S?bado, 05 de mayo de 2007
El Arte de Amar
Extraido de Eric Fromm: "El Arte de Amar"


?Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ?O es el amor una sensaci?n placentera, cuya experiencia es una cuesti?n de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?

Todos est?n sedientos de amor; ven innumerables pel?culas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.

Esa peculiar actitud se debe a varios factores que, individualmente o combinados, tienden a sustentarla. Para la mayor?a de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ah? que para ellos el problema sea c?mo lograr que se los ame, c?mo ser dignos de amor.

Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener ?xito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posici?n. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, dependiendo de lo que el ambiente social valore m?s en ese momento y lugar. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el ?xito, para "ganar amigos e influir sobre la gente".

En realidad, lo que para la mayor?a de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.

La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposici?n de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. La gente cree que amar es sencillo y lo dif?cil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por ?l-. En las ?ltimas generaciones el concepto de amor rom?ntico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteam?rica, si bien no faltan consideraciones de ?ndole convencional, la mayor?a de la gente aspira a encontrar un "amor rom?ntico", a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. Ese nuevo concepto de la libertad en el amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del objeto frente a la de la funci?n.

Hay en la cultura contempor?nea otro rasgo caracter?stico, estrechamente vinculado con ese factor. Toda nuestra cultura est? basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitaci?n de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir. "Atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Las caracter?sticas espec?ficas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la ?poca, tanto f?sica como mentalmente.

De cualquier manera, la sensaci?n de enamorarse s?lo se desarrolla con respecto a las mercader?as humanas que est?n dentro de nuestras posibilidades de intercambio. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los l?mites impuestos por sus propios valores de intercambio. En una cultura en la que prevalece la orientaci?n mercantil y en la que el ?xito material constituye el valor predominante- no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.

El tercer error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusi?n entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situaci?n permanente de estar enamorado o, mejor dicho de "permanecer" enamorado. Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los m?s estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta a?n m?s maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de s?bita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracci?n sexual y su consumaci?n. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez m?s su car?cter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitaci?n inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto; en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar "locos" el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando s?lo muestra el grado de su soledad anterior.

Esa actitud -que no hay nada m?s f?cil que amar- sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas de lo contrario. Pr?cticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estar?a ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores o renunciar?a a la actividad. Puesto que lo ?ltimo es imposible en el caso del amor, s?lo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor.

El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo har?amos si quisi?ramos aprender cualquier otro arte, m?sica, pintura, carpinter?a o el arte de la medicina o la ingenier?a.

?Cu?les son los pasos necesarios para aprender cualquier arte? El proceso de aprender un arte puede dividirse convenientemente en dos parte: una, el dominio de la teor?a; la otra, el dominio de la pr?ctica. Si quiero aprender el arte de la medicina, primero debo conocer los hechos relativos al cuerpo humano y a las diversas enfermedades. Una vez adquirido todo ese conocimiento te?rico, a?n no soy en modo alguno competente en el arte de la medicina. S?lo llegar? a dominarlo despu?s de mucha pr?ctica, hasta que eventualmente los resultados de mi conocimiento te?rico y los de mi pr?ctica se fundan en uno, mi intuici?n, que es la esencia del dominio de cualquier arte. Pero aparte del aprendizaje de la teor?a y la pr?ctica, un tercer factor es necesario para llegar a dominar cualquier arte el dominio de ese arte debe ser un asunto de fundamental importancia, nada en el mundo debe ser m?s importante que el arte. Esto es v?lido para la m?sica, la medicina, la carpinter?a y el amor. Y quiz?s radique ah? el motivo de que la gente de nuestra cultura, a pesar de sus evidentes fracasos, s?lo en tan contadas ocasiones trata de aprender ese arte. No obstante el profundo anhelo de amor, casi todo lo dem?s tiene m?s importancia que el amor: ?xito, prestigio, dinero, poder; dedicamos casi toda nuestra energ?a a descubrir la forma de alcanzar esos objetivos, y muy poca a aprender el arte del amor.

?Sucede acaso que s?lo se consideran dignas de ser aprendidas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "s?lo" beneficia al alma, pero que no proporciona ventajas en el sentido moderno, sea un lujo por el cual no tenemos derecho a gastar muchas energ?as?





Publicado por carmenlobo @ 10:25  | Psico - Filo
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