Jueves, 29 de marzo de 2007
Amor propio
Fran?ois-Marie Arouet Voltaire




Nicole, en sus Ensayos de moral, escritos despu?s que se hab?an publicado dos o tres mil vol?menes de la misma materia, dice que ?por medio de ruedas y de pat?bulos establecidos en com?n, deben reprimirse los pensamientos y los designios tir?nicos del amor propio de cada particular?.

No examinar? si se pueden tener pat?bulos en com?n, como se tienen prados y bosques, ni si con ruedas se pueden reprimir los pensamientos; pero s? dir? que es muy extra?o que Nicole tome por cosa equivalente el robo hecho en camino real y el asesinato por amor propio. Es preciso distinguir mejor unas cosas de otras. El que dijera que Ner?n hizo asesinar a su madre por amor propio y que el ladr?n Cartouche estaba dotado de amor propio excesivo, se expresar?a incorrectamente. El amor propio no es una maldad; es un sentimiento natural en todos los hombres, y est? m?s cerca de la vanidad que del crimen.

Un pordiosero que se situaba en los alrededores de Madrid ped?a limosna con altivez. Un transe?nte le pregunt?: ??No os da verg?enza ser un vago, pudiendo, como pod?is, trabajar??. ?Se?or, le respondi? el mendigo, os pido dinero y no consejos?; y dicho esto, le volvi? la espalda, conservando toda la dignidad castellana. Era un mendigo m?s orgulloso que el se?or, cuya vanidad se ofendi? sin motivo. Ped?a limosna por amor a s? mismo, y no consent?a que le reprimiera otro amor propio.

Un misionero que viajaba por la India se encontr? con un faquir que estaba cargado de cadenas, desnudo como un mono, acostado boca abajo, recibiendo latigazos por los pecados que cometieron sus compatriotas los hind?es, y a cambio de ?stos le daban algunos ochavos. ??Qu? manera de renunciar a su amor propio!?; exclam? uno de los espectadores. ?No renuncio a mi amor propio -replic? el faquir-; sabed que si me dejo azotar en este mundo es para devolveros los azotes en el otro, cuando vosotros se?is caballos y yo jinete.?

Los que creen que el amor propio es la base de los sentimientos y de las acciones de los hombres, tienen raz?n en Espa?a, en la India y en todo el mundo habitable. Y as? como nadie escribe para probar que tiene rostro, tampoco se necesita escribir para probar que se tiene amor propio, instrumento de la propia conservaci?n, y semejante al instrumento de la perpetuidad de la especie. Como ?ste nos es necesario, nos es querido, nos causa placer y por esto lo ocultamos.


Publicado por carmenlobo @ 11:34  | Literatura
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