Domingo, 11 de marzo de 2007
Sobre mezquitas y acueductos
Arturo P?rez-Reverte
El Semanal 28 enero 2007



S?, sin que saberlo tenga m?rito alguno, c?mo acabar? la pol?mica sobre el uso isl?mico de la catedral de C?rdoba. Estando como estamos en Espa?a, y por muchas pegas que se pongan al asunto, todo ser?, tarde o temprano, como suele. Aqu? es cosa de tener paciencia y dar la murga. Por eso apuesto una primera edici?n de El Guerrero del Antifaz a que, en d?a no lejano, veremos a musulmanes orando en la antigua mezquita ?rabe. Tan seguro como que me qued? sin abuela. Estamos aqu?, se?oras y caballeros. En la Espa?a pluricultural y polimorfa marca ACME. Donde todo disparate y estupidez tienen su asiento.

A ver si me explico. Si yo fuera musulm?n ?cosa imposible, porque me gustan el vino, los escotes de se?ora, el jam?n de pata negra y blasfemar cuando me cabreo? pedir?a eso y m?s. Como acaba de hacer, por ejemplo, la federaci?n de asociaciones isl?micas, exigiendo que la Iglesia cat?lica devuelva el patrimonio musulm?n; o los descendientes de moriscos ??chenle huevos y h?ganme un censo?, obtener la nacionalidad espa?ola. En un mahometano que se tome a s? mismo en serio, o le convenga parecer que se toma, todo eso ser?a normal, pues los deseos son libres. El problema no est? en los que piden, que est?n en su derecho, sino en los que dan. O en la manera de dar. O en la manera cobarde, acomplejada, en la que cualquiera que tenga algo p?blico que sostener en Espa?a se muestra siempre dispuesto a dar, o a regalar, con tal de que no le pongan la temida etiqueta mal?fica: reaccionario, conservador o antiguo. En un pa?s tan gilipollas que hasta los ni?os de las escuelas tendr?n una asignatura que los adiestre para el talante y la negociaci?n, donde en boca del presidente del Gobierno un terrorista asesino que desea salir del talego es un hombre de paz, donde hasta un tertuliano de radio puede decir, sin que nadie entre sus colegas lo llame imb?cil, que a los espa?oles les sobra testosterona y ya va siendo hora de reivindicar la cobard?a, lo absurdo ser?a no ponerse a la cola y pedir por esa boca pecadora. Faltar?a m?s. La mezquita de C?rdoba, o el acueducto de Segovia por parte del alcalde de Roma. Y si cuela, cuela.

No voy a ser tan idiota como para pretender explicar lo obvio: las iglesias tardorromanas o visigodas anteriores a las mezquitas ?rabes, los ocho siglos de afirmaci?n nacional, etc?tera. S?lo argumentarlo es dar cuartel a quienes utilizan nuestra bober?a como arma. Lo que quiero destacar es el hecho invariable del m?todo. En Espa?a, basta que alguien plantee una estupidez de grueso calibre, sea la que sea, para que, en vez de soltar una carcajada y pasar a otra cosa, siempre haya gente que entre al trapo, debati?ndola con mucha seriedad constructiva, con el concurso natural de los malintencionados y de los tontos. En eso vamos a peor. Hasta hace poco s?lo soport?bamos a los paletos de campanario de pueblo empe?ados en reducir el mundo al tama?o del rabito de su boina. Pero en vista del ?xito, todo cristo acude ahora a mojar en la salsa. A qu? pasar hambre, si es de noche y hay higueras.

Por eso digo que acabar?n orando en C?rdoba. Tienen fe, poseen el rencor hist?rico y social adecuado, y han tomado el pulso a nuestra estupidez y nuestra cobard?a. Tampoco merece conservar catedrales quien no sabe defenderlas: no por motivos religiosos ?dudoso argumento de tanto notable chupacirios?, sino porque esas catedrales construidas sobre mezquitas o sinagogas, que a su vez lo fueron sobre iglesias visigodas asentadas sobre templos romanos o lugares sagrados celtas, son libros de piedra, memoria viva de lo que algunos todav?a llamamos cultura occidental. Un Occidente mestizo, por supuesto, como siempre lo fue; pero con cada uno en su sitio y las cosas claras. Como ya escrib? alguna vez, hicieron falta nueve mil a?os de memoria documentada desde Homero, dos siglos transcurridos desde la Revoluci?n francesa llenos de sufrimiento y barricadas, y unos cuantos obispos llevados a la guillotina o al pared?n, para que una mujer goce hoy en Europa de los mismos derechos y obligaciones que cualquier hombre. O para que yo mismo tenga derecho ?lo ejerza o no? a escribir ?me cago en Dios? sin que me metan en la c?rcel, me persigan o me asesinen por blasfemo. Quien olvida eso y se la deja endi?ar en nombre del qu? dir?n y el buen rollito, merece que le recen en C?rdoba o lo pongan mirando a La Meca. Y que cuando su leg?tima pase con falda corta frente a la mezquita-catedral, s?mbolo de la multicultura, del todos somos iguales y del di?logo de civilizaciones, otra vez la llamen puta.





Publicado por carmenlobo @ 10:54  | P?rez-Reverte, Arturo
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