Jueves, 24 de enero de 2008
SEGUNDO ANUNCIO
Rodrigo Verdugo

Se conectan mangueras al cuerpo para tragar agua de mar d?a y noche
Y as? enloquecidos partir a la guerra que hay entre derrumbes y desdoblamientos
Son de la familia del hombre que alimentaba embriones astrales con tinta
Sus ecos llevan alcohol a la estrella, convierten en piedra p?mez los cruceros.
Los est?n urdiendo desde lejos, por eso sienten la angustia que rodea al rayo
Llevan tierra a los espejos para ver si ella es la medida de la resurrecci?n
Est?n preparando un largo festejo, como vidrios que buscan una fibra oblicua
Nada pueden contra ellos ni los exorcismos marinos que ahora bajan por las ventanas
Ni esa arena invisible donde permanecen las ataduras.
Se van hiriendo y esas cicatrices van diferenciando esos enarbolados contactos
Que hay entre la luz y el aire
Nos hacen lejano el cuerpo, cercana la inc?gnita de la que brotan las aguas
Ponen la nube trepadora al lado del instrumento espumoso
Ahora dicen: ?Enjaularemos la sangre, no sin antes preguntarle
Si cielo o mar a la huella?, es que tantos resplandores nos han sido vedados,
Desde que las puertas volaron en busca del d?a,
Desde que el agua tiene la muerte en alto
Refulge como nunca el hilo que detuvo al diluvio
Y ellos partieron en busca de emblemas para la tierra
La seca estrella puso cuerpos acalambrados en el camino.
Los est?n urdiendo desde lejos y avanzan y avanzan
Encierran fuego en las estrellas para hacer re?ir a las aves
Son reclamados como esas banderas o seres sin cabeza que hacen piar la imantaci?n
Aunque todo parezca perfecto fijo e indisoluble
Todas las tardes raspan sangre seca de p?jaro por el bien de todas las estructuras.
Partieron en busca de emblemas para la tierra, de ese arraigo titilante que esta en v?as
De ser un internado de cisnes mort?feros donde se entra a darse esos roces enrejados
Que hay entre los espermatozoides y el anticristo
Seres turnios hacen maderos a la orilla del camino
Se ajustaron los astros a un hilo de sangre.
?Qu? har?n esta noche que los estoy mirando?
Tendr?n una muerte con contornos de aire o agrandaran el anillo
O conseguir?n un cadalso gl?teo, o solo esperaran el d?a, porque siempre en el d?a
Tendr?n la edad de los ?rboles, y dicen: ?A partir de este rayo cada herida tendr?
La edad de los ?rboles? por eso nosotros bebemos y nos alumbramos
Pero aguas y luces se abstienen de nuestra postrera desnudez.
Todo esto ya no esta ni siquiera en la larvada oscuridad de quien ha cerrado
Todas las puertas, y esperado que los vidrios muestren aires sucesores.
Tocamos el dolor de los animales en los abismos nuevos
Despu?s el cielo solo reflejo nuestra afinidad con las piedras.


Tags: Rodrigo Verdugo

Publicado por carmenlobo @ 11:38  | Literatura
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