Jueves, 25 de enero de 2007

Jos? Carlos Garc?a Fajardo
Profesor de Pensamiento Pol?tico y Social (UCM)



El art?culo sobre La mitad del Cielo ocasion? reacciones diversas y algunos me piden que cuelgue nuevos post con esas reflexiones que sirvan para un debate abierto. Pero, por favor, a m? no me importar?a ser la mitad del Cielo siempre que la otra mitad fuera el ala de un mismo vuelo.


Amarse no es mirarse uno a otro, recuerda Saint Exup?ry, sino saber mirar juntos en la misma direcci?n.

Me preocupa esa especie de solapado autismo que se esconde en querer ser Ying y Yang, padre y madre, blanco y negro, hombre y mujer, arriba y abajo, justo e injusto, en lugar de reconocer la coincidencia de los opuestos. Pero jam?s la descubrir? ni encontrar? quien niegue la realidad de los opuestos y complementarios. Eso de que ?el buey solo bien se lame? no significa m?s que lo que dice, pero para eso hay que ser buey castrado, y muchos por ah? no pasamos.


?Por qu? esa man?a de pretenderse autosuficientes en lugar de reconocerse contingentes? ?Tanto miedo tenemos a reconocer que necesitamos amar y ser amados, que necesitamos ayuda y consuelo, est?mulo y compa??a, ternura y acicate? Muchas personas sufren porque creen que no les est? permitido sentirse mal, quejarse o llorar, pedir ayuda o reconocer que han metido la pata. De ah? tantas personas agobiadas por creerse siempre actuando ante un p?blico que no existe y ante jueces que no son tales o ante padres inflexibles o ante presuntos dispensadores de patentes de eternidad.


El lector ya me entiende. Antes, eran los cl?rigos, rabinos y ulemas, que amenazaban con el Infierno o con el mismo Cielo, amenaza real ante la perspectiva de una eternidad sin culos y ta?endo el arpa sobre una nube. Ahora, son psic?logos, educadores, presuntos l?deres de opini?n los que pretenden dispensar parecidas patentes de ?buena conducta?. Ya est? bien con tantas murgas. Las personas no necesitamos ser salvadas por nada ni por nadie, nos basta con ser reconocidas, aceptadas y respetadas. Sobre todo que nos dejen ser nosotros mismos. Si nos dejamos impresionar por los modelos impuestos socialmente viviremos en una insufrible paranoia, como si siempre nos estuvieran vigilando, como si tuvi?ramos que dar cuentas a ese gran hermano... que no existe, m?s que en el cuenco de mis manos y en el anverso de mi coraz?n.


Basta ya de preguntarme tantas veces ?Y ahora, ?qu? he hecho?? Por eso, me ratifico en la convicci?n de que la educaci?n, las buenas maneras, el buen gusto y el estilo son valores propios de cada sociedad y que ignorarlos o despreciarlos quiz?s no muestren sino una debilidad de car?cter. Todos esos valores son formas de la vida, de la libertad, de la justicia y del indeclinable derecho a la b?squeda de la felicidad. Como quiera que la llames.

Recordemos ese an?nimo texto del Desiderata, entrado en la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore, 1693, EEUU. Es bueno para el camino: Camina pl?cidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio: Vive en buenas relaciones con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los dem?s; incluso al aburrido y al ignorante; ellos tambi?n tienen su propia historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al esp?ritu. Si te comparas con otros, te volver?s vano y amargado; porque siempre habr? personas m?s grandes y m?s peque?as que t?. Disfruta de tus logros as? como de tus planes. Mant?n el inter?s por tu propia carrera, por humilde que sea; es una verdadera fortuna en las cambiantes vicisitudes de los tiempos. S? cauto en tus negocios; porque el mundo est? lleno de enga?os. Pero no por eso te ciegues a la virtud que, sin duda, existe; mucha gente lucha por altos ideales; y, en todas partes, la vida est? llena de hero?smo. S? t? mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas c?nico en el amor; porque, frente a toda aridez y desencanto, el amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los a?os, renunciando con donaire a las cosas de la juventud. Nutre la fuerza de tu esp?ritu para que te proteja en las desgracias repentinas. Pero no te angusties con fantas?as. Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad. Junto con una sana disciplina, s? amable contigo mismo. T? eres una criatura del universo, no menos que los ?rboles y las estrellas; t? tienes derecho a estar aqu?. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debiera. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas. Y, cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones, mant?n, en la ruidosa confusi?n, paz con tu alma. Con todas sus farsas, trabajos y sue?os rotos, ?ste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado. Esfu?rzate en ser feliz.




Publicado por carmenlobo @ 12:35  | ART
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