Martes, 06 de marzo de 2007

Fragmento de la narraci?n Dinos c?mo sobrevivir a nuestra locura, de Kenzaburo O?


La noche en que el hombre gordo se qued? dormido acurrucado en su cama de matrimonio, lloriqueando, su madre, en su pueblo natal, se decidi? a emprender la batalla decisiva contra su gordo hijo. As? pues, bien mirado, el hombre gordo no ten?a ninguna raz?n para acongojarse, pues la causa de su pena era que pensaba que su madre no le hab?a hecho ni caso.

Cuando era ni?o, cada vez que interrogaba a su madre sobre la vida de confinamiento y la repentina muerte de su padre, ella, para no responderle, se hac?a la loca. Y un d?a, por fin, el hombre gordo fingi? volverse loco antes de que lo hiciera su madre, y, tras destrozar todo cuanto encontr? a su alrededor, se tir? de cabeza desde el muro que hab?a al fondo del jard?n a un talud donde crec?an unas frondosas matas de helechos.

Pero ni siquiera as? consigui? que su madre le respondiera, aunque sabore? una in?til sensaci?n de gloria. Ello contribuy? simplemente a crear una relaci?n de permanente tensi?n entre el hombre gordo y su madre durante veinte a?os, en el curso de los cuales ambos reconoc?an en secreto que resultaba victorioso en sus enfrentamientos el primero de los dos que decid?a hacerse el loco. Era una tensi?n comparable a la de los pistoleros de las pel?culas del oeste cuando avanzan el uno hacia el otro con la mano a la altura de la funda del rev?lver. Pero aquella noche, finalmente, las cosas empezaron a cambiar.

Decidida a reanudar la lucha d?ndose un nuevo planteamiento, la madre del hombre gordo, tras redactar inmediatamente despu?s de colgar el tel?fono el texto de una circular, lo llev? a la imprenta del pueblo vecino a la ma?ana siguiente, y cuando estuvo impresa envi? un ejemplar por correo urgente y certificado a los hermanos y hermanas del hombre gordo, a sus cu?ados y cu?adas y a todos sus parientes.

En la circular dirigida a la esposa del hombre gordo se indicaba que era "confidencial", aunque, a causa de su contenido, tuvo que mostr?rsela a su marido. Dec?a as?:

Nuestro Reyezuelo se ha vuelto loco, pero su locura no ha sido heredada, lo cual le comunico para su conocimiento. Es consecuencia de una s?filis que contrajo en el extranjero, por lo que, para evitar un posible contagio, le ruego que rompa toda relaci?n con ?l.




Kenzaburo O? naci? en Ose, Jap?n, en 1935. Estudi? literatura francesa en la Universidad de Tokio y destac? como escritor desde sus a?os de estudiante. A los veintitr?s a?os public? su primera novela, Arrancad las semillas, fusilad a los ni?os (2002). Es autor de varias colecciones de relatos, ensayos y m?s de veinte novelas, entre las que destacan Una cuesti?n personal (1995), La presa (2000) y Salto mortal (1999; Seix Barral, 2004). Escritor m?s destacado de su generaci?n, en 1994 recibi? el Premio Nobel de Literatura, otorgado por segunda vez a un autor japon?s. En palabras de Yukio Mishima, ?la c?spide de la literatura japonesa actual hay que buscarla en Kenzaburo O?.

Publicado por carmenlobo @ 0:28  | Literatura
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