S?bado, 14 de julio de 2007
Los reyes del mote
Jes?s Marchamalo
Periodista


A Felipe III se le conoc?a como El Piadoso, porque rezaba nueve rosarios al d?a, uno por cada mes que Jesucristo pas? en el vientre de su madre. A Carlos II, se le llam? El Hechizado dada la cantidad de taras ps?quicas y f?sicas que arrastraba. Carlos IV no tuvo ning?n problema con su mote: El cazador, por sus innegables habilidades cineg?ticas. S?lo en 1805 caz? 2.016 conejos, 16 jabal?es, 214 lobos, 3 gatos, 35 venados, 195 t?rtolas y 206 palomas, entre otros centenares de animales.

Sancho III fue El Deseado; Alfonso XII, El Pacificador; Jaime II, El Justo? Apodar a los reyes seg?n sus virtudes y tambi?n sus defectos fue costumbre hasta hace relativamente poco tiempo. As?, hay monarcas de quienes se resalt? su comedimiento, como Felipe II, El Prudente; la solidez y el acierto de su gobierno, Fernando I, El Grande; su belleza, Felipe I, El Hermoso; sus facultades musicales, Teobaldo I, El Trovador, o su afici?n a la bebida, Jos? I, m?s conocido como Pepe Botella.

Jos? Mar?a Sol? cuenta en su libro Apodos de los reyes de Espa?a el motivo de muchos de estos motes, casi un centenar, y la historia de los mismos. Desde los laudatorios El Sabio, El Noble, El Benigno; hasta los que se?alan actitudes censurables: El Intruso, El Tembl?n, El Fratricida; incluso determinadas caracter?sticas y defectos f?sicos: El Tuerto, El Jorobado, El Calvo, El Gordo. A Ram?n Berenguer II se le llam? Cabeza de estopa, por el color rubio de sus cabellos, y a Enrique IV, El Impotente, algo que necesita una explicaci?n, ya que para dar testimonio de que los matrimonios reales se consumaban, buena parte de la corte ?nobles, validos, alg?n obispo, criadas, m?dicos, bufones de palacio? asist?a al delicado momento de la concepci?n, con lo que no es raro que quien m?s quien menos se acabara arrugando.

Hay tambi?n monarcas que tuvieron m?s de un mote, a veces contradictorio. As?, a Felipe V se le conoci? primero como El Animoso y despu?s como El Melanc?lico. Igual que a Pedro I, a quien parte de sus s?bditos llamaron El Cruel y otros El Justiciero. O Fernando VII, que fue El Deseado para unos y El Fel?n para otros, dado que su reinado fue de los m?s indeseado. Luego est? el Conde Garc?a Fern?ndez, todo un hombret?n, batallador y vengativo a quien se conoci? como El de las Blancas Manos, tan blancas que siempre las llevaba enguantadas.




Publicado por carmenlobo @ 22:04  | Cultura
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