Viernes, 27 de julio de 2007


"El hombre que va a menos (boceto de una vida completa)"
Alejandro Dolina


El protagonista ha nacido con una dotaci?n formidable. Es inteligente,
valeroso, viril y apuesto. Sin embargo, durante toda su vida disimular? estas cualidades, tal vez por no apabullar a los dem?s.
Fracasar? en sus estudios por fingir desconocimiento, a?n poseyendo
erudici?n.
Renunciar? a espl?ndidas mujeres y se casar? con una verdadera bruja.
Retroceder? ante rivales que en realidad desprecia.
Cometer? injusticias para no sentir la soberbia de ser bondadoso. Se rodear?
de amigos miserables y les har? el homenaje de parecerse a ellos.
Tendr? gustos exquisitos, pero los negar? para mentir regocijo ante las
cosas m?s despreciables.
Una noche sentir? venir la muerte y no tendr? miedo, pero gemir? como un
maula.
Jam?s recibir? recompensa ninguna en este mundo, y tal vez tampoco en el
otro.


El duelo o la refutaci?n del hor?scopo


Los dos hombres nacen el mismo d?a, a la misma hora. Sus vidas no se cruzan
hasta que son enamorados por la misma mujer. Entonces se encuentran y pelean por
ella. Uno de ellos obtiene la victoria y el amor. Al otro le corresponde el
dolor, la humillaci?n y quiz? la muerte. Los astr?logos han previsto ese d?a el
mismo hor?scopo para los dos. Tal vez son err?neos los vaticinios.
O tal vez se equivoca uno al pensar que el amor y la muerte son destinos
distintos.


Los deberes de Pedro



Pedro se sienta en los ?ltimos bancos del aula, como corresponde a un chico
que desde?a la educaci?n y la vecindad de los poderosos. Las conspiraciones y
los batifondos nunca lo hallan ajeno. Busca el riesgo de las transgresiones y la
compa??a de los m?s beligerantes. A veces lo tientan el estudio y la
inteligencia.
Entonces, como quien acepta un desaf?o, como una compadrada, resuelve arduos
problemas de regla de tres y cumple los dictados sin tropiezos.
Un d?a, la maestra le acaricia el pelo tiernamente. El piensa:
-Ay, se?orita... Si supiera c?mo me gustar?a regalarle una flor y darle un
beso.
Pero Pedro sabe qui?n es y conoce su deber y su destino. Con una gambeta se
aleja del afecto inoportuno y va a buscar la gloria all? en el fondo, donde los
malandras se empe?an revoleando los tinteros para que se cumpla mejor el divino
prop?sito del Universo.



El hombre que era, sin saberlo, el diablo



Un caballero de la calle Caracas resolvi? negociar su alma. Siguiendo los
ritos alcanz? a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal.
-Deseo vender mi alma al diablo -declar?.
-No ser? posible -contest? Astaroth.
-?Por qu??
-Porque usted es el diablo.


El hombre que ped?a demasiado



Satan?s: ?Qu? pides a cambio de tu alma?
Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores, distinciones... Y tambi?n
juventud, poder, fuerza, salud... Exijo sabidur?a, genio, prudencia... Y tambi?n
renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres, sensaciones... ?Me
dar?s todo eso?
Satan?s: No te dar? nada.
Hombre: Entonces no tendr?s mi alma.
Satan?s: Tu alma ya es m?a. (Desaparece).

Publicado por Zoe en : Amarse con los ojos abiertos


Tags: Alejandro Dolina, Cuentos cortos, El hombre que va a menos, El duelo o la refutación, Los deberes de Pedro

Publicado por carmenlobo @ 10:21  | Dolina, Alejandro
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