Viernes, 20 de julio de 2007
Ma?ana
Manuel Rivas

EL PA?S 26-05-2007

Ma?ana no vamos a la guerra, pero podemos amargarle la jornada a los Lucky Luciano. En su ?ltima reencarnaci?n, instalado en Italia, el c?lebre g?nster y traficante se enfurec?a cuando alg?n interlocutor osado o despistado le mentaba la mafia. ?l era un honrado vendedor de bienes inmuebles. Se hab?a casado con una joven belleza, bailarina del Scala. Y era, por supuesto, un hombre de orden. Muy de orden. Como lo era Al Capone. Ambos hab?an tenido una juventud algo bruta y descarriada, s?. Cuando su novia Mae lo invit? a comer con su madre irlandesa, Capone tuvo alg?n contratiempo con los cubiertos y utiliz? la mano como zarpa. La buena se?ora le pregunt? entonces si no le hab?a puesto cuchillo, y ?l respondi?: "S?, pero me lo he comido". Su herramienta de trabajo por entonces era la ametralladora Thompson. M?s tarde comprendi? la importancia de las ideas, la necesidad de un discurso. Fue un aut?ntico pionero, un incomprendido neocon, que vomitaba todos los cuchillos que se hab?a tragado. Resultan conmovedoras sus soflamas denunciando la inmoralidad reinante, la p?rdida de valores religiosos, la inseguridad en que vive la gente de bien, el rigor de la pol?tica tributaria, y pidiendo mano dura, sin contemplaciones, contra los subversivos, enemigos de la patria. Lucky y Capone no eran grandes lectores, pero compart?an la querencia por una ?nica obra: El peque?o C?sar.





La campa?a electoral ha sido mucho m?s interesante de lo que nos han hecho creer los periodistas aburridos. Hemos descubierto la gran revoluci?n catastral que ha transformado el paisaje espa?ol. Si anta?o todo era bosque y una ardilla pod?a desplazarse de ?rbol en ?rbol desde los Pirineos a Algeciras, ahora puede hacer lo mismo, como ilustra el humorista gr?fico Ferreres, pero de gr?a en gr?a. El otro descubrimiento tiene que ver con la naturaleza humana. La cantidad de peque?os c?sares, de capones, h?bridos de pol?tica gris y negocio m?s gris, que se han enraizado en la amplia zona gris del catastro, reparti?ndose territorio. ?sta deber?a haber sido la campa?a que desmontase la pol?tica estilo Poisonville (Ciudad Veneno), pero hay partidos que no han querido desprenderse de sus luckys y capones. Tendr? que ser la gente, con sus votos, la que coloque la puerta en los goznes. Ojal? sea ma?ana.



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Publicado por carmenlobo @ 10:06  | ART
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