Jueves, 11 de octubre de 2007
Melbourne, Australia
Paulo COelho

Subo al escenario con la aprensi?n de siempre. Un escritor local, me presenta y comienza a hacerme preguntas. Antes de que pueda concluir mi raciocinio, ya me interrumpe haci?ndome una nueva pregunta. Cuando respondo, comenta algo del tipo ?esta respuesta no ha sido muy clara, que digamos?. Cinco minutos despu?s, se percibe un malestar entre el p?blico. Recuerdo a Confucio, y hago lo ?nico que se puede hacer en tal circunstancia:

-?Te gusta lo que escribo? ? le pregunto.

-Eso ahora es irrelevante ?responde. ?Adem?s, soy yo quien hace las preguntas.

-Es muy relevante, ya lo creo. No me est?s dejando terminar mis argumentos. Confucio dijo: ?Siempre que sea posible, debes ser claro?. Vamos a seguir este consejo y dejar las cosas claras: ?A ti te gusta lo que escribo?

-No, no me gusta. S?lo le? dos libros, y los encontr? p?simos.

-De acuerdo. Ahora podemos continuar.

Los campos estaban definidos. El p?blico se relaja, el ambiente se carga de electricidad, la entrevista se transforma en un verdadero debate, y todos ? incluido el escritor - terminan satisfechos con el resultado.

Publicado por carmenlobo @ 11:16  | Literatura
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