Mi?rcoles, 31 de enero de 2007
Asunci?n de ti
Mario Benedetti

1

Qui?n hubiera cre?do que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Qui?n hubiera cre?do esa terrible
ocasi?n de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que t? y yo ir?amos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a arrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
qui?n eras tu detr?s de esa cortina,
qui?n era yo detr?s de mi.
Y todav?a no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estaci?n
por dejarnos all?, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca ser?. T? no eres ?sa,
yo no soy ?se, ?sos, los que fuimos
antes de ser nosotros.

Eras s? pero ahora
suenas un poco a m?.
Era s? pero ahora
tengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a m? cuando nos piensen solos.



2

Hemos llegado al crep?sculo neutro
donde el d?a y la noche se funden y se igualan.
Nadie podr? olvidar este descanso.
Pasa sobre mis p?rpados el cielo f?cil
a dejarme los ojos vac?os de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora s?lo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta s?lo ser voz y rumor de sonrisa.


3

Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejar? en tus manos
cuando ?stas lleguen, como siempre,
anunci?ndote,
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas t?.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sue?o sea eso y mucho m?s.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
t? estar?s
y volver? a gemir el tiempo giratorio
y los labios dir?n
esta paz ahora esta paz ahora.
Ahora puedes venir a reclamarte,
penetrar en tus s?banas de alegre angustia,
reconocer tu tibio coraz?n sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aqu?.
Habr? para aprender otra piedad
y el momento del sue?o y el amor
que aqu? permanecieron.
Esta noche, otra noche
t? estar?s,
tibia estar?s al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He coservado intacto tu paisaje
pero no s? hasta donde est? intacto sin t?,
sin que t? le prometas horizontes de niebla,
sin que t? le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas t?,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia m?.


Publicado por carmenlobo @ 10:05  | Benedetti, Mario
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