Viernes, 31 de agosto de 2007
Descripci?n de la mentira
Antonio Gamoneda [1975-1976]

(1977)



[...]
Las hortensias extendidas en otro tiempo decoran la estancia m?s arriba de mi cuerpo.He sentido el grito de los faisanes acorralados en las ramas de agosto.Un animal invisible roe las maderas que tambi?n est?n m?s all? de mis ojosy as? se aumenta la serenidad y prevalece el olor de la mostaza que fue derramada por mi madre.Yo convalezco en s?banas limpias que me preservan de los insectos y los cristales de mi infancia permiten la imposici?n de una luz que les antecede en muchos d?as desde que existi? la solemnidad y la pureza.En este espacio me he reunido con tu dulzura, la que traicionaste delante de mis ojos.Ahora eres obsequioso y pac?fico como el aceite que se reserva para los agonizantes;ahora me contienes con tus manos y me descubres todos los gestos de tu rostro menos los que deben ocultarse:tantas
veces pusiste la boca sobre las heridas, tantas te desdijiste como una liebre tenebrosa...Asediado por un azufre que no pod?as soportar en los alimentos,?tantas me recibiste en tu mirada y me participaste una escritura de carmines abrasados, tantas te desplomaste en mi existencia...! Fue una ?poca damnificada.T? invocabas al chamariz y hac?as que los ?rboles se inclinasen sobre nosotros en tardes inm?viles mientras la polic?a escrib?a nuestros nombres.Otros d?as cantabas pose?do por el alcohol y lo que rebosaba era azul sobre las mesas desgastadas por la lej?a.Una senda de aulagas conduc?a hasta tu casa donde siempre era invierno. ?Ah c?mo sent?a tus dientes y cuanto tiempo te escuchaba,c?mo esperaba tu desaparici?n am?ndote!No me dejaste otra se?al que tu rostro celebrado por el llanto de las mujeres.A tu belleza se inclinaba la
serenidad, viuda tuya desde hace mucho tiempo, viuda despose?da de tus s?banas.Esto fue cuando, atra?do por el ac?nito, penetraste en sus c?maras;esto fue cuando comenz? el silencio.



T? distribu?as la nostalgia de cuanto es honorable y concertado con la pulsaci?n de los pueblos.No quisiste ser alabado por ello sino por el horror, tu ciudadan?a en aquel tiempo.La ceniza de tus u?as se refugiaba en las escrituras y en aquellos templos cuyas maderas est?n se?aladas a cuchillo y con la grasa de los animales torturados.T?, m?s veraz que yo porque me exced?as en vigilancia,me conduc?as a los lugares en que es posible saborear el cardenillo y el acero.



Durante un instante me visit? un crep?sculo cuya profundidad no me pertenece.Regres?. Regres? hasta donde los padres son cautos y perseguidos en sus huesos,pero no es ?ste el armisticio que yo compr? sobrevivi?ndote.Repito que ahora eres obsequioso y que me acompa?as al espacio en que las hortensias son persistentes.M?s all?, en los desvanes, siento un bramido de palomas: es un pa?s nupcial. ?Conoces t? la virtud de las palomas en sus excrementos?En aqu?l y en ?ste te recibo y s?lo as?, mir?ndome en tu rostro, el que se manifiesta a trav?s de una membrana incorruptible,no en el furor que predicaban tus dientes aunque me amases dentro de mi madre.En aqu?l y en ?ste te recibo y mi deseo es alimentarme con tu bondad, pero tambi?n con los aromas que te sobreviven.



Si?ntate en medio de las ruinas, si?ntate con dulzura en el medio o al borde de las ruinas.Son nuestra ?nica propiedad y yo comienzo a distinguir algunas semillas y l?udano y ciertos co?gulos obedientes al ejercicio de la luz.De esta pasi?n, de los proverbios posteriores a tu v?rtigo, del animal que llora y su piedad est? sobre nosotros,t? deducir?as lacre y lo pondr?as en mis ojos, o quiz? limaduras de n?quel y otras materias aborrecibles.Sin embargo t? amabas la suntuosidad de las banderas en el azul, encima de las bodegas.?Sabes qu? es el olvido? ?Qu? has encontrado t? en la reserva del olvido?Todas las ense?anzas se extinguieron como carburo en el fondo de galer?as inacabadas;todas las ense?anzas menos la palpitaci?n del bosque y algunas huellas sobre mi carne.El r?o desciende a?n y yo no siento ahora sino el
olor del agua.Tus hijos y mis hijas se sumergen en el r?o y los que no olvidaron no se acercan nunca porque ser?an recibidos y quiz? entrasen en nuestros cuerpos y morir?an.?Has pensado en la paciencia, has pensado en la paciencia semejante a ?nice, en la paciencia excavando tumbas en el sonido, abandonando telas inicuas a los vientos que llegar?n, que llegar?n como cada vez despu?s de las expulsiones?La ciudad no est? limpia, pero en los ejidos hay irritaci?n y el cornezuelo y el centeno cohabitan y crece un alimento que ser? comido por nuestros hijos.



Yo no tengo esperanza sino una pasi?n cuyo nombre t? no vas a decirme.Yo no tengo esperanza sino una pasi?n cuyo nombre no va a tocar tus labios.He cruzado mi infancia y pa?ses de morfina y largos bosques en los que descans? y grandes alas pasaron sobre mis ojos.En los lugares a los que yo acudo al atardecer hay frutos muy espesos de los que hago recolecci?n y mis dedos son abrasados por las luci?rnagas, pero yo hago recolecci?n y me demoro en acudir a otros lugares, a las alcobas donde mi madre envejece m?s all? de mi vejez.Y las palabras, fiebre bajo las t?gulas, grumos retrocediendo, hieles que enloquec?an bajo el disfraz del sue?o,?qu? son, qu? hacen en m? cuando se ha extinguido la verdad?



De la verdad no ha quedado m?s que una fetidez de notarios,una liendre lasciva, l?grima, orinalesy la liturgia de la traici?n.



Las hortensias extendidas en otro tiempo decoran la estancia m?s arriba de mi cuerpo.?Qu? lugar es ?ste, qu? lugar es ?ste? ?C?mo est?s a?n en mi coraz?n?
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Tags: Antonio Gamoneda

Publicado por carmenlobo @ 10:45  | Literatura
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