Jueves, 26 de julio de 2007


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En Budismo el deseo es el principal obst?culo para el desarrollo espiritual. Puede ser deseo sexual, sensual, ? ya que hay numerosos objetos sensuales que entran por los ojos, los o?dos, las fosas nasales, la lengua, el cuerpo, y se trata de manejarlo adecuadamente.

La pr?ctica de Vipassana nunca supone suprimir, sublimar o controlar. Se trata de aceptar nuestro deseo cuando surge, establecer una relaci?n con ?l y permitirnos experimentarlo; es decir, dejamos que el deseo aflore y lo abrazamos, pero sin llegar a ser el deseo. No nos identificamos con el deseo, sino que simplemente lo experimentamos.

La actitud occidental ante el deseo es la de realizarlo, la de satisfacerlo, mientras que en Vipassana no tratamos de actuar: primero lo acogemos y lo experimentamos plenamente estableciendo una relaci?n con ?l. Por ejemplo: cuando sentimos el deseo de comida y la comida est? frente a nosotros, lo que queremos es comer. Entonces, primero sentimos el deseo al permitirle que acceda a la conciencia y se despliegue completamente: as? contemplamos el deseo y tratamos de comprenderlo, ya que el deseo es una energ?a que est? dentro de nosotros. En definitiva, lo que hacemos es experimentar la poderosa energ?a del deseo, no pensar acerca de ella.

El deseo puede ser conectado al cuerpo o puede ser conectado a la mente, a la psique, y al observarlo podemos experimentar la intensidad y el poder de su energ?a. La clave est? en experimentarlo, no en pensar acerca de ?l.

Cuando nos identificamos con el deseo, en lugar de percibirlo como es, nos vemos arrastrados irremisiblemente a la acci?n; en este caso la energ?a del deseo es muy poderosa y la acci?n se lleva a cabo de forma compulsiva y condicionada. Pero si lo observamos tal y como es, es decir, si no nos identificamos con ?l, nos podemos separar de ?l y realizar nuestra aut?ntica elecci?n: as? la acci?n ser? el resultado de la comprensi?n clara y de la toma de conciencia. Por tanto, se trata de percibir el deseo, dejar que se haga poderoso dentro de uno mismo, como una entidad independiente dentro de la persona, en su conciencia, en su cuerpo? observ?ndolo y relacion?ndose con ?l, es decir, experiment?ndolo plenamente. A trav?s de este proceso el deseo pierde mucho de su poder.

Un vez que se conoce bien el deseo, la acci?n llegar? como un resultado de nuestra visi?n y comprensi?n obtenida a trav?s de la experiencia directa del mismo.

El deseo tiene un aspecto destructivo, ya que nos empuja a la lucha, pero puede ser transformado y convertirse en un anhelo, que es una especie de deseo elevado, algo mucho m?s gentil. Esto es v?lido para todos los tipos de deseo. Incluso en el sexo: si hemos realizado el proceso de observaci?n y experimentaci?n del deseo adecuadamente, podremos disfrutar mucho m?s de la acci?n, ya que no somos arrastrados a ella y, por consiguiente, podemos ser m?s amables y armoniosos.

La clave es no actuar siguiendo el deseo compulsivo, ya que ?ste implica tensi?n f?sica, mental o emocional. Por el contrario, se trata de llegar a la acci?n desde un estado muy claro y relajado.

En el Budismo existen una serie de reglas morales, por ejemplo, no practicar sexo durante las festividades budistas. Cuando practicamos Vipassana yo creo que no necesitamos reglas, ya que confiamos en la propia toma de conciencia, en la mirada interior y en la comprensi?n directa que resulta de haberse abierto al deseo y haber experimentado plenamente su energ?a antes de actuar.


Publicado por carmenlobo @ 11:56  | Poesia Sensual
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