Jueves, 06 de diciembre de 2007
In?s Arredondo
(M?xico, 1928-1989)
R?o Subterr?neo (fragmento)


" Hay que contenerse. Ser consciente, perfectamente l?cidos, dar a los hechos, los sentimientos y los pensamientos la forma adecuada, no dejarse arrastrar por ellos, como se hace com?nmente. Sergio me hablaba de eso en sus cartas, desde Europa, antes de regresar, y entonces era nada m?s la necesidad de ajustarlo todo a proporciones humanas, porque la desmesura es siempre m?s poderosa que el hombre; era una disciplina personal, casi un juego, pero cuando me habl? de su angustia, de que se le met?a en el pecho y no lo dejaba pensar, ni respirar, porque lo iba invadiendo, poseyendo desde esa herida primera que es igual a un cuchillo helado en un costado del pecho, comprend? que a eso deb?a aplicarse todo lo que sobre la importancia de la forma me hab?a ense?ado, y as? entre los dos buscamos las palabras tibias que calientan la herida, y nos prohibimos cualquier expresi?n desacompasada, porque el primer grito dejar?a en libertad a la fiera. (...) Recoge su furia en las altas monta?as, se llena de ira en las tormentas, en las nieves que nunca ve, que no son ?l, lo engendran viento y aguas, nace en barrancos y no tiene memoria de su nacimiento. La paz de un estuario, de un majestuoso transcurrir hacia la profundidad est?tica. No balbucir m?s, no gritar, cantar por un momento antes de entrar en la inmensidad, en el eterno canto, en el ritmo acompasado y eterno. Ir perdiendo por las orillas el furor del origen, calmarse junto a los ?lamos callados, al lamer la tierra firme, y dejarla, apenas habi?ndola tocado, para lograr el canto ?ltimo, el susurro imponente del ?ltimo momento, cuando el sol sea un igual, el enemigo apaciguado del agua inmensa que se rige a s? misma. Desconfiado, ce?udo consigo mismo, enemigo de todo, se entrega al fin, en paz y peque?o, reducido a su propia dimensi?n, a la muerte. Apenas aprendi? a morir matando, sin raz?n, para alcanzar conciencia de s? mismo, en instantes apenas anteriores al desprenderse de su origen, de la historia que no recuerda, apaciblemente poderoso antes de entregarse, tranquilo y enorme, ensanchado, imponente ante el mar que no lo espera, que indiferente murmura y lo engulle sin piedad. Aguas, simples aguas, turbias y limpias, resacas rencorosas y remansos trasl?cidos, sol y viento, piedras mansas en el fondo, semejantes a reba?os, destrucci?n, cr?menes, pozos quietos, riberas f?rtiles, flores, p?jaros y tormentas, fuerza, furia y contemplaci?n. No salgas de tu ciudad. No vengas al pa?s de los r?os. Nunca vuelvas a pensar en nosotros, ni en la locura. Y jam?s se te ocurra dirigirnos un poco de amor. "



Tags: Inés Arredondo

Publicado por carmenlobo @ 11:36  | Literatura
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