Mi?rcoles, 10 de octubre de 2007

Paulo Coelho
El Serm?n de un religioso peruano



En mi libro El Alquimista, el joven pastor Santiago se encuentra de repente con un anciano en una plaza. Est? buscando un tesoro, pero no sabe c?mo llegar hasta ?l. El anciano se decide a iniciar la conversaci?n:

-?Cu?ntas ovejas tienes?

-Las suficientes ?responde Santiago.

-Entonces estamos ante un problema. No puedo ayudarte mientras t? consideres que tienes las ovejas suficientes.

Bas?ndose en este trecho, el padre peruano Clemente Sobrado public? un interesante pensamiento del que transcribo a continuaci?n algunos trechos:

Uno de los mayores problemas que todos arrastramos es que ?tenemos suficientes ovejas?. Todos tenemos demasiadas razones para no cambiar. Todos tenemos demasiadas seguridades para esperar que alguien venga a proponernos algo nuevo.

Al menos, todos debi?ramos caer en la sospecha de que no lo tenemos todo, ni somos todo lo que pudi?ramos ser.

Es posible que todos estemos ante un grave problema. Y no se trata de que no queramos ayudarnos los unos a otros. Yo estoy convencido de que todos tenemos mucha capacidad de ayuda. Y de que todos pudi?ramos hacer mucho los unos por los otros. Pienso que la verdadera dificultad est? en que precisamente la gente no se deja ayudar.

Ese es el verdadero obst?culo para cualquier ayuda. Y no se dejan ayudar ?porque tienen ovejas suficientes?. Est?n demasiado satisfechos.

Casi todos somos as?: tenemos demasiadas cosas y muy pocas aspiraciones, tenemos demasiadas ideas prefijadas a las que no queremos renunciar. Tenemos demasiados esquemas de vida hechos y no necesitamos que nadie nos venga a inquietar con consejos. Pensamos adem?s que ya hemos rezado suficiente, ya hemos ido bastante a misa, ya hemos comulgado mucho, ya hemos hecho mucha caridad, ya hemos le?do suficientes vidas de santos. Un amigo m?o, que un d?a vino a buscarme, me dijo de frente: ?la verdad es que no s? a qu? vengo. Porque mira, Clemente, yo creo que soy un buen cristiano?. No suelo hacerlo, pero aquel d?a, creo que me sent? inspirado y me levant? de inmediato dici?ndole: ?perd?name, flaco, pero yo tengo mucha gente que me espera porque no es ni suficientemente mala, ni suficientemente buena. Y t? no me necesitas. No eres: ni sufi! cientemente malo, para ser malo, ni suficientemente bueno, para ser bueno, ni suficientemente santo, para ser santo. Sencillamente eres un cristiano satisfecho. Y los cristianos satisfechos ya han renunciado a ser mejores. Otro d?a hablamos ?quieres?? Desde entonces, cuando me llama por tel?fono o me busca, siempre me dice: ?quiero que atiendas a un cristiano que es insuficiente en todo?.

Se?or: Reg?lanos un coraz?n insatisfecho. Reg?lanos un coraz?n donde broten esas preguntas esenciales que no queremos hacernos. Desinst?lanos de nuestras autosatisfacciones. Que sintamos el gusto por lo que tenemos, pero que eso no lo es todo. Que nos sintamos buenos, pues s?. Pero que nos preguntemos si no tendremos que ser mejores. Que, al menos, preguntemos. Porque, es posible, que t? tengas respuestas que nos abran horizontes que antes no ve?amos.





Publicado por carmenlobo @ 21:14  | Literatura
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