Viernes, 26 de marzo de 2010


Weil, Simone (París, 1909-Londres, 1943) Filosofa y escritora francesa. Mística y autora, tuvo amplios conocimientos sobre hinduismo, griego y sánscrito Perteneciente a una familia de la burguesía judía, fue discípula del filósofo Alain y enseñó filosofía en la Escuela Normal Superior (1931-1934). Convencida de que para comprender las luchas obreras hay que compartir las condiciones de vida del proletariado, abandonó la enseñanza y, de 1934 a 1935, fue obrera de las fábricas Renault, experiencia que describió en La condición obrera (1951). Al estallar la guerra civil española, acudió al frente de Barcelona, donde luchó al lado de los republicanos. Poco después atravesó una crisis espiritual, y se acercó a la fe católica. En 1942 se incorporó a las fuerzas de la Francia libre basadas en Londres.
  • Ha dejado también una tragedia, Venecia salvada (1940),
  • La torpeza y la gracia (1947),
  • El conocimiento sobrenatural (1949),
  • El arraigo (1950),
  • Carta a un religioso (1951),
  • Esperando a Dios (1951)
  • Gravedad y Gracia (1952),
  • La fuente griega (1953),
  • Opresión y libertad (1958).
  • Pensamientos desordenados concernientes al amor de Dios (1962).
  • poemas, recogidos en volumen en 1968.
Su pensamiento analizó las más profundas causas del existencialismo bajo un prisma espiritual. Considerada una de las más grandes místicas occidentales laicas de este siglo, sus obras revelan una elevada y profunda espiritualidad. Numerosos libros recogen sus artículos, ensayos, manuscritos y diarios íntimos, que trazan su búsqueda de la justicia social y de la salvación individual.

ENCUENTROS DE MARITAIN CON SIMONE WEIL Y EDITH STEIN
Piero Viotto

Durante su estancia en los Estados Unidos, Maritain tuvo la ocasión de encontrarse con Simone Weil, cuando ésta, huyendo de la persecución antisemita del gobierno de Vichy, después de un periodo de trabajo como bracera agrícola en la granja de Gustavo Thibon, logró emigrar a América. Allí, Wail contacta a Maritain para entrar en relación con el movimiento Francia Libre de De Gaulle, con la intención de prepararse para regresar a Francia.

Es muy interesante la breve correspondencia entre ellos, [1] porque Simone confía a Maritain también sus inquietudes religiosas. «Soy de origen judío, pero mis padres, del todo agnósticos, me han dejado ignorar ese origen hasta la edad de once años y me han educado fuera de cualquier religión. Desde la más tierna infancia, desde hace mucho tiempo, porque tengo ya treinta años, he absorbido la inspiración cristiana por intermedio de los libros, a comenzar desde el siglo XVI francés, que he amado desde cuando aprendí a leer. He adoptado así teóricamente, y en cuanto mi imperfección lo permitía, en la práctica, el comportamiento cristiano en relación con los problemas de la vida y de la muerte. El dogma cristiano me ha atraído siempre por su belleza, esta atracción se fue cambiando de año en año, de día en día, siempre más viva, hasta ser trasformada en adhesión; incluso se trata de una adhesión en el orden del amor y no en el orden de la afirmación.

«Me parece que sea este el tipo de adhesión que conviene a los misterios sobrenaturales, porque el amor sobrenatural en nosotros es la sola facultad capaz de entrar realmente en contacto con ellos. Me parece que la fe consiste en la subordinación de todas las facultades naturales del alma, comprendida la inteligencia, al amor sobrenatural, subordinación que debe por tanto dejar intactas sus propias funciones y el propio libre juego... Yo creo tener el derecho de decir "Creo". Todavía tengo algunas dificultades, no delante de Dios sino delante de los hombres, por la consciencia de que ésta palabra es casi siempre usada en sentidos muy diferentes. Pero hay para mí un obstáculo todavía más grande. No puedo aceptar ni admitir que tengo el deber, y ni siquiera el derecho, de someter mi pensamiento a la jurisdicción de la Iglesia y de juzgar, estimar una idea como falsa, cuando ésta es señalada de infamia con la palabra Anatema. El uso que la Iglesia ha hecho de esta palabra es para mí como una barrera que me fuerza a permanecer en el límite» (27 de julio de 1942).

Maritain comprende esta inquietud, más psicológica que intelectual, y le responde: «Estoy impresionado por la confianza con la cual me hablas de tu posición espiritual. De todas estas cuestiones seré feliz de hablar contigo a mi regreso de New York. Pero desde ahora quisiera decirte que, a mi juicio, tú has recibido realmente el don de la fe, pero estás turbada en una forma de conceptualización todavía inadecuada. El día que comprendas que es la Verdad divina la que se dona ella misma a nosotros a través de la fe, estas dificultades caerán. Ellas serán eliminadas por medio del bautismo, pero es oportuno que con la oración y con la meditación comiences desde ahora a superarlas tú misma. El amor procede del Verbo, y es porque la inteligencia interiormente iluminada se adhiere a la Verdad divina y a los misterios que la superan, que el amor sobrenatural brota en el alma y la fecunda toda entera» (4 de agosto de 1942).

Maritain la confía al padre dominico M.A. Couturier, con el cual Simone retorna a la discusión de su situación y al cual escribe la extensa ‘Carta a un religioso’. A pesar de estas dificultades intelectuales, ella hace bautizar a sus dos sobrinos, Alain y Sylvie, convenciendo al hermano y a la cuñada, y morirá poco después en Londres, probablemente bautizada por una compañera suya de hospital.

Sobre las relaciones de los Maritain con Edith Stein, personales o por correspondencia, el análisis de René Mougel en los ‘Cahiers Jacques Maritain’ nos presenta un cuadro completo y detallado. Los Maritain se encontraron con la Stein el 12 de septiembre de 1932, en Juvisy, para las jornadas de estudio sobre la fenomenología, organizadas por la Société Thomiste del padre Chenu, y unos días después en Meudon. Jacques hizo la alocución introductoria, haciendo notar concordancias y discordancias entre tomismo y fenomenología.

Jacques, en 1961, recuerda este rápido encuentro, cuando en New York le fue conferido el premio de la Edith Stein Guild que se entrega a las personas que promueven el diálogo entre judíos y cristianos: «Ella no era todavía carmelita, pero ya tenía la intención de serlo. Raïssa y yo no habíamos olvidado nunca esta visita, ni el ardor, la inteligencia, la pureza que iluminaban el rostro de Edith Stein. Nuestros corazones eran afectos a ella, y más de doce años después, cuando el mundo vino a conocer la masacre de los judíos inmolados por los servidores del Diablo, la noticia, de su martirio y de su muerte, fue sentida por nosotros como un luto personal». [2]

Como resulta también de la breve correspondencia entre los Maritain y Stein, (1932-1936), su relación es más espiritual que intelectual, porque a nivel filosófico, la intencionalidad del conocer, como viene elaborada por la fenomenología, no es conciliable con el realismo tomista, que sostiene la inteligibilidad del ser. Hay luego también algunas diferencias en el entender la filosofía cristiana, porque Maritain juzga necesario utilizar el dato cristiano para la filosofía práctica, en cuanto la acción humana considera a un hombre en pecado o en gracia de Dios, y el no conocimiento de este dato, hace imposible una filosofía moral adecuada, mientras Edith tiende a ampliar esta presencia del dato cristiano también a la filosofía teorética. De hecho, después de haber leído el libro ‘La filosofía cristiana’, [3] en la traducción alemana de B. Schwarz, escribe a Maritain: «quisiera subrayar lo que indicas en la pág. 103 y siguientes; lo que dices sobre la filosofía moral vale también, en el fondo, para la metafísica; yo diría para toda la filosofía: ella necesita ser completada, porque, en el fondo, todo lo que está terminado, es, como creado, en relación con Dios, cosa que no puede ser comprendida del todo con los recursos propios de la filosofía, y porque no sólo el hombre, sino todo el cosmos, son envueltos por el misterio de la caída y la redención». Y llega a decir, propósito de su libro ‘El Ser Finito y el Ser Eterno’, ensayo para una aproximación, un acercamiento al sentido del ser: «¡Cómo sería precioso para mí, alguna vez, poder cultivar una amistad con ustedes, contigo. Yo presumo con gusto que ustedes habrán negado el derecho de existencia a mi libro, a causa del hecho que me faltan las bases de una formación escolástica fundamental. He hecho presente estas faltas a mis superiores, y con insistencia, pero en vano. Mas se requiere que lo reconozca yo misma: si hubiese querido tener todas mis lagunas colmadas para tener una posición personal, no habría llegado a ser útil a los demás. En cambio lo puedo ser un poco desde ahora sobre la base de mis conocimientos fragmentarios» (16 de abril de 1936). [4]

En 1932, después del encuentro en Juvisy, Maritain había enviado a Stein 'Los grados del saber', obra en la cual analiza los diversos niveles de conocimiento que median entre el saber físico matemático, la filosofía, la teología y la mística. Edith le responde: «Muy cordiales agradecimientos por haber tenido la bondad de enviarme su más reciente y gran libro. Será para mi de gran provecho poderlo estudiar. Lamentablemente mi tiempo es de tal modo limitado por mis obligaciones inmediatas hacia el Instituto de pedagogía, que me dedico poco a las cuestiones esenciales de la filosofía y al estudio de la filosofía escolástica que me sería tan necesaria» (6 de noviembre de 1932) .

También en una carta dirigida a Raïssa, que le había enviado el libro 'El Ángel de la Escuela' [5], una biografía de santo Tomás para jóvenes, E. Stein, ahora en el convento, lamenta tener poco tiempo a disposición: «Gracias por su pequeño libro y por la dedicatoria plena de bondad. No he podido leerlo todavía completo, porque tenemos poco tiempo para las lecturas en nuestro empeño del tiempo y se acumulan muchas cosas, de tal modo que necesitaría poderlas hacer en pocos minutos. Pero poco a poco todo pasa. ¡Un libro para los muchachos, así tan agradable! ¡Nada más fascinante que la idea de hacer una cosa similar! ¿El libro está ya traducido al alemán?» (19 de diciembre de 1934).

De estos pocos fragmentos de correspondencia, se puede entender que la alumna de Husserl, tiene estima por santo Tomás, pero no tiene modo de profundizar el estudio de la filosofía escolástica, por lo cual un acercamiento entre fenomenología y tomismo resulta ambiguo. Por otra parte, la filosofía cristiana en los países de lengua alemana resulta influenciada por la corriente fenomenológica, que deriva del fideísmo kantiano, que reduce el ser a un objeto de la mente, que niega la filosofía como ciencia para salvarla como fe, y no sabe coger con seguridad la autonomía de la investigación filosófica. [6]

 

* Traducción del italiano de Leticia Villegas Pereyra

NOTAS

1.- Cartas publicadas en "Cahiers Simon Weil, junio 1980, re tomadas en "Notes et Documents" n. 9-10 Janvier-junio 1985, pp. 115-116 (en «Humanitas» 1994, n. 2).

2.- Maritain había hecho referencia a Edith Stein en el prefacio del libro de M. Oesterreicher, ‘Sept philosophes juifs devant le Christ, Éd. du Cerf, París 1955 (X 1144-1146) .

3.- J. Maritain, ‘La filosofía cristiana’, Vita e Pensiero, Milano 1978 (V 225-316).

4.- En ‘Cahiers Jacques Maritain’ n. 25 décembre 1992 pp. 39-40.

5.- R. Maritain, ‘L'angelo della scuola’, con ilustraciones de Gino Severini, La Scuola Brescia 1949 (XIV, 483-592).

6.- Ph. Chenaux, ‘L'infuence de Maritain en Allemagne’, en AA. VV., Jacques
Maritain en Europe, Beauchesne, Paris 1996, pp. 87-111.

Piero Viotto
Profesor de pedagogía en la Universidad Católica de Milán y miembro del Comité Científico del Instituto Internacional Jacques Maritain. Es autor, entre otros, de los libros 'Jacques Maritain, Dizionario delle Opere' y 'Raïssa Maritain, Dizionario delle Opere'


Tags: Simone Weil, biografia, entrevista Maritain

Publicado por carmenlobo @ 9:17  | Escritoras
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