Mi?rcoles, 31 de enero de 2007
Elvira Lindo
El Pais 27-12-2006


Ay, hoy los padres queremos ser los primeros depositarios de los secretos de los hijos. Los padres de antes aceptaban la distancia como un mal de la edad, pero nosotros la sufrimos como algo que no nos merecemos. Pero la historia es vieja y recurrente: el hijo se va para luego volver, al cabo de los a?os, algo arrepentido de toda la distancia sentimental que puso por medio. Mientras esperamos el regreso, los padres desconsolados nos consolamos con los momentos de cercan?a vacacional. Unas cuantas comidas juntos y alguna pel?cula. Contaba Martin Scorsese que aunque nunca tuvo una conversaci?n ?ntima con su padre siempre lo sinti? cercano gracias a la afici?n que mantuvieron, superada la infancia, por ir juntos al cine. Aquellas confidencias que nunca compartieron se expresaban en realidad a trav?s de los comentarios que de camino a casa hac?an sobre la pel?cula, que se convert?a, sin que entonces ellos lo supieran, en f?bula de sus propias vidas. Bien, pues a pesar de la influencia de aquella estafadora corriente cultural que se llam? "coleguismo" consistente en hacer creer a los progenitores (A y B) que con los hijos pod?a mantenerse una relaci?n de amistad, la realidad se impone: volvemos a conocernos, como hiciera Scorsese en los cincuenta, a trav?s de las pel?culas. Vemos juntos Salvador y ella, la adolescente, es atrapada por la historia de principio a fin. En su inter?s interviene, c?mo no verlo, el atractivo del protagonista. El cine empatiza con el espectador a trav?s de la belleza f?sica. Pero tambi?n hay otro factor m?s misterioso, est? contemplando el tiempo de la juventud de sus padres y el motivo por el que su padre fue detenido en una manifestaci?n en Madrid, ciudad en la que algunos estudiantes (tambi?n) se manifestaron por la ejecuci?n de Puig Antich. Al d?a siguiente, ella, la adolescente, hojea sin demasiado inter?s el peri?dico y de pronto encuentra una p?gina dedicada a la revisi?n del juicio del protagonista de la pel?cula que vio la noche anterior. Eso provoca preguntas, emoci?n, el primer buceo a fondo en el pasado de los padres. Pero enseguida vuelve la inevitable distancia, el encierro melanc?lico en el cuarto donde ella, la adolescente, se entregar? a los sue?os que pueden realizarse en la gran noche, la de Nochevieja.



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Publicado por carmenlobo @ 10:00  | ART
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