Domingo, 17 de mayo de 2009

?? ?LOS FASCISTAS LLEVAN CORBATA



Cuando digo que este pa?s es una mierda, alg?n lector elemental?y patriotero se rebota. Hoy tengo intenci?n de decirlo de nuevo, as? que vayan preparando sellos. Encima hago doblete, pues voy a implicar otra vez a Javier Mar?as, que tras haberse comido el marr?n de mis feminatas cabreadas, acusado de machista ??acaso no se mata a los caballos??, va a comerse tambi?n, me temo, la etiqueta de xen?fobo y racista. Y es que, con amigos como yo, el rey de Redonda no necesita enemigos.?

Madrid, jueves. Noche agradable, que invita al paseo.?Encorbatados y razonablemente elegantes, pues venimos de la Real Academia Espa?ola, Javier y yo intentamos convencer al profesor Rico ?el de la edici?n anotada y definitiva del Quijote? de que el hotel donde se aloja es un picadero gay. Lo hacemos con tan persuasiva seriedad que por un momento casi lo conseguimos; pero el exceso de co?a hace que, al cabo, Paco Rico descorne la flor y nos mande a hacer pu?etas. Que os den, dice. Y se mete en el hotel. Seguimos camino Javier y yo, risue?os y cargados con bolsas llenas de libros. Bolsas grandes, azules, con el emblema de la RAE. Cada uno de nosotros lleva una en cada mano. As? cruzamos la parte alta de la calle Carretas, camino de la Plaza Mayor.?

Imaginen ?visualicen, como se dice ahora? la escena.?Capital de Espa?a. Dos se?ores acad?micos con chaqueta y corbata, cargados con libros, hablando de sus cosas. Del pret?rito pluscuamperfecto, por ejemplo. En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autob?s. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de pl?stico, y yo apostar?a el brazo incorrupto de don Ram?n Men?ndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. En ?sas, cuando pasamos a su altura, el apache del vaso, con talante agresivo y muy mala leche, nos grita: ??Abajo el Pep?!? ?Abajo el Pep?!?. Y cuando, estupefactos, nos volvemos a mirarlo, a?ade, casi escupiendo: ??Cabrones!?.?

Me paro instintivamente. No doy cr?dito. ??Pep?, cabrones!?,?repite el indio guaran?, o de donde sea, con odio indescriptible. Durante tres segundos observo su cara desencajada, considerando la posibilidad de dejar las bolsas en el suelo y tirarle un viaje. Compr?ndanme: viejos reflejos de otros tiempos. Pero el sentido com?n y los a?os terminan por hacerte asquerosamente razonable. Tengo cincuenta y siete tacos de almanaque, concluyo, voy vestido con traje y corbata y llevo zapatos con suela lisa de material. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello. Adem?s tiene un colega, aunque nosotros somos dos. Podr?a, quiz?s, endi?arle al subnormal con las llaves en el careto y luego ver qu? pasa con el otro; pero acabara la cosa como acabara ?seguramente, mal para Mar?as y para m?, incluso en el mejor de los casos, con todo a favor, hay cosas que ya no pueden hacerse. No aqu?, desde luego. No en este pa?s miserable. Imaginen los titulares de los peri?dicos al d?a siguiente:??El chulo de P?rez-Reverte y el macarra de Mar?as se dan de hostias en la calle con unos inmigrantes?. ?Xenofobia en la RAE.? ?Dos prepotentes acad?micos racistas, machistas y fascistas apalean salvajemente a dos inmigrantes.??Aunque a?n podr?a ser peor, claro:??Mar?as y Reverte, apaleados, apu?alados e incluso sodomizados por dos indefensos inmigrantes?.?

Mar?as parece compartir tales conclusiones, pues sigue?caminando. A envain?rsela tocan. Lo alcanzo, resignado, y llegamos a la Plaza Mayor rumiando el asunto. ?Es curioso ?dice pensativo?. A m? t?o, republicano de toda la vida, lo insultaban por la calle, durante la Rep?blica, por llevar corbata.? Yo voy callado, trag?ndome a?n la adrenalina. Qui?n va a respetar nada en esta Espa?a de mierda, me digo. Cualquier analfabeto que llegue y vea el panorama, que oiga a los pol?ticos arrojarse basura unos a otros, que observe la facilidad con la que aqu? se calumnia, se apalea, se atizan rencores sociales e hist?ricos, tiene a la fuerza que contagiarse del ambiente. Del discurso b?rbaro y elemental que sustituye a todo razonamiento inteligente. De la demagogia infame, la ruindad, el oportunismo y la mala ?ndole de la vil gentuza que nos gobierna y nos envenena. ?sta es casa franca, donde todo vale. Donde todos tenemos derecho a todo. Cualquier reci?n llegado aprende en seguida que tiene garantizada la impunidad absoluta. Y pobre de quien le llame la atenci?n, o le ponga la mano encima. O tan siquiera se defienda.?

As? que ya saben, se?oras y caballeros. Ojito con las corbatas?y con todo lo dem?s cuando salgan de la RAE, o de donde salgan. Nos esperan a?os interesantes. Tiempos de gloria.


Tags: Arturo Pérez-Reverte, Los fascistas llevan corb

Publicado por carmenlobo @ 11:49  | P?rez-Reverte, Arturo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios