Mi?rcoles, 23 de abril de 2008

Lo que no es reciclable

BIT?CORA DE GIOCONDA BELLI


Ayer sal? de Madrid al medio d?a y tom? en Par?s el avi?n de Air France para Los ?ngeles. Ocupaba el asiento de pasillo en la fila del medio de la aeronave. Junto a m? viajaba una mujer de unos treinta a?os y junto a ella, su padre, un hombre ya mayor que, dada su apariencia y los cuidados de ella, parec?a estar delicado de salud. Era un hombre alto, grande. Debi? haber sido muy guapo en su juventud. A?n en la vejez ten?a la majestuosidad de un ?rbol frondoso a punta de ser talado. Su pelo era muy blanco y sus manos largas.

Un vuelo de diez horas es largo y permite observar peque?os detalles. Me conmovi? la solicitud de la hija por el padre y la tierna manera con que ?l se dejaba cuidar y de vez en cuando le agradec?a a la hija su atenta vigilancia, pas?ndole la mano por el pelo o acarici?ndole una mejilla mientras la miraba con dulzura.

Pens? mucho en el amor, inm?vil como estaba en la entra?a de aquel aparato a m?s de 32,000 pies de altura. Pens? en cuan importante es el amor de los hijos por los padres y record? un bell?simo cuento para ni?os cuyo nombre se me escapa. El cuento, ilustrado, empieza con la madre cargando a un beb? en brazos sentada en una silla mecedora, recorre la vida del beb? mientras crece, se hace adulto, se casa, hasta que, en la ?ltima p?gina, es el ni?o hecho hombre quien termina cargando a la mam? ancianita sobre la misma mecedora.

El ciclo de la vida nos lleva a terminar cuidando de quienes nos cuidaron. As? ha sido y as?, a mi juicio, deb?a seguir siendo pues los servicios profesionales no logran suplir ese amor filial, familiar, que para los viejos especialmente, representa la diferencia entre la vejez con dignidad y el descarte.

La tendencia moderna, en las sociedades desarrolladas hoy en d?a tiende cada vez m?s, desafortunadamente, a esto ?ltimo.

Hace unos meses o? un programa de radio sobre una viejecita en un asilo de ancianos en Inglaterra que pas? dieciocho a?os internada sin que nadie jam?s llegara a visitarla. En Estados Unidos han inventado robots en forma de perros y gatos que son programados especialmente para hacerles compa??a a los ancianos que sufren, con mayor o menor severidad, el abandono de los suyos.

A los viejos en muchos pa?ses simplemente se les deposita en casas de retiro y se les deja all? cual si fueran objetos descartables, especie de electrodom?sticos o pianos rotos que ya estorban en la casa y se sacan de la vida de las familias como objetos desechables.

En estos d?as se asiste en Nicaragua a un drama alrededor de la basura. Es un drama pol?tico, ciertamente, pues no puede uno dejar de preguntarse si la motivaci?n no es la de hostilizar al Alcalde Marenco y castigar su independencia de criterios, pero hay otro elemento: la lucha de los pepenadores por lo que es reciclable, lo que puede extraerse de la basura para venderse y sacar de ese ingrato oficio un medio de sustento.

Parad?jicamente, la vida humana no es reciclable. Se va perdiendo y esa p?rdida es irreparable y su punto final es la muerte. Lo m?s cercano al reciclaje en las vidas humanas es la memoria que queda en los dem?s sobre lo que fue quien nos deja, los dones que transmiti? a otros en el curso de su vida ?til: el amor que entreg?, los mimos, los cuidos, las lecciones valiosas de la experiencia. Somos lo que somos porque otros nos legaron la mirada que posamos sobre el mundo y las palabras con que describimos y contamos nuestro paso por ?ste. Es as? que el valor social de los ancianos es un valor ya entregado. Quiz?s por eso sean pocos quienes luchan por conservarlos cerca cuando no tienen ya m?s que dar y se convierten en carga. Y la iron?a es que en las sociedades m?s pobres, la misma pobreza evita ese descarte cruel que se observa en las sociedades m?s ricas. Se vive con los viejos hasta que consumen sus fr?giles existencias, si bien a menudo los viejos transcurren sus ?ltimos d?as benignamente abandonados al despojo de sus recuerdos.

Mi compa?era de viaje me hizo reflexionar sobre la importancia de la ternura para con los ancianos. En estos d?as en que se discute sobre basura, pensemos en no tratar como basura a aquellos a quienes tanto debemos. Cuidemos a nuestros viejitos.

Por estar en Espa?a me perd? el homenaje a Don Josecito Cuadra Vega en sus 94 abriles, pero fue un acto de amor de los artistas nacionales convocados por Carlos Mej?a Godoy. Un acto tan hermoso y dulce como el que inici? mis reflexiones y me uno desde aqu? en felicitar a Josecito, el viejito m?s joven de Managua.

Marzo 16, 2008

http://www.elnuevodiario.com.ni/blog/articulo/79


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Publicado por carmenlobo @ 9:52  | Literatura
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