Viernes, 12 de marzo de 2010


La Mujer en la literatura latinoamericana
Luis Melgar Brizuela

El tema es demasiado abarcador y bien complejo sus múltiplesaspectos, por lo cual me resulta útil trazar como cauce de disertación laconcurrencia de tres líneas de lectura

La problemática de género, de las relaciones hombre mujer enel contexto histórico, reflejadas en la literatura latinoamericana;

La obra de las más grandes escritoras;

El genero poesía.

En un recorrido panorámico por los nombres femeninosrelevantes en las letras latinoamericanas encontramos que la mayoríacorresponde a poetas que no a narradoras. La relativa abundancia de mujeresnovelistas (la chilena Isabel Allende, la mexicana Laura Esquivel, la salvadoreña-nicaragüense Claribel Alegría, la nicaragüense Yoconda Batir) parece ser un hecho de la segunda mitad de este siglo, sobre todo de losochentas para acá.

Podemos considerar cuatro periodos o cortes macrohistóricosen la literatura femenina y en la temática feminista:

  • Elinmediato anterior a la conquista o prehispánico;
  • El momento de Sor Juana;
  • Un primer modernismo
  • Un segundomodernismo (el actual).

Mucho podría hablarse sobre la presencia o ausencia de lamujer en las literaturas indígenas prehispánicas, tema más bien virgen para lainvestigación. Bástenos aquí señalar, como botón de muestra, a la poetaprincesa mexicana Macuixóchitl, "5-Flor", hija del gran tlatoaniTlacaélel, consejero máximo de siete emperadores aztecas, verdadero poder trasel trono. Ella es la única figura femenina en el coro de 15 poetas aztecasredescubiertos por Miguel León Portilla (1), y ejemplifica el status que lashijas de la nobleza indígena podían alcanzar en la estética oficial, ya que supoesía se ajusta canónicamente a la tradición nahua,

No es pues casual que uno de los principales poetas nahuasactuales, Natalio Hernández (2), reivindique a Macuixóchitl como símbolo de lamadre tierra, por un lado, y de la poesía más ancestralmente femenina, por otrolado En su último libro de versos, Papalocuicatl (1996), Natalio dedica aMacuilxóchitl una serie de 52 breves poemas (numero altamente simbólico para mayasy nahuas), que son variaciones bellísimas sobre el amor y la pareja,conservando el sentido cosmogónico de estas milenarias culturas

Propongo que Macuilxóchitl es a Sor Juana lo queNezahualcóyotl es a Rubén Darío, no en la herencia temática o estilística sinoen el nivel cumbre de su poesía y en el paso de lo autóctono a lo mestizo,atravesando, eso si, el mito de la Malinche,

Aunque intelectual, literaria y hasta teológicamente, Sor Juana Inés de la Cruz (México, 1651-1695) derrotó a los hombres de la época,estos simplemente no la dejaron ser. Por mujer, no tuvo derecho a launiversidad. En virtud de su poesía sin parangón y su amplia erudiciónhumanística, pudo haber sido poderosa en las cortes, pero su vocación poética ysu libertad interior la llevaron a buscar en el convento una realizaciónintelectual que no habría encontrado nunca en palacio. Sin embargo, el espaciode realización que le fue dado en el convento resultó, a la postre, tambiénlimitado el riesgo que sus planteamientos entrañaban para la credibilidad de lajerarquía religiosa masculina, se le llego prohibir que escribiera, salvo porencargo, so pena de caer pecado.

La castración de Juana Inés fue doble: como mujer y como escritora. Esa frustración es por ella sublimada en parte de su obra,sutilmente, sobre todo en su poema maestro, el único escrito en enteralibertad, según confiesa ella misma, "El sueño" o "PrimerSueño", joya máxima de la poesía barroca latinoamericana. Entre lasmúltiples lecturas que se han hecho y se hagan de este poema lírico-epicoespiritual bien cabe, creo yo, una de connotación de género en cuanto alsentido de derrota o cuasi claudicación ante la imposibilidad de acceder alconocimiento. Esa fue la negación principal que le hicieron los hombres delsiglo barroco hispano-mexicano o novohispano : que no conociera para que nopudiera. Así, "Primero sueño" vendría a significar, implícita ymetafóricamente, la derrota del primer feminismo intelectual del subcontinente.

Luego, entre los siglos XVIII y la mayor parte del XIX, la voz femenina parece minimizarse hasta el límite del silencio, un largo silenciode negaciones radicales. La misma figura de Sor Juana se eclipsa entonces. Y essólo en el siglo veinte que el sorjuanismo mexicano y latinoamericano, reivindicaa la genial monja, cuyo "Hombres necios" se ha señalado una y otravez como el primer manifiesto feminista de nuestra historia.

A finales del siglo XIX van, más bien tímida y escasamente,surgiendo algunas voces femeninas en el abigarrado panorama de las literaturascriollas, románticas y modernista. Algunas de ellas alcanzan niveles de premioNóbel o de figuras mundiales, pero en general su voz de mujeres no irrumpe, nodesafía casi nada, es como un murmullo apenas o como una implícita búsqueda deexpresión propia del género...

En esas escritoras cumbres hay, claro está, una componentede género y un estro particular de poeta que amerita caracterizacionesindividuales, para lo cual no tengo espacio. Pero, a riesgo de simplificar másde lo bien visto, diría que Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957), Alfonsina Storni (Argentina, 1892-1938), Claudia Lars (El Salvador, 1899-1974) y Cecilia Meirelles ( Brasil, 1901-1964), son cuatro cumbres principales de un primer modernismo femenino en la literatura latinoamericana, durante el amplio lapsodel Modernismo y del Post-Modernismo (1888-1920 ó 1930, según cada región). Lamás famosa fue Mistral, de quien me parece modélica la serie de poemas"Locas mujeres", de ironía y dolor conjuntados en la catarsis de laesterilidad, de la íntima soledad y del misticismo como camino de superación, oel altruismo. Caso más dramático es el de Alfonsina, que se suicidó a los 45años, de lirismo violento, desembolsado. La versión extrema del romanticismo yde la protesta implícita, con un hondo afán de entrega como mujer, es laStorni.

Las poetas más serenas, las que traslucen paz interior ysentido gozoso de la vida, son Claudia y Cecilia. Creo que Claudia, cuyossímbolos predilectos son la rosa y el ángel, es quien resuma mayor plenitud,mejor realización como poeta, como mujer, como madre : " Poeta soy ...yvengo, por Dios misma escogida, / a soltar en el viento mi canto de belleza, /a vivir con más alto sentido de nobleza." Cecilia, alta representante delmodernismo poético brasileño, parigual de Drumond de Andrade y de Vinicius deMoraes, muestra un lirismo profundo, una espiritualidad que la ubica entreGabriela y Claudia, a veces dolida a veces gozosa, con despuntes simbolistasmuy propios Tonos suyos muy femeninos, quizás tácitamente feministas, son losdel Romancero de inconfidencias, donde encuentro estos sugestivos versos :" ¡Ay, palabras, ay palabras, /qué extraña pujanza la vuestra; / erais unsoplo en la brisa... / ....sois un hombre que se ahorca!"

La pontífice (la que hace puente) del crucehistóricoliterario de un primero a un segundo modernismo feminista, es RosarioCastellanos, (México, 1925-1974), poeta y narradora, además de académica,diplomática, y revolucionaria. Ella sí enarbola con conciencia el feminismo ensu escritura, fundiéndolo con el indigenismo, con el sentido de la madretierra. "Meditación en el umbral" es, a mi ver, un mojón de la poesíafeminista latinoamericana, un "de ahora en adelanté': "Debe haberotro modo que no se llame Safo / ni Messalina ni Maria Egipciaca / ni Magdalenani Clemencia Isaura./ Otro modo de ser humano y libre. / Otro modo de ser'.

En la línea de Rosario o más allá , desplazándose cada vezmás libre y firmemente en el propio sentido del ser mujer, alternando erotismo(Estación de fiebre, de Ana Isatarú o "Reglas del juego para los hombresque quieran amar a mujeres mujeres" de Gioconda Belli con historicismo(Fuga de Canto Grande, de Claribel Alegría) con esoterismo (La casa de losespíritus, de Isabel Allende) o con realismo mágico (Como agua para chocolate,de Laura Esquivel), las mujeres están cada vez más escribiéndose a si mismas,en etapas nunca antes vividas de búsqueda de ese otro modo de ser.

Como corolario de esta apretada panorámica podríamosproponer la hipótesis, para posteriores debates, de que el rol principal de lamujer en la literatura latinoamericana, bien que escaso en número y en premiosclásicos, ha sido, en cuanto autora, en cuanto tema y en cuanto génerofemenino, de restauración de las heridas de la madre tierra identificadaprincipalmente con la mujer, y del árbol de la vida en general. Su motivaciónrecurrente ha sido de restauración y de recuperación del espacio que en algunasculturas ancestrales tuvieron o del que la misma doctrina democrática dice ofrecerlesen el reino de la modernidad. Así, el papel de la mujer, en la literatura y enla cultura latinoamericanas, ha sido de paz frente al guerrerismo del varón,frente al machismo político e intrafamiliar. En la escritura femenina másreciente se pone de relieve un afán tal de identidad que parece atravesarmuchos campos de la cultura contemporánea, aun en los cotos más cerrados deltercero y del cuarto mundos. La narrativa parece avenirse mejor a estamacro-tendencia, en desfavor la poesía, pero habrá que ahondar mucho más,esperar en algunos casos y desenterrar en otros, para saber hacia qué nuevasvisiones del eterno femenino enrumba semejante masa crítica, y cultural.

 

Notas:

Miguel León Portillo es el principal indigenista, al menosen el área lingüística y literaria, que tenemos a nivel latinoamericano. Al referirse a Macuilxóchitl destaca en ella la tradición de los antiguos consejos de la madre, como para subrayar los "huehuetlahtolli" femeninos y suimpronta en esta princesa poeta. (U. Trece poetas del mundo azteca. México.UNAM, 1967).

Natalio Hernández es actualmente el Director de "La casa de los Escritores Bilingües", que agrupa a los más destaca dos escritores indígenas de México. Líder de los maestros bilingües, ha publicadoanos cinco libros de poesía en nahuatl-español, numerosos artículos y ponencias.

 


Tags: literatura, latinoamericana, escritoras

Publicado por carmenlobo @ 14:21  | Literatura
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