Martes, 22 de enero de 2008
Cioran
Francisco Umbral


Recuerdo que nos vendieron a Cioran, hace a?os, como una especie de Nietzsche de dise?o, como un manjar no apto para golosos, como un rumano desesperado y suicida que predicaba la muerte todos los d?as en un franc?s brillante, barroco, amonedado de frases, paradojas, sentencias e iron?as. A m? tambi?n me fascin? Cioran.


La tentaci?n de existir y todo eso. Esa manera de decir las cosas del rev?s. Luego descubr? que Cioran escrib?a siempre el mismo libro de aforismos, sin preocuparse de estructurar nada, y me cans? un poco de tanta belleza, que al final estraga y hast?a si no contiene m?s elemento tr?gico que el puramente ret?rico. Cioran dec?a que no a la vida, pero lo dec?a tan bien que su negaci?n se convert?a en una afirmaci?n de vida, en una prosa exaltante que nos llenaba de amor por la palabra, y en consecuencia por todo lo que las palabras nombran. Al final, el pensamiento negativo de Cioran result? un pensamiento d?bil, porque ?l no se suicid? nunca y ha muerto de viejo. Siempre volveremos a Cioran como a uno de los grandes anarcoindividualistas de este siglo, pero Cioran tiene un aspecto ?comercial?, digamos, que le hace muy representativo de nuestro tiempo. Cioran, a fin de cuentas, especul? con la Nada, la Muerte, el Suicidio, las grandes may?sculas de siempre, vendi? todo eso muy bien y aqu? no ha pasado nada.
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Es lo que a su manera, con un lenguaje mucho m?s ratonero, vienen haciendo los grandes pol?ticos y otros muchos escritores que no son Cioran. El que anuncia y denuncia cat?strofes, como ahora Felipe Gonz?lez (?conjuras?), lo hace con tanta brillantez, tantas ganas de seguir, que no le vemos nada asustado por esas conspiraciones de sombra que rondan el tanatorio monclovita. El intelectual, el pol?tico y el escritor de esta postmodernidad milenarista viven de anunciarnos la guerra de los mundos, el terror amarillo, los fundamentalismos medievales, que vuelven, el viejo fascismo espa?ol, que ya mueve banderas entre los genoveses del PP. El profeta vive de vender cat?strofes, que a la gente le gustan. Cioran tambi?n ve?a conjuras contra la vida en todos los caf?s de Par?s y Bucarest. Las denuncias y amenazas de Felipe Gonz?lez no tienen mayor credibilidad que el terribilismo l?rico de Cioran. Puesto que el hundimiento del Titanic es inminente, que siga tocando la orquesta. Samuel Beckett, Ionesco, Sartre, muchos profetas del milenio ha tenido este siglo, y entre todos han hecho nuestra gran literatura, mayormente en franc?s, que siempre acojona m?s. El terror es un estilo literario en la palabra de algunos estilistas. La conjura antidemocr?tica es un estilo literario en el discurso cada vez m?s confuso de Gonz?lez. Luego, ni los fil?sofos se matan ni los pol?ticos se van, sino que se retiran a la c?pula de un Banco o a remar contra el viento. Hay una inflaci?n de cat?strofes en la ret?rica del siglo XX (cada siglo tiene la suya).
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Que viene el fascismo, que viene la derecha, que vienen los bosnios, como antes los rusos, los chinos, los marcianos o los criptonitas. Es la manera que tiene de acotar su terreno un pol?tico acabado, como Glez. Como en otro tiempo Hitler denunciando la plaga jud?a. Clinton sigue apelando al enemigo c?smico, ahora en abstracto. Cioran, huido del terror de su pa?s, tambi?n ve?a fantasmas en el acogedor y perfumado Par?s. Sencillamente, estaba acotando su terreno de escritor, su g?nero. Glez. es el tremante matutino de las conspiraciones antidemocr?ticas. Est? asimismo acotando su menguado terreno de presidente, mientras do?a Carmen se va llevando los muebles por la puerta de atr?s.
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Publicado en Los placeres y los d?as ("El Mundo", 23 de junio de 1995)

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Publicado por carmenlobo @ 12:29  | Literatura
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