Domingo, 05 de agosto de 2007
Hambrientas
Teresa Viejo

La mujer se ha plantado en la estaci?n con virginidad en el vicio y alevos?a en el pensamiento, as? que a la primera de cambio toca desfogarse. As? se lo aconsejan quienes la ven inmersa en un c?mulo de represiones que arrastra desde ni?a: ?Venga, amiga, a ver si te desmelenas alg?n d?a. Se te va la vida del trabajo a casa y de casa al trabajo. ?Tienes raz?n; si es que soy un muermo. En cuanto coja las vacaciones me l?o la manta a la cabeza. Y as? lo ha hecho, porque el primer d?a de permiso, como llamaba su padre al asueto, se ha dado un corte radical y se ha te?ido de rubio platino. Para transgredir hay que hacer uso de un envoltorio adecuado y ella resolvi? d?as atr?s que los cubatas y su melena anodina no casaban bien. Tampoco parecen hacer buenas migas sus trapos con los desbarres, as? que le ha dado una buena vuelta a la trastienda de su vida. Ahora acompa?a los nuevos pelos con un vestido vaporoso que al moverse le acaricia el muslamen y unas sandalias de aguja. Pero lo m?s dif?cil ha sido dejar el sujetador en el caj?n. De no usarlo en a?os ha pasado a dormir con ?l para contravenir a la gravedad y ahora no puede vivir sin ?l.

SALE A LA CALLE con la lascivia chorreando por la mirada y las tetas escapando por el escote, de manera que muy mal se le tiene que dar a esta mujer que quiere enterrar un invierno de carencias en una sola vigilia de excesos. El sue?o de su noche de verano. Y se junta en un lugar c?ntrico de su urbe centralista con un grupo de solteras con intereses paritarios: cerrar Madrid. Empiezan de ca?as, como arrancan siempre las org?as castizas, y a la cuarta se con_ esa por dentro que a su alrededor dan tantas vueltas el mostrador como el ventilador del techo, pero en lo exterior ni se inmuta y se acaba la cerveza con el pincho de tortilla para dar m?s trabajo a los jugos g?stricos. Siguen recorriendo la zona de tapeo y se instalan en una terracita apartada; all? llega el turno de los postres. Cuando su amiga le pasa el cigarrillo, ella, que hab?a dejado todo lo que humea desde la Ley Antitabaco, tiene la tentaci?n de rechazarlo, pero el frente femenino librepensador la increpa. ?No seas mo?a, anda. Ver?s qu? subid?n tan guapo, t?a. ?Vale, pero dos caladas, que yo no lo he fumado en mi vida y lo mismo me descoloca. ?Nada, que esto es la gloria. La vidente ha errado el pron?stico, porque sabe a demonios, pero ella macera el humo entre la lengua y el paladar y lo escupe. En la siguiente ronda del canuto se traga el humo con un sorbo del cubata con el que est? siendo in_ el a la cerveza y la mezcla se le instala en el cogote como un mal presagio. A ver si en el garito de moda se espanta, piensa, y anima al personal hacia all?. Por la calle, estas pintureras comehombres parecen el G-7. Son siete mujeres folladorasnatasconposiblesperohambrientas.

ACABAN DE CRUZAR EL UMBRAL de un cuchitril estridente infectado de carne y con olor a vicio: piernas infinitas, abdominales morenos, silicona a mansalva y unas espaldas en las que poder refugiarse en la peor de las resacas, que es hacia donde camina la buscadora de des?rdenes nocturnos; l?stima que esos armarios masculinos prefieran el acople en traseros del mismo sexo. Ha transcurrido s?lo media hora, que a la mujer se le ha hecho eterna, y ya desea salir corriendo de la versi?n posmoderna de Sodoma y Gomorra. ?T?a, ?por qu? no bailas? Est?s ?off?. ?Es que me hacen un poco de da?o las sandalias; pero vamos, que enseguida me pongo ?on?. ??Pues te las quitas! En cuesti?n de segundos se ha colgado los zapatos al hombro y se empieza a pelear con decenas de epidermis por un cent?metro de espacio; aunque poco importa, porque como no ve, tampoco padece. La idea de quitarse las sandalias no ha sido nada feliz, no paran de estrujarle los juanetes y desde su altura no ve las caras de tanto agresor pedestre. Lo m?s grave es que entre el dolor del pie y la borrachera se le ha instalado una n?usea en la boca del est?mago que apenas puede retener. Bocas de vicio le susurran al o?do, pero ella s?lo escucha sus tripas. ?Oye, ?quieres un revolc?n, chata? Que est?s m?s buena que un queso. ?Me invitas a tirito? ?Rubia, ?hace una pastillita? Las tengo de todos los colores y las _ ipas. ??Si? Oye, no tendr?s encima un Primperan, o un Almax. Venga hombre, aunque sea en jarabe. Y por un Alka-Seltzer, ?cu?nto me cobras?

Publicado por carmenlobo @ 11:22  | ART
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