seguridad de que el dramaturgo crea el objeto. Son conscientes del compromiso social que implica el teatro como práctica del mismo tipo y por lo tanto marcan la imagen. No confían en el hecho de que por sí la imagen teatral significa. Creen que el teatro debe ordenar la realidad. [...] En el plano de la acción, el sujeto del realismo reflexivo sale de su inacción con el fin de lograr su identidad. La sociedad le ha dado esta misión, pero paradójicamente es ella misma su principal oponente [...]: este esquema a nivel de la intriga muestra una amarga tesis realista, a partir de la mostración del personaje mediocre, al que nunca le pasa nada. Este personaje alude directamente al referente político y social de fines de la década de los cincuenta y principio de la siguiente y al mismo tiempo a las censuras y a los miedos de este mismo período>>(2).

De otro lado, nos encontramos con la propuesta neovanguardista, muy relacionada con el Instituto Torcuato di Tella y su Centro de Experimentación Audiovisual, dirigido por Roberto Villanueva. Para Gambaro, <<el Instituto, en el que no sólo se hizo teatro sino también pintura, música, etc, fue un espacio abierto a todo tipo de propuesta teatral, no había censura; [...] se trabajó con total libertad, con las mejores condiciones>>(3). Es aquí donde Griselda Gambaro estrenará en 1965 su primera pieza teatral, El Desatino, que desatará la polémica. La obra fue entendida como totalmente ajena a la realidad argentina, desligada de ese compromiso social que el realismo reflexivo había propuesto como fundamental para el teatro. Para Osvaldo Pellettieri, la obra es <<fundamental para la evolución del absurdo>> en Argentina, aunque esto será motivo de discusión a lo largo de todo este trabajo. Al mismo tiempo, la obra <<comenzó una polémica abierta en el seno de nuestro teatro que trajo beneficiosos resultados para su evolución posterior>>(4) . Para Griselda Gambaro, El Desatino <<fue entendida como una ruptura con esa corriente [la del realismo reflexivo identificada con una postura de izquierdas], considerada superficial y políticamente dudosa, escrita de espaldas a lo que era la realidad argentina>>(5) , y nada más lejos de la realidad(6). La polémica se continuó con el estreno de otras obras de la misma autora: Viaje de invierno (1965), Las paredes (1966), Los siameses (1967) y El campo (1968)(7).

Al mismo Instituto se vincularon autores como Eduardo Pavlovsky con SomosLa espera trágica (1964) y Robot (1966), también vinculado a la estética de lo absurdo y por tanto, inscrito en la polémica que Pellettieri, retomando un concepto de John Gassner, califica como una puja estético-ideológica entre teatralismo contra ilusionismo. Sin embargo, <<al terminar la década, [...], el absurdo se disolvió en el sistema teatral argentino, comenzó a generarse una síntesis>>(8). Paralelamente a este intercambio entre ambas corrientes, se produce un recrudecimiento en la política del país, la solución burocrático-autoritaria ha triunfado, y los generales han subido de nuevo al poder por golpe de Estado.

A qué jugamos (1968) de Carlos Gorostiza o Se acabó la diversión (1967) de Juan Carlos Gené son quizás las últimas piezas de un realismo radicalizado. A partir de ahí, la primera etapa de la década de los setenta se caracterizará por esa síntesis entre absurdo y realismoRicardo Monti será quien inicie este proceso con Una noche con el señor Magnus e hijos (1970). El avión negro (1970), del denominado Grupo de Autores (formado por Roberto CossaRicardo TalesnikGermán Rozenmacher y Carlos Somigliana), lo culminará.

Griselda Gambaro no es ajena a este movimiento que impera en los dramaturgos de su época, y resultado también de este proceso de síntesis nacerán obras como Nada que ver (1970), Sólo un aspecto (1971), Dar la vuelta (1972-73), Información para extranjeros (1973), Puesta en claro (1974), Sucede lo que pasa (1975), Real Envido (1980), La Malasangre (1981) o Del sol naciente (1984).

A partir del mencionado estreno de El avión negro, obra en la que se hacía aparecer en escena a la masa peronista, cobijada bajo el título del objeto que tantas veces se tomara como metáfora del retorno de su líder, <<comienza a darse en la década del setenta una serie de obras concertadas alrededor de la alegoría, con clara intertextualidad brechtiana, expresionista y del mismo café-concert. Su fin es el de practicar una suerte de revisionismo histórico de la realidad nacional de los últimos años y en todos los casos desde el prisma deformante de la parodia.(9)>> Nos referimos sin duda aChau papá (1971), de Alberto AdellachCeremonia al pie del Obelisco (197l), de Walter OpertoLa gran histeria nacional (1972), de Patricio Esteve; y especialmente Historia tendenciosa de la clase media argentina (1971), de Ricardo Monti.

En paralelo, en esta primera etapa de la década de los setenta, se produce una revalorización del sainete, <<una constante dentro del teatro nacional lo mismo que su evolución, el grotescocriollo>>(10). Entre los autores que reutilizan este género tradicional y le dan una nueva lectura figuran El grito pelado (1967) y La pucha (1969), de Óscar VialeAmoreta (1964), de Osvaldo Dragún;Segundo tiempo (1976), de Ricardo HalacLa nonna (1977) y Los compadritos (1980) de Roberto Cossa.

En una segunda etapa de esta década de los setenta que venimos analizando, se produce uno de los fenómenos más importantes del panorama teatral argentino. Hablamos sin duda de Teatro Abierto. La escena política se ha recrudecido, el Proceso de Reorganización Nacional se ha extendido, los militares han subido de nuevo al poder y la represión política por medio de la violencia ha mostrado su cara más amarga y terrorífica. Dentro de este clima, Teatro Abierto propone constituirse como un movimiento contestatario. Griselda Gambaro lo define como: <<una idea del dramaturgo argentinoOsvaldo Dragún que junto con otros creadores y gente de teatro decidieron hacer una serie de veinte obras de veinte autores diferentes, representándose tres por día y donde intervinieron los mejores actores y directores de la Argentina, trabajando todos gratuitamente, como un modo de impugnar políticamente y teatralmente la atomización que había implantado la dictadura militar respecto a la cultura. Teatro Abierto nos sirve para pulirnos y volver a unirnos en un momento en el que en la Argentina nadie conectaba con nadie.>>(11) Y la propuesta dio sus frutos. <<Por primera vez en años, en 1981 apareció una voz colectiva en el teatro argentino que hablaba a la sociedad, y la sociedad respondió magníficamente. Las colas de espectadores eran larguísimas; el fenómeno tuvo tal impacto político-cultural, que el Teatro del Picadero, donde se representaron las primeras obras, fue incendiado por los represores>>(13).

Dentro de este movimiento antagónico frente a la dictadura, los autores optan por unos textos que entran en polémica abierta con el poder establecido a la fuerza, desafían al régimen “camuflando” sus temas. Entre las piezas que se estrenaron en Teatro Abierto, podemos destacar Decir sí, de Griselda Gambaro; El acompañamiento, de Carlos GorostizaGris de ausencia, de Roberto Cossa o La cortina de abalorios, de Ricardo Monti.

Cuando en 1983 comienza la transición democrática, Teatro Abierto estará condenado a la desaparición. Desaparecidas las causas políticas, las diferencias estéticas entre los autores se hacen de nuevo latentes. Según Gambaro, <<habían desaparecido las causas que nos aglutinaban, que eran políticas y no teatrales. Si hubieran sido teatrales, hubiéramos seguido juntos,>>(13). De nuevo, el panorama teatral argentino se parte en dos. Por un lado, los escritores preocupados por devolverle la estética al teatro, y por otro, los que se niegan a olvidar lo vivido por Argentina durante la dictadura.

Entre los primeros, destacan autores que comenzaron a publicar a finales de los setenta y a comienzos de los ochenta: Mauricio KartunJorge HuertasHoracio del PradoBernardo Carey y Eduardo Rovner, que <<se plantean esa búsqueda de la identidad no sólo desde el punto de vista temático –como lo había hecho el sistema teatral de sesenta– sino también desde el punto de vista estético. Así, tratan de resemantizar la funcionalidad de los artificios de nuestros géneros finiseculares poniéndolos en contacto con la contextualidad de la neovanguardia de los sesenta>>(14) .

Entre los segundos, hay que mencionar a Eduardo Pavlovsky, que <<insiste en seguir hablando de lo que le pasó y les duele a los argentinos, en un llamado “no al olvido”>>(15). Y es dentro de esta línea donde podríamos insertar ahora a Gambaro, pues las obras publicadas a partir de 1983 se centrarán en el tema de la dictadura, destacando sobre todo Antígona furiosa (1986), La casa sin sosiego(1991) y Atando cabos (1991).

Y por último, podría reseñarse un fenómeno que se produce quizás a nivel mundial, la necesidad de las nuevas tendencias teatrales de nutrirse de espacios escénicos. Una generación joven, influida porLa fura dels Baus sale a la palestra para mostrar una nueva forma de contar, una nueva forma de entender el teatro. Citemos como ejemplo al Teatro de la Libertad de Enrique Dacal, fundado en 1983, que <<en el ir y venir de la plaza bonaerense [...] despliega su circo criollo (16)>> que pretende rendir culto a la memoria y al futuro comunitario.

Como ha podido observarse a lo largo de este recorrido por la escena argentina, Gambaro es una autora de gran importancia dentro del contexto social y cultural de su época. Y no sólo dentro del panorama teatral argentino, pues ha cultivado también el género de la narrativa. Su producción literaria es de una gran prolijidad, y en el proceso de creación literaria, alterna narrativa y teatro según los criterios de necesidad de cada temática. A este respecto, me parece interesante reproducir la respuesta de la autora a la pregunta de Joaquín Navarro acerca de cómo sabe si escribirá una novela o un drama: <<Nunca sé por qué una situación se me presenta para ser desarrollada con la exigencia de un espacio, una gestualidad, una voz y un tiempo acotado de la representación teatral. O por el contrario, me pide la escritura más lenta e introspectiva, diría yo, de la narrativa>>(17). Es decir, el tema de la historia, parece ser el que exige un determinado género u otro. No hay una intención a priori de escribir una novela o un drama. Sin embargo, parece haber tenido más aceptación con su teatro que con su drama, aspecto que Gambaro confiesa llevar como una especie de déficit.

Griselda Gambaro

Bibliografía

  • "Madrigal en ciudad". Narrativa. Griselda Gambaro, Ed. Goyanarte, Buenos Aires, 1963.

  • "El Desatino". Cuentos. Griselda Gambaro, Emecé Editores, Buenos Aires, 1965.

  • "Una felicidad con menos pena". Novela. Griselda Gambaro, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1967.

  • "Nada que ver con otra historia". Novela. Griselda Gambaro, Ediciones Noé, Buenos Aires, 1972; 2da.edición, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1987.

  • "La cola mágica". Cuento para niños. Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976.

  • "Conversaciones con chicos. Sobre la sociedad, los padres, los afectos, la cultura". Griselda Gambaro, Timerman Editores, 1976;. Ediciones Siglo XX, 1983.

  • "Ganarse la muerte". Novela. Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976.

  • "Dios no nos quiere contentos". Novela. Griselda Gambaro, Ed. Lumen, Barcelona, 1979.

  • "Lo impenetrable". Novela. Griselda Gambaro, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1984 y 1988.

  • "Teatro 1". Teatro. Volumen que incluye las obras "Real envido", "La malasangre" y "Del sol naciente". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1997 (3ra. edición).

  • "Teatro 2". Teatro. Volumen que incluye las obras "Dar la vuelta", "Información para extranjeros", "Puesta en claro" y "Sucede lo que pasa". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1995 (2da edición).

  • "Teatro 3". Teatro. Volumen que incluye las obras "Viaje de invierno", "Nosferatu", "Cuatro ejercicios para actrices", "Acuerdo para cambiar de casa","Sólo un aspecto", "La gracia", "El miedo", "El nombre", "El viaje a Bahía Blanca", "El despojamiento", "Decir sí" y "Antígona furiosa". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1997 (3ra. edición).

  • "Teatro 4". Teatro. Volumen que incluye las obras "Las paredes", "El desatino", "Los siameses", "El campo" y "Nada que ver". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1990 (2da edición).

  • "Teatro 5". Teatro. Volumen que incluye las obras "Efectos personales", "Desafiar al destino", "Morgan" y "Penas sin importancia". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1991.

  • "Teatro 6". Teatro. Volumen que incluye las obras "Atando cabos", "La casa sin sosiego", "Es necesario entender un poco". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1996.

  • "Después del día de fiesta". Novela. Griselda Gambaro, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1994.

  • "Lo mejor que se tiene". Cuentos. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, 1997.

  • "Escritos inocentes". Textos. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1999.

  • "El mar que nos trajo". Novela. Griselda Gambaro, Editorial Norma, Buenos Aires, 2002.

  • "Teatro (cinco piezas)". Teatro. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2002.

  • "Promesas y desvaríos". Novela. Griselda Gambaro, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2004.

  • "Teatro 7". Teatro. Volumen que incluye las obras "No hay normales", "En la columna", "Pisar el palito", "Para llevarle a Rosita", "Cinco ejercicios para un actor" y "Almas". Griselda Gambaro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2004.

Sobre Griselda Gambaro

  • "Poder, deseo y marginación, aproximaciones a la obra de Griselda Gambaro". Varios autores, Puntosur, Buenos Aires, 1989. 

  • "Entre el desamparo y la esperanza. Una traducción filosófica a la estética de Griselda Gámbaro", Malena Lasala, Ed. Biblos, Buenos Aires, 1992. 

  • "Theatre of Crisis", Diana Taylor. The University Press of Kentucky, 1992. 

  • "El Negrotesco Argentino", Ileana Azor Hernandez, Celcit, Cuba,1994. 

  • "Griselda Gambaro, Teatro de la Des-composición", Marta Contreras, Univ. de Concepción, Chile, 1994.

  • "Argentinas de Rosas a Perón", María Gabriela Mizraje. Ed. Biblos, Buenos Aires, 1999. 

  • "Las máscaras de lo siniestro. El caso Gambaro", Liliana Mundani. Alción Editora, Córdoba, 2002.

Tags: Griselda Gambaro, obra, bibliografia

Publicado por carmenlobo @ 0:33  | Escritoras
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