Domingo, 12 de agosto de 2007
Una de piratas
J.M. Serrat



Todos los piratas tienen
un temible bergant?n,
con diez ca?ones por banda
y medio plano de un bot?n
que enterraron a la orilla
de una playa en las Antillas.

Todos los piratas tienen
un lorito que habla en franc?s,
al que relatan el glosario
de una historia que no es
la que cuentan del corsario.
Ni tampoco lo contrario.

Por un qu?tame esas pajas te pasan por la quilla.
Pero en el fondo son unos sentimentales
que se graban en la piel
a la reina del burdel
y se la llevan puesta a recorrer los mares.

Marchando una de piratas...
Larga vida y gloria eterna.
Para hincarles de rodillas
hay que cortarles las piernas.

Todos los piratas tienen
atropellos que aclarar,
deudas pendientes y asuntos
de los que mejor no hablar.
Se beben la vida de un trago
y se r?en con descaro.

Hasta que un d?a, temblando
en la popa de un velero,
la encuentran, y traicionando
la ley del filibustero,
no reclaman el rescate
y rehuyen el combate.

Cuando los piratas son hombres enamorados
de una piel que huele a jazmines, rompen promesas
con sus hermanos de ayer
y huyen al amanecer
rumbo a un puerto que a?n no ha puesto precio a su cabeza.

Marchando una de piratas...
Nadie dobleg? su espada
y bast? una mujer hermosa
para cortarles las alas.

No hay historia de piratas
que tenga un final feliz.
Ni ellos ni la censura
lo pod?an permitir.
Por la espalda, en una esquina,
gente a sueldo los asesina.



Barbarroja (1475-1546)

El m?s famoso corsario musulm?n naci? en la isla griega de Lesbos, entonces bajo control turco. Su nombre era Hayr al-Din ?Jeiredd?n, para los cristianos?, y fue uno de los cuatro hijos del caballero otomano Yakup. Todos los hermanos se dedicaron a la mariner?a, pero fueron Aruch y despu?s Jeiredd?n, bajo las ?rdenes del sult?n Suleim?n, quienes comandaron una organizaci?n pirata que llev? a los berberiscos a controlar el comercio en el Mediterr?neo bajo los auspicios del imperio turco y a convertirse en una pesadilla para el imperio espa?ol y para los dem?s estados cristianos de su tiempo.

Los dos hermanos Barbarroja ?un apelativo que les pusieron en Italia? llevaron a cabo desde su base en Argel una fuerte campa?a de hostigamiento contra la navegaci?n cristiana que impidi? la expansi?n del imperio espa?ol por el Norte de ?frica propugnada por Cisneros. Aruch, el mayor de los dos, fue quien primero tuvo su propio barco, al frente del cual captur? cerca de la isla de Djerba, frente a las costas de T?nez, tres naves espa?olas y particip? en el traslado de mud?jares desde Andaluc?a hasta el Norte de ?frica. Para su desgracia, muri? en 1518 en una batalla contra los espa?oles que trataban de reconquistar la ciudad de Tremec?n, situada al noroeste de la actual Argelia.

Es en ese momento cuando Jeiredd?n entra en escena asumiendo el papel protagonista. Lo primero que hace es pedir ayuda y refuerzos al sult?n otomano Suleim?n I para mantener su dominio sobre Argel, amenazado por una sublevaci?n de la poblaci?n local. Una vez sofocada ?sta, Barbarroja continu? con sus maniobras de acoso a las naves cristianas, y en 1519 derrot? a una expedici?n al mando de Hugo de Moncada. Tras un par?ntesis en 1520 durante el cual se vio obligado a replegarse para contrarrestar una nueva rebeli?n en Argel, combinada con un ataque desde T?nez, nuestro protagonista recuper? la iniciativa ofensiva y se lanz? con ?xito a la conquista del pe??n de Gibraltar, defendido por una guarnici?n espa?ola. Fue un varapalo para las expectativas del emperador Carlos V.

En 1533, Barbarroja fue nombrado por Suleim?n Almirante en Jefe de la flota otomana, y uni? sus fuerzas con las del rey de Francia Francisco I para desen cadenar una contundente ofensiva contra Carlos V. En el curso de la misma, conquist? T?nez y saque? las Baleares, Reggio, Niza y la costa catalana, a pesar de la oposici?n del almirante genov?s al servicio de Espa?a Andrea Doria, a quien derrot? de forma contundente.

Durante su mandato, Jeiredd?n lleg? a coordinar una flota de 36 barcos con la que traslad? a 70.000 mud?jares de Espa?a en el transcurso de siete viajes para reubicarlos en Argel, que se convirti? en una plaza fuerte contra los intereses espa?oles. Como premio a sus servicios al Imperio Otomano, Suleim?n le otorg? el t?tulo de Baylar Bey o Comandante General. S?lo la paz de Cr?py, concertada entre Francia y Espa?a en 1544, puso freno a sus ataques. En sus ?ltimos a?os, Jeiredd?n se retir? a Estambul para disfrutar de su palacio a orillas del B?sforo. All? muri? en 1546. Hoy se puede visitar
su tumba en el cementerio de Besiktas de la capital turca.

Publicado por carmenlobo @ 9:35  | Cultura
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