Martes, 15 de enero de 2008
SOLO POR AMOR
Cuentos para pensar
Jorge Bucay




Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un solo carril, el m?o.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro.
De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura... y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un d?a mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma direcci?n.
Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.
Ella tambi?n me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonr?o... y me sonr?e.
Un momento despu?s ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la pr?xima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la pr?xima ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a trav?s de la ventana.
Parece tan encantada conmigo como yo con ella.
Le digo por se?as lo mucho que ella me agrada.
Me contesta por se?as. No s? si significan lo mismo que las m?as, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedar?a un largo rato mir?ndola y dej?ndome mirar, pero s? que mi camino contin?a...
Me digo que m?s adelante en el camino, habr? seguramente una puerta y quiz?s pueda yo cruzar a encontrarme con ella.
Nada da m?s certeza que el deseo, as? que me apuro por encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco m?s adelante la puerta aparece.
All? est? del otro lado, mi ahora deseada y amada compa?era, esperando, esper?ndome.
Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una se?a como llam?ndome. Es todo lo que necesito.
Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre m? mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada.
Empujo.
No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podr?a poner ni un dedo all?...
No hay espacio para pasar con mi oreja, as? que, tomo una decisi?n...
(Porque mi amada est? all?, y me espera...).
(Porque es la mujer que siempre so?? y me llama...)
... Saco una navaja de mi bolsillo y de un s?lo tajo r?pido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y tengo ?xito, mi cabeza consigue pasar...
Pero despu?s de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado.
La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan...
Ya nada me importa, as? que...
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envi?n y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posici?n tal que no puedo atravezar la puerta...
Ya casi... casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo.
No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta, no pasan mis dos pies...
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atr?s... As? que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.


Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.


Le digo:


- Aqu? estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te mir?, me enamor?. He pagado todos los costos por ti... Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios... val?an la pena si eran para encontrarse contigo... para poder seguir juntos... juntos para siempre...


Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:


- As? no, as? no quiero... A m? me gustabas cuando estabas entero.

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Publicado por carmenlobo @ 12:54  | Psico - Filo
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