Martes, 23 de marzo de 2010


Julia de Burgos
(17 de febrero de 1914 - 6 de julio de 1953), nacida en Carolina, Puerto Rico ha sido considerada por muchos como la mejor poetisa nacida en Puerto Rico. Fue también partidaria de la independencia de Puerto Rico.

Burgos fue criada en una sección pobre de Carolina - el Barrio Santa Cruz. Esto, sin embargo, no la privó de desarrollar su amor por la naturaleza y por su país. Fue afortunada al poder asistir a una escuela ya que fue la única entre 13 hermanos y hermanas que cursó estudios secundarios.

Se graduó de la Universidad de Puerto Rico con un título en educación a los 19 años de edad. Se convirtió en maestra, pero su amor por la literatura la llevó a escribir poesía. Entre la gente que tuvo influencia sobre ella se encuentran Luis Llorens Torres, Clara Lair, Rafael Alberti y Pablo Neruda.

En 1936 se unió a "Hijas de la libertad", la rama femenina del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Este era un partido independentista liderado por Pedro Albizu Campos.

Burgos publicó tres libros, los cuales contenían colecciones de poemas. Para sus dos primeros libros viajó por la isla promoviéndose y leyendo sus libros. Su tercer libro fue publicado póstumamente en 1954.

Casó en Nueva York, pero fue su gran amor el dominicano Juan Isidro Jimenes Grullón. Muchos de sus poemas fueron inspirados por el amor que sentía por él. En 1939 Burgos y su esposo viajaron hacia Cuba y luego a Nueva York. Su matrimonio terminó allí y poco tiempo después ella regresó a Cuba.

Luego Burgos regresó a Nueva York por su cuenta y, a pesar de contar con muchos admiradores, cayó en una profunda depresión y recurrió al alcohol.

Sumida en su alcoholismo, el 6 de julio de 1953 colapsó sobre una acera neoyorquina y murió de pulmonía en un hospital ubicado en Harlem, Nueva York a la edad de 39 años. Debido a que nadie reclamó su cuerpo y a que no llevaba ninguna identificación, la ciudad la enterró bajo el nombre de "Jane Doe".

Algunos de sus amigos fueron capaces de rastrearla y encontrar su tumba. Reclamaron su cuerpo y sus restos fueron enviados a Puerto Rico. Le dieron un entierro de héroe y se construyó un monumento en el lugar de su entierro, en la ciudad de Carolina.

Entre los trabajos destacados de Julia de Burgos se encuentran: "Río grande de Loiza", "Poema para mi muerte", "Yo misma fui mi ruta", "Alba de mi silencio" y "Alta mar y gaviota".

El 19 de febrero de 1987 el Departamento de Español del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico la homenajeó concediéndole un doctorado Honoris Causa en Letras y Humanidades. La proclamación fue presentada a su sobrina, María Consuelo Sáez Burgos.

La ciudad de San Juan ha homenajeado su memoria nombrando escuelas y avenidas en su nombre. Existen también en San Juan la "Casa Protectora Julia de Burgos", la cual protege a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, y el Museo de Artes y Ciencias Julia de Burgos.

La ciudad de Nueva York la ha homenajeado también con un "Centro Latino Julia de Burgos" en Manhattan y un "Centro de Arte Julia de Burgos" en Harlem, cercano al lugar de su muerte.

Tomas Batista esculpió un busto de ella, el cual se encuentra en el parque Julia de Burgos en Carolina.

Sus poemas estaban cargados de pasión. Su temática preferida era el amor, al cual se dirigía tanto de forma dulce, como con una fuerte sensualidad y erotismo. El feminismo y la muerte, sobre todo la suya -que presentía cercana- eran otros de sus temas habituales. Muchos de sus poemas románticos se inspiraron en el profundo amor que tuvo por su esposo, Juan Isidro Jimenes Grullón.(1) 

Incursionó en la política, uniéndose a la rama femenina del Partido Nacionalista de Puerto Rico; en donde predicó por la independencia de su querido país.

En 1940 se fue a Nueva York, un viaje que realizó al ser invitada por compatriotas residentes allí. En aquella ciudad dio una serie de discursos. Fue una época muy importante en la vida de la literata, ya que su poesía fue presentada en la gran ciudad, además de ser honrada por varias organizaciones, como la Asociación de Periodistas y Escritores Puertorriqueños.

Luego se dirigió a Cuba, y tras la ruptura de su matrimonio, volvió a Nueva York. Allí entabló una relación con el músico Armando Marín, con quien se casó. Se fueron a vivir a Washington, donde conoció brevemente al gran escritor Juan Ramón Jiménez.

De Julia se han dicho muchas cosas, se le ha resaltado como mujer romántica (Alfonsina de Puerto Rico), se le ha minimizado como militante política (ferviente nacionalista de su país y de América), y poco se sabe de la etapa que con más fuerza hizo de su vida una “canción a la verdad sencilla”: Su romance con el Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón.(1)..
    Jimenes Grullón: El romance empieza a me­iados del 38. Yo doy en San Juan tres conferencias, Julia asiste..., y me dijo que tenía interés en enseñarme su obra poética. Nos dimos una cita en el Hotel donde me hospedaba, Hotel Roma, y en efecto a los dos días siguientes ella acudió a la cita, me leyó los poemas, me entregó el primer libro, lo leímos y me dí cuenta de que realmente estaba frente a una figura poética de.... gran calidad...
    Entonces Julia me leyó el libro, estuvimos discutiéndolo, nos volvimos a dar una cita, otra cita (porque hubo una atracción, vamos a decir, una atracción mutua), me enteré que estaba separada de su marido y después de unos tres o cuatro contactos surgió el romance entre nosotros. Y este romance va a durar durante toda mi estancia en Puerto Rico que comienza, como te dije, a mediados del 38 y termina a fines del 39.
    Para esa época estaban allí mis padres, se enteraron del romance (creo que yo mismo se lo dije), procuraron información sobre Julia y les infor­maron que sí que Julia era una gran poetisa pero que no era mujer apegada a los valores tradicionales del hogar y, la familia, tenía tendencia ala dipsomanía y como era lógico (mis padres eran dos buenos burgueses) se opusieron a nuestra relación.

¿Cuantos años tenía Julia entonces?
    Jimenes Grullón: Yo le calculo unos 24 años...
    Yo le tomé a Julia un afecto enorme, tanto así que a pesar de la oposición de mis padres mi propósito era llegara vencer esa oposición (ellos ni quisieron conocerla) para poder casarme a la postre con ella porque realmente le tenía un profundo amor, e indudablemente ella también a mí y la mejor prueba de ella la brinda el libro Canción de la verdad sencilla. Todos los poemas de ese libro yo los ví nacer, fueron poemas escritos prácticamente a mi lado. Fue esa obra la que me hizo comprender la extraordinaria facundia poética de esta muchacha. Ya me lo había dicho su primera obra (se llamaba Poemas en surcos), pero fue en esta obra, Canción a la verdad sencilla, donde ella me deslumbra poéticamente.

Entrevista con Juan Isidro Jiménes Grullón, Aquí (Suplemento Cultural del periódico La Noticia), 29 de Noviembre de 1981

        

NOCHE DE AMOR EN TRES CANTOS

I

Ocaso

¡Cómo suena en mi alma la idea
de una noche completa en tus brazos
diluyéndome toda en caricias
mientras tú te me das extasiado!

¡Qué infinito el temblor de miradas
que vendrá en la emoción del abrazo,
y qué tierno el coloquio de besos
que tendré estremecida en tus labios!

¡Cómo sueño las horas azules
que me esperan tendida a tu lado,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!

¡Cómo siento mi amor floreciendo
en la mística voz de tu canto:
notas tristes y alegres y hondas
que unirán mi emoción a tu rapto!

¡Oh la noche regada de estrellas
que enviará desde todos sus astros
la más pura armonía de reflejos
como ofrenda nupcial a mi tálamo!


II

Media noche

Se ha callado la idea turbadora
y me siento en el sí de tu abrazo,
convertida en un sordo murmullo
que se interna en mi alma cantando.

Es la noche una cinta de estrellas
que una a una a mi lecho han rodado;
y es mi vida algo así como un soplo
ensartado de impulsos paganos.

Mis pequeñas palomas se salen
de su nido de anhelos extraños
y caminan su forma tangible
hacia el cielo ideal de sus manos.

Un temblor indeciso de trópico
nos penetra la alcoba. ¡Entre tanto,
se han besado tu vida y mi vida...
y las almas se van acercando!

¡Cómo siento que estoy en tu carne
cual espiga a la sombra del astro!
¡Cómo siento que llego a tu alma
y que allá tú me estás esperando!

Se han unido, mi amor, se han unido
nuestras risas más blancas que el blanco,
y ¡oh milagro! en la luz de una lágrima
se han besado tu llanto y mi llanto...

¡Cómo mueren las últimas millas
que me ataban al tren del pasado!
¡Qué frescura me mueve a quedarme
en el alba que tú me has brindado!


III

Alba

¡Oh la noche regada de estrellas
que envió desde todos sus astros
la más pura armonía de reflejos
como ofrenda nupcial a mi tálamo!

¡Cómo suena en mi alma la clara
vibración pasional de mi amado,
que se abrió todo en surcos inmensos
donde anduve mi amor, de su brazo!

La ternura de todos los surcos
se ha quedado enredada en mis pasos,
y los dulces instantes vividos
siguen, tenues, en mi alma soñando...

La emoción que brotó de su vida
-que fue en mi manantial desbordado-
ha tomado la ruta del alba
y ahora vuela por todos los prados.

Ya la noche se fue; queda el velo
que al recuerdo se enlaza, apretado,
y nos mira en estrellas dormidas
desde el cielo en nosotros rondando...

Ya la noche se fue; y las nuevas
emociones del alba se han atado.
Todo sabe a canciones y a frutos,
y hay un niño de amor en mi mano.

Se ha quedado tu vida en mi vida
como el alba se queda en los campos;
y hay mil pájaros vivos en mi alma
de esta noche de amor en tres cantos...


Tags: Noche de amor, poesia, de Burgos

Publicado por carmenlobo @ 10:38  | Escritoras
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