Martes, 08 de enero de 2008
Salvar lo viejo
Francisco Umbral
Publicado en Los madriles ("El Pa?s", 15 de agosto de 1987)


En El tiempo recobrado, Marcel Proust, cuando llega a uno de los viejos palacios habituales de sus fiestas y amistades de juventud, lo encuentra igual por fuera (ha pasado una guerra), pero, en el interior de la casa, Proust se convierte en una especie de Kafka anticipado: se pierde en un mundo de oficinas y despachos, de empleados que van y vienen. Quiere decirse que lo que en Par?s empezaba a hacerse en los a?os veinte (salvar lo viejo, o al menos su fachada), en Madrid comienza a hacerse ahora, cuando ya se han llevado por delante toda la Castellana. Cerca de 20 empresas se dedican a la rehabilitaci?n y venta de edificios, con ganancias de hasta el 30 por ciento. El Madrid de los Austrias, los barrios de Arg?elles y Alfonso XII, son los que m?s tientan a las inmobiliarias. Francisco Nieva, Jaime Ch?varri y tantos amigos viven hoy en pisos del viejo Madrid que han comprado y "reciclado" ellos mismos. La gente con menos imaginaci?n que estos artistas, le encarga el trabajo sucio (y el trabajo bello) a una empresa especializada. Pero no es el po?tico / hist?rico af?n de salvar lo viejo, lo antiguo, lo venerable, el que va a mantener m?s o menos intacto el rostro plata y verde de Madrid, sino el mero negocio. Hay como una imposibilidad de hacer obra nueva, ante la escasez del suelo, y entonces ha nacido este negocio de salvar / utilizar lo viejo. Es la ya aburrida broma de la vida: los Templarios no luchaban por una causa m?stico / po?tica, sino por el bot?n. El rom?nico nace de la guerra y el g?tico de la religi?n. El Renacimiento es la gran campa?a publicitaria de la Iglesia. El Madrid de los Austrias no lo salva la cultura, sino la especulaci?n. Los mayores y mejores inventos para la paz se hacen durante una guerra. La Castellana tradicional, los bulevares y tantas otras cosas de un Madrid circular en s? mismo, y consciente de su c?rculo, han ido borr?ndose mientras pasaban, indiferentes, los Ayuntamientos. Albert Camus sab?a que la belleza es lo que resta de esa cosa ilegible que es la Historia. S?, la belleza se salva siempre, pero ir?nicamente, como ahora entre nosotros, por caminos que no son los suyos. Madrid siempre fue ir?nico.
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Tags: Francisco Umbral

Publicado por carmenlobo @ 11:49  | Literatura
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