Martes, 25 de marzo de 2008
HABLA LA EX CANDIDATA A VICEPRESIDENTE DE INGRID BETANCOURT

Clara Rojas: "Emmanuel es el hijo de la gran tragedia colombiana"

Rehén de las FARC durante casi 6 años, trata de preservar su intimidad y la de su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio. Rojas cuenta cómo fue su embarazo, el parto, y dijo que no tuvo una "relación" con el padre del niño.

Clarin ( Argentina) Jueves 20 de Marzo 2008 

ELEGANTE. CLARA ROJAS LLEGO A BUENOS AIRES EL DOMINGO Y SE REUNIO EL LUNES CON LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER, EN LA CASA ROSADA.

Delgada al extremo, elegante y cálida, Clara Rojas no elude respuestas. Aun cuando se escuda en el derecho a su intimidad, y en el derecho a que Emmanuel -su hijo nacido en cautiverio- tenga una vida normal, repasa ante Clarín cada instante de un drama con final feliz, que la tuvo 6 años confinada en la selva, como rehén de la guerrilla de las FARC. "Sí, Emmanuel es el hijo de la gran tragedia colombiana", dice. A lo largo de la extensa entrevista, habló de su embarazo, el parto en la selva, su relación con Ingrid Betancourt, los rehenes y las FARC.

- ¿Cómo era un día en la selva?

-Es difícil porque es una rutina muy monótona. Hay dos tipos de actividades y entre eso se mueven. Si nos están persiguiendo, te levantas muy temprano, te vistes y sales. Uno duerme casi vestido todo el tiempo. Es ponerse las botas, asearse un poco y empieza la caminata, todo el día. De modo que si uno está caminando entre la selva o lo llevan en lanchas o lo que sea, hay caminata y movimiento y eso lo absorbe.

-Había acción...

-Pero es la misma. Finalmente es el cansancio lo que lo absorbe a uno, el sudor. Eso es muy pesado. Y llegar, a donde uno llegue, y arreglar cómo se va a acomodar y dormir. Esos son muchos días y muchos momentos. Me preguntaban cuántas veces me había trasladado y yo no sabía, son tantas que perdí la cuenta. Hay otro tipo de vivencias, cuando uno permanece en un mismo lugar por mucho tiempo. Por mucho tiempo es meses, tampoco es que estuve los seis años en el mismo sitio. Tú llegas y organizan el lugar, desmalezan la zona. Y es en esos momentos cuando se está tranquilo en un sitio, que se levanta uno muy temprano, trata de escuchar la radio para oír las noticias, asearse, hay tiempo para rezar. Cuando tuve oportunidad de leer lo hice, escasamente hubo libros. En la época de mi niño, él me absorbía todo el tiempo.

-¿Cómo era moverse cuando nació Emmanuel?

-Era fuerte y me permitía abstraerme de lo que estaba viviendo. Yo estaba viviendo lo normal: levantarse por el tetero, cambiar pañales. Era muy duro porque no teníamos los elementos que uno tiene aquí. Entonces había que, primero, bordar con las sábanas los pañales. Además, hay que lavarlos varias veces al día porque no hay pañales desechables.

-¿Cómo había sido el embarazo?

-El embarazo fue normal, yo he tenido buena salud. Aunque en los primeros meses nos trasladaron de un sitio a otro. Lo duro es cuando sientes el atosigamiento militar, cuando estás con otras personas que están enfermas y tú tienes que verte aprontado porque está la presión militar y la de los propios guerrilleros con su armamento. Esas vivencias hacen que el embarazo sea difícil.

-¿Usted estuvo de acuerdo en separarse del niño?

-Yo quería que le prestaran asistencia médica porque él lo requería. No me podía negar, porque al no tener los recursos en la selva, si le pasa algo, podía morir. Fue una decisión difícil, pero guardaba la esperanza de que como había hecho la petición de que entregaran a mi hijo a la Cruz Roja, lo hicieran.

-¿Planteó la posibilidad de que lo entregaran a su madre?

-Sí, pero no lo hicieron. Me dejaron entrever esa posibilidad, así que acepté la separación y me dijeron que sólo iba a separarme de él por 15 días. Digamos que hice "de tripas corazón". Pero con el paso de los años es muy duro. Y a pesar de que me decían que el niño estaba bien, lo real era que no estaba bien.

-¿Cómo fue el parto?

-Muy traumático. Fue duro además el esfuerzo por recuperarme porque quedé muy débil. Estaba bajo el efecto de una droga muy fuerte: había perdido mucho peso y mucha sangre y si no me ponía las pilas tenía peligro de morir. Fueron 30 ó 40 días, muy duros. Tomé conciencia de que necesitaba volver a comer, de reincorporarme pronto para poder alzar a mi niño.

-¿No le dio pecho?

-No podía. No me bajaba la leche y tampoco era bueno por la droga que me estaban dando...

-¿Qué sintió al descubrir que estaba embarazada?

-Es un sentimiento difícil porque, por un lado, quería tener un hijo pero no lo quería tener en la selva, por supuesto. Y me embargó una infinita angustia porque decía "Ay, Dios mío, ¿por qué me tocó aquí?". Es una situación muy dura, pues yo soy una mujer muy citadina. Esperaba como cualquiera tener un niño en una clínica, con asistencia. Me imaginaba poder hacerle seguimiento a través de ecografías...

-¿Cómo es la relación con él?

-Pues yo creo que maravillosa. Me llama mamá, mamita, me lo dice todo el día, ando de lo más dichosa. Pero hay cosas que me preocupan, como el hecho de estar tan expuesta a los medios. Yo lo que quiero para él es que sea un muchacho normal. Que todas estas cosas ni lo absorban ni lo enturbien, ¿me explico?

-¿Cómo fue la primera noche con él, ya en libertad?

-Me quedaba mirándolo, como aterrada porque estaba muy grande para lo que yo había visto. Y es una responsabilidad enorme, yo soy papá y mamá de mi hijo. Tengo apoyo de mi familia pero el mayor esfuerzo es mío.

-¿Ha preguntado por el padre?

-Todavía no, porque no está en edad de preguntar (va a cumplir 4 años en abril). Me imagino que en un momento lo hará y Dios me iluminará, ¿no?

-Y ¿qué cree que le va a decir?

-No sé, le pido que me ilumine porque no es fácil. Incluso cuando veo que los medios repiten las mismas cosas me preocupa, hay partes de la situación que…

-Clara, Ud. no habla del tema y la única versión es la del periodista Botero, que dice que Emmanuel es hijo de una relación consentida con un guerrillero...

-¡Pero es que nunca mantuve ninguna relación ni he hablado de eso! Entonces ¿de dónde infieren eso?. Yo dije que en lo general él tenía razón, pero nunca había dado ningún detalle.

-¿Y cuál es esa verdad?

-Tengo derecho a mi privacidad, como mi hijo, porque también lo hago pensando en él. Lo que quiero es que mi hijo no tenga dudas pero tampoco temores, que lleve una vida normal.

- Es por esa versión que todos ven a Emmanuel como "el hijo de la gran tragedia colombiana".

-Bueno, y por supuesto lo es. Lo es porque yo soy una mujer secuestrada, fui una mujer secuestrada. En ese marco, lo entiendo. Pero de ahí a ahondar más, he tratado de poner un límite a mi vida privada, quiero mantenerlo.

-¿Cómo toma el hecho de ser una persona pública?

-Lo quiero asumir con la mayor responsabilidad posible. Quiero compartir una experiencia positiva que tuve a través de este dolor, mostrar la necesidad de que la gente persevere en su deseo de vivir en la circunstancia en que esté. Es el mensaje que quiero enviar.

-Uno esperaba también un mensaje más político.

-El secuestro es un tema de vida sea cual sea la ideología, y hay una cosa en la que todos los hombres del mundo debemos estar de acuerdo y es salvar la vida. Eso está por encima de cualquier corriente política. No me he querido sentar a polemizar, trato de conciliar e invitar a la gente a la reflexión y al diálogo para encontrar una salida lo antes posible.

-Lo que se está reclamando en Colombia es una solución política a un drama humanitario. ¿Cuál es su posición sobre eso?

-Entiendo esa situación y como no le ví solución política (se demoraron tanto en ponerse de acuerdo para liberarnos por la vía política) es que entendí que si no se sensibiliza desde el punto de vista netamente humano, ¿cómo se llega a la gente?

-¿Cambió su visión política de las FARC con respecto de la que tenía antes del secuestro?

-Claro, finalmente, no veo nada, que es lo que más me duele. Tengo un dolor de patria, porque no les veo horizonte, no les veo norte, no veo que tengan un discurso político para presentarse como alternativa.

-¿Se arrepiente de haberse quedado con Ingrid?

-Uno no puede "llorar sobre la leche derramada", pero por supuesto estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Mi solidaridad con Ingrid fue acompañarla en una situación de riesgo. En eso fallé, porque no pensé, y tampoco ella, que fuéramos objetivo militar.

-Se dice que pelearon luego de un intento de fuga. ¿Es así?

-No, yo pienso que en una situación tan dramática no hay lugar a peleas. Hay diferencias, en la vida diaria, en la amistad, pero son simples frente a un drama tan grave. Lo que pasa es que nos separaron. Y yo estaba muy pendiente de mi niño, estaba muy centrada en él porque era imperativo, entiendes. Yo le deseo a Ingrid lo mejor…

-¿Se imagina abrazada con ella?

-Claro, por supuesto, no tengo ningún problema con ella.

-¿Y en campaña otra vez?

-No sé, porque no estoy pensando en hacer política. Me interesan las cosas de mi país, me duelen, quiero que se resuelvan. En la medida en que ayude a la liberación de la gente, lo hago. Ahora veo las cosas de otra manera y quisiera acomodarme un tiempo.

-¿Cómo le cayó la muerte de Raúl Reyes? ¿Lo conocía?

-Digamos que no me la esperaba. No lo conocí. Creo que su muerte desmitifica a las FARC como invulnerables, ellos también han tenido golpes duros. La gente llega un momento en que piensa que no se puede hacer nada y me parece que se derrumbó un mito. Eso, de alguna manera los va a llevar a negociar.

-¿Cree que ésto, en vez de retrasar, acelera el proceso de liberación de rehenes?

-De algún modo los está llevando a un punto que tienen que resolver: o siguen por el mismo camino, y entonces es posible que muchos más mueran, o buscan una salida, una alternativa.

Tags: Clara ROjas

Publicado por carmenlobo @ 9:45  | ART
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