Lunes, 14 de enero de 2008
OBSTACULOS -
Cuentos para pensar
Jorge Bucay


Este texto que reproduzco aqu? no es en realidad un cuento, sino m?s bien una meditaci?n guiada, dise?ada en forma de ensue?o dirigido, para explorar las verdaderas razones de algunos de nuestros fracasos.


Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los ?rboles, en los p?jaros, en las piedras.
En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.
Agudizo la mirada para distinguirla bien.
Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber c?mo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo.
Todas mis metas, mis objetivos y mis logros.
Mis ambiciones y mis sue?os est?n en esa ciudad.
Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que m?s me gustar?a ser, aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicion?, aquello que ser?a el mayor de mis ?xitos.
Me imagino que todo eso est? en esa ciudad.
Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella.
A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba.
Me canso un poco, pero no importa.
Sigo.
Diviso una sombra negra, m?s adelante, en el camino.
Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.
Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse f?cilmente.
De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto...
Consigo pasarla.
Me repongo y sigo caminando.
Unos metros m?s adelante, aparece otra zanja.
Vuelvo a tomar carrera y tambi?n la salto.
Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado.

Me sorprende un abismo que detiene mi camino.
Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas.
Me doy cuenta de que est? all? para construir un puente.
Nunca he sido h?bil con mis manos.
... Pienso en renunciar.
Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente.
Pasan horas, o d?as, o meses.
El puente est? hecho.
Emocionado, lo cruzo.
Y al llegar al otro lado... descubro el muro.
Un gigantesco muro fr?o y h?medo rodea la ciudad de mis sue?os...
Me siento abatido...
Busco la manera de esquivarlo.
No hay caso.
debo escalarlo.
La ciudad est? tan cerca...
No dejar? que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar.
Descanso unos minutos y tomo aire...
De pronto veo,
a un costado del camino,
un ni?o que me mira como si me conociera.
Me sonr?e con complicidad.
Me recuerda a m? mismo... cuando era ni?o.
Quiz?s por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:


- ?Por qu? tantos obst?culos entre mi objetivo y yo?


El ni?o se encoge de hombros y me contesta:


- ?Por qu? me lo preguntas a m??


Los obst?culos no estaban antes de que t? llegaras...


Los obst?culos los trajiste t?.

Tags: jorge Bucay

Publicado por carmenlobo @ 10:10  | Psico - Filo
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